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Crítica Osamu Tezuka 04: DORORO

  Mientras procedo a escribir estas líneas me doy cuenta que no he comprobado la fecha en la que se publicó Dororo y leo que fue entre 1967 y 1968, casi 50 años ya. No me sorprende por el tono desenfadado y optimista de sus protagonistas, deudores de muchos personajes de los años 50 (Astroboy, Pete –La Isla del Tesoro- o Lock- Next World-) pero ya se empiezan a apreciar los elementos oscuros y truculentos de su época setentera: personajes oscuros, crueles y sádicos, terribles secretos y traumas, falta de respeto por la vida humana y sufrimiento infantil. Sin ser…

Resumen de Reseña

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"La felicidad consiste en tener un propósito en la vida"

Resumen : Aventura y fantasía en la interpretación de Tezuka sobre la mitología sobrenatural japonesa

Valoraciónes : Sea el primero!

 

Mientras procedo a escribir estas líneas me doy cuenta que no he comprobado la fecha en la que se publicó Dororo y leo que fue entre 1967 y 1968, casi 50 años ya. No me sorprende por el tono desenfadado y optimista de sus protagonistas, deudores de muchos personajes de los años 50 (Astroboy, Pete –La Isla del Tesoro- o Lock- Next World-) pero ya se empiezan a apreciar los elementos oscuros y truculentos de su época setentera: personajes oscuros, crueles y sádicos, terribles secretos y traumas, falta de respeto por la vida humana y sufrimiento infantil. Sin ser una previa a la etapa negra del autor que veríamos poco después, el trasfondo de Dororo y Hyakkimaru es dramático. En el conjunto de la obra sería una obra más preoscura que tardoluminosa.

“Dororo” se podría enmarcar dentro de las historias de viajes épicos en un contexto fantástico con múltiples pruebas en el camino para dar sentido a la vida de los viajeros asumiendo un destino incierto. Don Quijote, Ulises, Astérix, Ito Ogami, Bruce Banner, etc. El punto de partida lo obtenernos de Hyakkimaru, una criatura desprovista de todos los sentidos y órganos que le individualizarían como persona por un pacto llevado a cabo por su padre con el diablo, en este caso 48 mitológicos demonios para más inri, con el fin de dominar el Japón feudal. Arrojado al río en una cesta a lo Moisés, es recogido por un chamán con buen fondo, quien le llenará de humanidad a base de implantes, educación extrasensorial y buenos sentimientos. El mito de Frankenstein, pero al revés. Para completarse y recuperar las 48 partes de su cuerpo amputados de nacimiento, tendrá que eliminar a 48 Yokai, el conjunto de monstruos, criaturas, demonios, espíritus y seres sobrenaturales que pululan por el país generando caos y destrucción a su paso. En su viaje para rendir cuentas con su pasado y abrazar el futuro se encontrará con Dororo, un muchacho huérfano quien se arroga como el mejor ladrón de todos los tiempos, pero un niño al fin y al cabo. A partir de aquí la obra nos constará las aventuras y desventuras de esta extraña pareja. Parando de pueblo en pueblo con el propósito de eliminar a las criaturas que allí se encuentren y debido al choque de personalidades de estos dos, nos encontramos con una original y deliciosa buddy movie. El camino será utilizado por el maestro para analizar las miserias humanas por los constantes conflictos bélicos, el abuso de poder, las injusticias sobre los más débiles y la mezquindad e ingratitud de los socorridos cuando los socorristas son diferentes. Otra vez la condición humana puesta a prueba por el autor.

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Con “Dororo” tendremos el lujo de conocer la interpretación del autor del folclore y los mitos sobrenaturales de su país en una colección de criaturas asombrosas bajo el trazo característico del autor. Repartida en 19 capítulos, cada situación presentará un lugar amenazado por uno de estos seres así como por los fantasmas del pasado de los dos protagonistas, que trasladándolo al lenguaje televisivo moderno vendría a ser el monstruo de la semana. Creo que es conveniente leer la obra en pequeñas dosis, capítulo a capítulo, y en el medio, toquetear alguna grapa suelta y vuelta al tajo. Sí tendría el carácter de historia río pero no con la carga emocional de las obras que vendrán después como Devorar la Tierra o La Canción de Apolo, por ejemplo. También es verdad que hay que recordar que este volumen cuenta con 850 páginas, recopila de una tacada una serie de dos años, tomémonoslo con calma pues. Aún así que no se subestime esta obra, que mucho de lo que se verá después en su período más adulto aparece aquí. Hay situaciones ciertamente duras con niños y mujeres que acostumbrados al autor se hacen esperar, pero que no dejan de sorprender por su estilo gráfico casi infantil. La crueldad de los villanos, otro aspecto muy característico del maestro, será una de las constantes en el viaje catártico de los protagonistas cuyas decisiones lo pagan los más inocentes.

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La lectura sigue los patrones de la montaña rusa emocional que supone el legado literario-grafico de su creador en historias de este corte: situaciones tensas y tristes tratadas con optimismo e ingenuidad. La introducción te mete de lleno en la pretensión del autor, combinar drama, comedia y aventuras en un contexto fantástico con las correspondientes presentaciones de sujetos indeseables y situaciones difíciles, restando dramatismo paulatinamente gracias a la interacción de los personajes. Con un inicio rompedor en conceptos e ideas bajo este prisma sobrenatural, la obra consigue meternos de lleno en la aventura a toda velocidad. Los monstruos nos se hacen esperar y ya desde el inicio somos testigos de la portentosa imaginación del Tezuka fantástico. Los diseños de las criaturas y sus modus operandi son deliciosamente macabros, y con su estilo gráfico caricaturesco provoca cierto desconcierto, son esperpénticos pero brutales a la vez, como si en un principio no se tomarán en serio para luego apreciar su salvajismo conceptual: una mujer a la que le cuelga una gigantesca criatura babeante y escamosa, una especia de oruga con cabeza vampírica que devora niños!! O dos enormes tiburones inteligentes adictos a la carne humana son tres ejemplos de las amenazas que podemos encontrar en el tomo.

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En el apartado gráfico y narrativo, como siempre en Tezuka, nada sobra a pesar del número de páginas. El autor no es conocido precisamente por su narrativa descomprimida (porque no existe). Todo vale y por ello la información hay que digerirla capítulo a capítulo, de ahí que no recomiende un atracón de 100 páginas del tirón, por ejemplo. Los episodios están muy bien administrados en beneficio de la dosificación. El estilo es el inconfundible, blanco y negro puro con degradación del primero cuando quiere mostrar elementos sobrenaturales o impactos emocionales. Por supuesto, la narrativa es totalmente legible. Las viñetas asimétricas se reparten en el número justo, rompiendo esta estructura monotemática los intermitentes clímax (que hay muchos) a página completa donde la sensación de movimiento es plena en uno y otro recurso. Al ser una historia con mucha acción y con varios diseños fantasmagóricos, la viñeta grande resaltará la importancia en lo que quiere contar Tezuka en un determinado momento, ya sea culminando un combate o presentando una de estas increíbles criaturas.

“Dororo” supone un acercamiento al diseño en lo fantástico del autor visto ligeramente en Fenix y en Lost World, por lo que es una gran oportunidad para conocer un lado casi desconocido del maestro. Hecho este que supone, para los amantes de su obra publicada en nuestro país, un must have desde el punto de vista arqueológico. Asimismo, para los amantes de este género en concreto, el de los espíritus, yokais, etc. que el manga, el anime y el cine oriental nos ha dado en los últimos años, es muy interesante como pieza de coleccionismo y precursora de estos diseños. Para los amantes de la aventura épica con dilemas morales contemporáneos también lo recomiendo, si bien que se pongan en contexto al tratarse de un manga de casi 50 años y con un lenguaje algo infantil. Y termino recomendado esta obra para los que han leído poco o nada del autor. Creo que para entrar en el universo Tezuka esta obra es perfecta. Como mencioné, nada entre dos aguas: entre el tono infantil y desenfadado de Astroboy o La Isla del Tesoro y la violencia, sadismo y tragedia de los que vendrá después, todo contenido en una historia de aventuras en su estado más puro.

Para terminar, y a fin de dejar clara su calidad, esta obra ganó en su día el premio Eisner a la mejor edición americana de material extranjero, estando nominados Monster (N.Urasawa) y Jiro Taniguchi. Además, ha tenido adaptación al cine en 2007, y en 1969 se emitió su anime, justo después de terminarse el manga. Como se puede ver, no es una obra más en el inabarcable legado artístico del maestro. Todo lo contrario.

Dororo, Shogakukan- Akita Shoten. Dororo, Debolsillo. Rústico. Blanco y Negro. 848 pags. Pvp: 24,95 €. Fecha de edición: Octubre 2016.

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