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Only God Forgives - 1

Crítica: “Solo Dios perdona”

Anteriormente a este filme ambientado en Bangkok, Ryan Gosling y Nicolas Winding Refn habían colaborado dos años antes en Drive (2011), donde ambos recibieron críticas magníficas. Si bien es cierto que Ryan Gosling está espectacular en esta película, el realizador se ceba en exceso con la violencia dejando de lado cualquier tipo de historia que se pueda contar. No obstante, la cinta se convierte en un referente del cine negro y Nicolas Winding Refn se consagra fuera de las fronteras de su Dinamarca natal. Como cinéfilo soñaba con que la dupla se volviese a repetir, con otro resultado diferente al…

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Resumen : Crítica de "Solo Dios perdona" de Nicolas Winding Refn.

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Anteriormente a este filme ambientado en Bangkok, Ryan Gosling y Nicolas Winding Refn habían colaborado dos años antes en Drive (2011), donde ambos recibieron críticas magníficas. Si bien es cierto que Ryan Gosling está espectacular en esta película, el realizador se ceba en exceso con la violencia dejando de lado cualquier tipo de historia que se pueda contar. No obstante, la cinta se convierte en un referente del cine negro y Nicolas Winding Refn se consagra fuera de las fronteras de su Dinamarca natal.

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Como cinéfilo soñaba con que la dupla se volviese a repetir, con otro resultado diferente al que me dejó indiferente en su primera colaboración. Dos años después, Nicolas Winding Refn vuelve a contar con Ryan Gosling. Esta vez, con menos diálogo y más sangre si cabe. De por sí, esta tremenda reducción de diálogo desluce la actuación de un Gosling que aún así levanta la película con sus apariciones en pantalla. Por su parte el director danés, utiliza el guión de Solo Dios Perdona como conejillo de indias. Tanto por la realización técnica como por la estructura del guión, basada en los continuos viajes desde la mente del protagonista hasta la realidad, bastante confusos y que echan por tierra el trabajo de los actores. Obviamente, Nicolas Winding Refn es uno de los grandes directores del cine europeo -veasé Bronson (2008)- pero eso no quita que esta película sea un despropósito completo.

El ritmo, en los primeros cuarenta y cinco minutos de metraje, es horriblemente soporífero, y solo los últimos veinticinco minutos poseen de verdad la intensidad necesaria para que una película de este tipo llegue a buen puerto. Durante el film, es imposible no recordar las películas de Kill Bill (2003-2004) ya que aunque no mantienen el mismo argumento, el tono de vendetta y las katanas nos transportan a la historia de ‘La Mamba Negra’. Una historia como la que NWR intenta contarnos durante la aproximadamente hora y media de cinta es un relato con potencial, un potencial totalmente lastrado por un ritmo lentísimo que no consigue hacer despegar la historia de Julian (Ryan Gosling), ni consigue crear en el espectador ningún tipo de emoción que no sea la del deseo de ver terminada la película.

Kristin Scott Thomas, por otro lado, demuestra conservarse muy bien a pesar de ser ‘cincuentona’ y por momentos cuesta creer que pueda ser la madre de Ryan Gosling. Más allá de su envidiable aspecto, su interpretación es correcta, aunque como en el caso del actor protagonista y en menor medida, queda lastrada por las escenas de tensión no hablada que son increíblemente difíciles de interpretar sin una base y un diálogo previo sólido. Probablemente las mejores secuencias de la película lleguen de la mano del actor Vithaya Pansringarm, que hace de policía con una doble vertiente: una asesina y otra justiciera. Su escena de tortura en el bar con el amigo de Jenna (Kristin Scott Thomas) por ejemplo es de las más interesantes de la película.

En definitiva, la película lastra a las dos cabezas visibles del proyecto: Ryan Gosling, que aceptó protagonizar el proyecto como favor personal al realizador danés, después de que Luke Evans tuviera que rechazar el papel en pos de El Hobbit; y la del propio cineasta danés, del que solo se esperaba mejorar tras la gran crítica que tuvo Drive. No consiguió los resultados esperados y el final de la historia es que solo Dios es capaz de perdonar este error a ambos. Porque yo, no.

Sobre Juan Meroño

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Formándome para trabajar como director/guionista de cine. El séptimo arte está diseñado para entretener, no para cambiar a la gente.

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comentarios

Un comentario

  1. avatar

    Pretencioso despropósito contemplativo que intenta venderse como poesía visual cuando no es tal. Cuidado con la reiteración que tienes en la primera frase, Juan.

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