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Clásicos Disney de los noventa: crítica de “La Sirenita”

¿Alguien recuerda algún gran clásico Disney de los 70 y 80? Sí, nos pueden sonar títulos como 'Robin Hood', 'Oliver y su pandilla', o 'Basil, el ratón superdetective', pero tampoco es que hayan dejado una huella imborrable precisamente. Disney estaba en crisis. Pero con la llegada de esta película, en 1989, el Estudio renació de la mejor manera posible, con una nueva fórmula que sería la clave del éxito. Todos los elementos de dicha fórmula ya se encuentran aquí, una joyita que, a pesar de ciertos convencionalismos que no acaban de cuajar en este nuevo estilo (aún no depurado), encierra…

Resumen de Reseña

Valoración

Valoraciónes : 4.55 ( 1 votos)

¿Alguien recuerda algún gran clásico Disney de los 70 y 80? Sí, nos pueden sonar títulos como 'Robin Hood', 'Oliver y su pandilla', o 'Basil, el ratón superdetective', pero tampoco es que hayan dejado una huella imborrable precisamente. Disney estaba en crisis. Pero con la llegada de esta película, en 1989, el Estudio renació de la mejor manera posible, con una nueva fórmula que sería la clave del éxito. Todos los elementos de dicha fórmula ya se encuentran aquí, una joyita que, a pesar de ciertos convencionalismos que no acaban de cuajar en este nuevo estilo (aún no depurado), encierra auténticos momentos de brillantez y unos rasgos que harían posible el trío de Obras Maestras absolutas que vendrían después. Aquí empezó todo.

 

Creo poder afirmar sin temor a equivocarme que este es el clásico de los noventa que a todos los chicos mas nos costaba reconocer que nos gustaba. A ningún tío le supone un problema hablar maravillas de 'La Bella y la Bestia', 'Aladdín' o 'El Rey León', pero 'La Sirenita'… "Bah, es pa' crías". Esto sucedía sobre todo en esa incómoda edad en la que se es demasiado mayor para ver animación simplemente "porque es lo que toca", y demasiado joven y estúpido para ver que hay auténticas joyas animadas, por lo que erróneamente metíamos a esta cinta en el mismo saco que a 'Blancanieves y los siete enanitos' o 'La Cenicienta' (como si esas fuesen malas…). Afortunadamente uno va madurando y reconoce por fin las innegables virtudes que posee la historia de Ariel. La primera y más importante es, precisamente, Ariel, personaje revolucionario donde los haya. Acostumbrados a unas princesas que parecían muñequitas, sosas y que en ocasiones rozaban la estupidez, ahora nos encontramos con esta preciosa sirena adolescente, carismática y rebelde (dentro de unos límites que los de Disney aún no estaban dispuestos a romper), y con una apariencia también rompedora, mucho más exótica y exuberante que lo visto anteriormente. Resulta digno de elogio la facilidad con la que el dúo de directores/guionistas consigue que empaticemos totalmente con esta chica y que hasta compartamos su sufrimiento. Y eso, teniendo en cuenta que es una niñata que a pesar de su enorme encanto y carisma no se libra de ser un tanto bobalicona a veces, y cuya mayor obsesión es casarse con un príncipe que ni conoce, solo se puede calificar como milagroso.

Y esto sucede porque, por primera vez, la princesa en cuestión no se deja arrastrar por las decisiones y actos de la figura paterna o el príncipe guaperas de turno. Es ella y solo ella la que decide que rumbo va a seguir su vida, estando dispuesta hasta a pactar con el Diablo para conseguir sus objetivos. ¿Que estos objetivos siguen siendo demasiado conservadores? Pues sí, pero el avance realizado es notable, sin lugar a dudas.

 

Hablábamos de pactar con el Diablo. Con esto me refiero, por supuesto, al papel que juega la EXTRAORDINARIA villana, Úrsula. El mejor personaje de la película y, que duda cabe, uno de los mejores "malos" que ha creado la Casa del Ratón. Divertida y falsa como ella sola, y con un diseño magistral, es imposible no quedar fascinado con esta bruja acuática. Tras la impresionante escena en que convierte en humana y quita la voz a Ariel, la cinta se convierte en una comedia romántica pura y dura. La parte romántica está clara, se trata de los intentos de Ariel de conquistar al príncipe Eric. Que puntazo, por cierto, el hecho de que Eric no quiera estar con Ariel porque desea encontrar a la chica de portentosa voz que lo rescató del naufragio (genial como se consigue que la primera vez que el príncipe ve a su salvadora parezca una aparición celestial) y que es, por supuesto, la propia Ariel. Es aquí donde la empatía con Ariel alcanza su máximo nivel, pues sentimos la misma impotencia que ella. Ver para creer.

 

La parte de comedia la protagoniza, como no, el alma de la película: Sebastián. No creo que se valore lo suficiente a este colosal secundario, que para mi está al nivel de pesos pesados posteriores como el Genio o Timón y Pumba. Yo por lo menos, cada vez que este cangrejo abre la boca me descojono, y no solo por su peculiar acento. Segmentos como el de su enfrentamiento con el cocinero psicópata son una muestra de los niveles que puede conseguir esta cinta en lo que a humor se refiere. Del resto de secundarios, solo la atolondrada gaviota Scuttle puede arrojarle algo de sombra, pues Fluonder (el pez) no aporta absolutamente nada. ¿Cuantos animales, no? Pues sí. Y es que si hay algo que me gustaría reprochar al film es la excesiva humanización de los animales, ya que resulta demasiado infantil, como si los de Disney no se atreviesen aún a meter algo más de madurez, dramatismo y oscuridad, cosa que sí harían en las pelis posteriores. Me puede cuadrar que los animales marítimos sean así, porque… Yo que sé, a lo mejor solo las sirenas los ven de esa manera, pero ¿Por que cualquier pájaro aleatorio que aparezca sabe tocar un instrumento? Este hecho, o el miedo a arriesgar que suponen recursos tan pasados de moda como terminar la cinta, por narices, con boda entre los protagonistas, impiden al film ser tan perfecta como el trío que vendría después.

 

 

Sobre la banda sonora, sobra decir que es otra de las claves del éxito de la película, pues puede que fuera la mejor que se pudo escuchar hasta el momento en un clásico Disney. Ya no solo por canciones como la mítica "Bajo el mar", sino también por la música instrumental, destacando el precioso tema principal.

 

Y no hay mucho más que decir. Un GRAN clásico se mire por donde se mire, a pesar de los defectos señalados. Además de extrema importancia, pues presentó las piezas clave: Personaje femenino principal con trasfondo, gran villano, secundarios de lujo, espectacularidad y magistral B.S.O. Ahora solo faltaba pulir el resultado con un poco mas de valentía y madurez. Se hizo, por supuesto, dando lugar a la gran Obra Maestra imperecedera que todos conocemos. Nos saltaremos la poco relevante secuela de 'Los Rescatadores' para hablar de esa colosal película, la primera peli Disney "de princesas" protagonizada, de hecho, por un príncipe. Uno monstruoso y con muy mal carácter.

 

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