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Crítica: “War Horse (Caballo de batalla)”. El arte de las emociones.

Estamos más que cansados de ver películas de guerra ambientadas en todas las épocas y lugares (de este o de otros mundos) y narradas desde el punto de vista de vencedores, vencidos, ancianos, niños o geishas.   Pero nunca desde la perspectiva de algo que se tiene tan poco en cuenta; algo que en el frente pasa tan desapercibido como cualquier otro instrumento de batalla: un caballo.   Basada en un libro juvenil publicado en 1982 por el británico Michael Morpugo, la nueva obra del sentimental Steven Spielberg nos conduce a un retroceso hasta una época cinematográfica anterior, recordando a…

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Estamos más que cansados de ver películas de guerra ambientadas en todas las épocas y lugares (de este o de otros mundos) y narradas desde el punto de vista de vencedores, vencidos, ancianos, niños o geishas.
 
Pero nunca desde la perspectiva de algo que se tiene tan poco en cuenta; algo que en el frente pasa tan desapercibido como cualquier otro instrumento de batalla: un caballo.
 
Basada en un libro juvenil publicado en 1982 por el británico Michael Morpugo, la nueva obra del sentimental Steven Spielberg nos conduce a un retroceso hasta una época cinematográfica anterior, recordando a las películas de John Ford o a míticas producciones como "Lo que el viento se llevó". Diálogos poco complejos que encierran tras cada palabra un sinfín de emociones, planos que exaltan la belleza visual de la puesta en escena y una banda sonora de John Williams que nos encoge el corazón en un puño son elementos que nos transportan a la «edad de oro de Hollywood».

 
Y quizá ha sido este estilo pasado de moda o el toque infantil fruto de la novela en la que se basa la película, lo que ha hecho a la crítica más snob y cínica estallar en carcajadas y comenzar una campaña de destrucción mediática que ha terminado por desplazar a la cinta de entre las favoritas para ganar el Oscar (por no hablar de su insuficiente recaudación en taquilla).
 
Por cierto, apuntar que la cómica figura del ganso, de la que tanto se ha quejado esa crítica porque quedaba fuera de lugar, es un elemento indispensable de la novela y de la obra de teatro que ha inspirado la misma.
 
Pero lo cierto es que sólo Spielberg es capaz de convertir la guerra en algo tan humano y tierno. Sólo él es capaz de hacernos salir del cine con una sonrisa en la cara y, al mismo tiempo, las lágrimas corriendo por nuestras mejillas. Por no hablar de la competencia que se ha atrevido a hacerse a sí mismo estrenando esta película en USA con sólo cinco días de diferencia de la animada "Las aventuras de Tintín".
 
1914, Inglaterra. Un muchacho de Devon, Albert Narracot (Jeremy Irvine), se ve obligado a domar a un elegante caballo que su padre ha comprado en una subasta para convertirlo en un animal de tiro si no quiere perder la granja de su familia. Una buena amistad se forja entre el chico y el caballo, Joey, pero cuando la Primera Guerra Mundial estalla, se ven obligados a venderlo a las fuerzas militares. Aquí empieza una odisea en la que el chico se alistará en el ejército en busca de su amigo, y en la que podremos ver la guerra, desde diferentes bandos y situaciones, a través de los ojos del caballo.

 
Toda una odisea emocional que se centra, como muchas otras de este director, en el fin de la adolescencia para alcanzar la madurez, y en la que destacan un correcto Jeremy Irvine (otro de los críos de Spielberg), una fugaz pero brillante Emily Watson y un David Thewlis, curioso en su papel como semivillano.
 
Y lo cierto es que Spielberg sabe cómo tocarnos la fibra sensible con cada escena, cada pequeño gesto e imagen (excelente fotografía la de Janusz Kaminski), cada nota de la tremenda banda sonora y cada gesto de bondad y pureza de sus personajes.
 
Todo está perfectamente calculado como el especialista que es en el arte de las emociones.
 
Y es que este es el melancólico encanto de la película. Una obra que no nos hace sino recordar un tiempo en el que el cine retrataba un mundo mejor.

 
 

Sobre M.C.Catalán

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Directora de la revista digital Hello Friki (http://www.hellofriki.com ), estudiante de Comunicación Audiovisual, coleccionista de historias y onironauta a tiempo completo

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