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La distopía del mes (XI): Antiviral

Brandon Cronenberg escribe y dirige esta cinta, estrenada en 2012, que presenta un futuro marcado por la obsesión sin límites hacia los famosos. Ganadora del Premio a Mejor Primer Película de Sitges en 2012, es sin duda una ópera prima a tener en cuenta.

El director

El apellido del director levanta la sospecha. En efecto, estamos ante el hijo de David Cronenberg, el director de títulos como Videodrome (1983), Scanners (1981), ExistenZ (1999) o Una historia de violencia (A History of Violence, 2005). No se puede establecer un paralelismo con su progenitor con un solo largometraje en su haber. Lo que parece claro es que su carrera acaba de despegar, y los amantes de la ciencia ficción a bien seguro estarán atentos a sus próximos trabajos.

 

La trama

 

En un futuro cercano, la sociedad está completamente obsesionada con las celebrities. Los ciudadanos pagan por inocularse las enfermedades que afectan a sus ídolos, y, de este modo, sentir un vínculo de unión con ellos. Syd March es un eficiente trabajador de una de las empresas que inocula a los ciudadanos los distintos patógenos a la carta. Syd se verá involucrado en una serie de acontecimientos que pondrán en riesgo su propia vida.

La distopía

La enfermedad es sexy. Los famosos son dioses. Mezclando estos dos conceptos, se obtiene una distopía bastante interesante,donde los fans ansían sufrir las enfermedades que padecen las personas a las que admiran. Las empresas surgen ante la demanda, satisfaciendo la necesidad. Los famosos firman contratos con estas empresas, las cuales les extraen sangre, aíslan el virus, lo multiplican, lo modifican para que no sea contagioso al resto de la población y lo ofrecen a los admiradores. Antiviral, además, expone otras ideas y conceptos muy sugestivos que dejarán al espectador bastante estupefacto.

Es común encontrar, a día de hoy, historias acerca de la obsesión de algunas personas hacia los famosos. Noticias de agresiones, intimidaciones, allanamientos, etc. por parte de fans enloquecidos son relativamente habituales en prensa. Sin embargo, también hay otra vertiente (menos agresiva), que es la del coleccionismo. Hay colecciones de fans que pueden poner los pelos de punta: ropa vieja, objetos personales usados, un mechón de pelo… Quién sabe hasta dónde llegarán algunos en el futuro.

 

La crítica

La película tiene un comienzo impactante. Brandon Cronenberg mete de lleno al espectador en la historia, sin demasiado preámbulo, lo que puede aturdir al espectador, que necesita un tiempo para situarse. Sin embargo, el director va dando al espectador la información de forma medida y dosificada, lo justo para no perderse y lo necesario para turbarle.

Todo es blanco. Es, sin duda, el color protagonista en la ropa, paredes, muebles, edificios… Muy apropiado, no sólo por su luz y elegancia natural, sino por la asepsia y desinfección que transmite, especialmente en el ámbito en el cual se mueve la historia.

La música, por su parte, no juega un papel importante, acompaña en la historia y aparece en los momentos en los que es necesaria, enfatizando la acción.

Son muy frecuentes los planos detalle (trabajados con una exquisita fotografía, dicho sea de paso) que transmiten imágenes muy sugerentes e impactantes. Los planos son habitualmente fijos al principio del metraje, con un mayor movimiento de cámara a medida que avanza la historia, lo que refleja el paso de la estabilidad al desequilibrio.

El actor principal, Caleb Landry Jones, lleva admirablemente sobre sus hombros todo el peso de la película. Este joven actor, que se ha dejado ver en títulos como X-Men: Primera generación (X-Men: First Class, 2011) o El último exorcismo (The Last Exorcism, 2010), sorprende por la excelente ejecución de su papel, así como por la forma de mostrar la emotividad latente perceptible a través de sutiles miradas y gestos, indispensable para definir la psicología del personaje.

En resumen, es una película muy interesante, capaz de dejar imágenes muy estimulantes en la retina del espectador y con un planteamiento muy atractivo. Eso sí, no es apta para hipocondríacos, claro.

 

Sobre La morsa verde

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Amante de la ciencia ficción, el terror y la fantasía, tanto en versión cinematográfica como literaria.

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comentarios

2 comentarios

  1. avatar

    Qué grimazo de película. Todavía tengo en la retina las imágenes del Caleb Landry Jones y su babilla sanguinolenta xD.

    Es verdad que parte de una premisa muy muy interesante y que la reflexión que provoca no es poca cosa, pero a veces se pasa de desagradable. No apta para hipocondriacos XD.

    Muy buena crítica 😀

    • avatar

      La verdad es que a pesar de no tener un poso filosófico tan fuerte como V de Vendetta o Matrix, tiene una serie de imágenes que se quedan grabadas a fuego, además de unos conceptos bastante novedosos, algo que la hace muy interesante para darla a conocer 🙂 Me alegro de que te haya gustado y muchas gracias por tu comentario!!

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