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Crítica: “Alps”. Lo nuevo de Giorgos Lanthimos

Alps, cuyo título original en griego es Alpeis, es el tercer (y hasta el momento último) largometraje del guionista y director griego Giorgos Lanthimos. Dos años después de dirigir la gran película Canino (Kynodontas), ganadora del premio Un certain regard en Cannes (2009) y nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa (2010), Lanthimos presenta su nueva película, recientemente estrenada en algunos cines de España. El estreno llega no sin la presión ejercida por el anterior filme del director, ya considerada como una película de culto tanto en Europa como en América. El director griego es, ciertamente, una bocanada de aire fresco…

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70

Alps, cuyo título original en griego es Alpeis, es el tercer (y hasta el momento último) largometraje del guionista y director griego Giorgos Lanthimos. Dos años después de dirigir la gran película Canino (Kynodontas), ganadora del premio Un certain regard en Cannes (2009) y nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa (2010), Lanthimos presenta su nueva película, recientemente estrenada en algunos cines de España. El estreno llega no sin la presión ejercida por el anterior filme del director, ya considerada como una película de culto tanto en Europa como en América.

El director griego es, ciertamente, una bocanada de aire fresco para el cine europeo, anquilosado en el tríptico Francia, Alemania, Reino Unido. Más allá de los problemas económicos del país, las miradas se vuelven, por una vez, hacia Grecia y Lanthimos se convierte, de momento, en el máximo representante del cine griego contemporáneo, casi a la espera de crear escuela.

Uno de los aspectos más interesantes de sus películas es que, hasta el momento, éstas juegan con los temas y reflexiones de los clásicos literarios (la naturaleza del ser humano, la muerte, las relaciones interpersonales o la familia) a través de elementos formales muy novedosos y, en cierta medida, impactantes. En este sentido, Alps sigue la misma línea trazada por su antecesora: se trata de una reflexión de cómo el ser humano se comporta en una situación límite para la que no está preparada, en este caso, la muerte de un ser cercano.

Las películas de Giorgos Lanthimos en general y ésta en particular desarrollan una idea tan interesante como poco tratada en cine y literatura, esto es la imposición de la sociedad sobre el propio individuo de ser social. Así es que los personajes de sus películas tienen comportamientos que rompen con el continuum social, ya sea a través de su soledad, ya sea a través del cumplimiento de funciones que no tienen cabida en la sociedad.

El planteamiento que dibuja Lanthimos es el de un “grupo de ayuda” llamado Alps (en el que cada uno de los miembros se hace llamar por el nombre de una de las montañas más altas de los Alpes) especializado en la suplantación temporal de un familiar, pareja o amigo muerto. De esta manera, los miembros del grupo estudian la personalidad y el contexto vital del fallecido y a efectos prácticos comienzan a interpretar su papel hasta que aquellos que contrataron los servicios de Alps ya están preparados para pasar página.

Una vez más, y como ocurría en Canino (ésta reflexionaba sobre la educación, la sociedad y el aprendizaje), el ambiente de la película es asfixiante y oscuro. Sin banda sonora y con largos silencios que cargan de información cada plano, el espectador pierde la noción del tiempo y los límites entre secuencias se difuminan. Al tratarse de una suerte de drama psicológico, la tensión entre los personajes ahoga al espectador que desconoce en qué momento se va a alterar el patrón que estos han estado siguiendo hasta el momento. Así, los individuos que dirigen la trama están definidos por una previsibilidad imprevisible.

La gran diferencia que distingue Alps de Canino es que en Alps el argumento fuerza un poco las relaciones entre los personajes y esa “violencia” que define los encuentros entre los miembros del grupo resulta, en ocasiones, algo incomprensible e injustificable. Las razones que explican el comportamiento de los personajes no están lo suficientemente definidas. Esto quiere decir que la propuesta del director sigue siendo buena y original, aunque la ejecución resulta ser un poco floja; sobre todo en comparación con su anterior creación. Precisamente por esto, tal vez sea recomendable (para aquellos que no conozcáis todavía la obra de este director al que no hay que dejar de seguirle la pista) ver primero esta última película, cuyo guión fue premiado en el Festival de Venecia, antes de hacer el visionado de Canino; pues esta sería la evolución lógica del director.
 

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Un comentario

  1. Pude ver 'Dogtooth' (o 'Canino') hace sólo unas semanas gracias a un canal de cable que está pasando cine independiente europeo. Creo que hacía mucho que no quedaba tan perturbado con un filme, probablemente desde que vi en el cine 'Inland Empire', de David Lynch.

    Creo que Lanthimos tiene mucho de Lynch, pero mientras que el estadounidense se vale de una puesta en escena más clásica, el griego recurre a unos pocos planos y diálogos con una planificación extrema, milimétrica, que se nota que ha pasado por varios filtros. Pero como en Lynch, está dispuesto a demostrar que detrás de cualquier detalle trivial y cotidiano puede haber algo terrorífico.

    Espero que 'Alpis' llegue pronto a los cines de Latinoamérica. Hace sólo unas semanas se exhibió en el BAFICI (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires), pero no tuvo la repercusión que yo esperaba. Creo que se debe a que es un director desconocido en América Latina de una nacionalidad de la que no estamos acostumbrados a ver películas, a diferencia de Francia e Italia, por ejemplo. Una pena, porque me parece que hoy es el mejor director europeo, probablemente junto a Nanni Moretti.

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