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Crítica: “HELLBLAZER, de Jamie Delano vol.3”. Constantine Forever

    Anacrónico recopilatorio delanista el tercer y último volumen de la etapa de Jamie Delano en la serie John Constantine, Hellblazer que publica ECC en la actualidad. Edición definitiva de la serie prenuevoscincuentaydos bajo el cobijo de la DC más transgresora, cuyo estilo y perfil destinatario culminó en el sello Vertigo. En este caso y después de publicar en los tomos anteriores los 35 primeros números de la serie original, apenas cinco tebeos restaban para cerrar la etapa del inglés. Pero en esto que años después creación y creador (vale, sin perjuicio de Alan Moore, pero quien desarrolló la…

Resumen de Reseña

General
Guión
Dibujo
Personajes
Historia
Edición

“Ah, el cielo…no tuve la vanidad para merecerlo, la locura para esperarlo o la ambición para desearlo”

Resumen : Un extenso y nutrido volumen que abarca varias etapas editoriales y años de carrera de un autor no lo suficientemente valorado.

Valoraciónes : Sea el primero!

 

 

Anacrónico recopilatorio delanista el tercer y último volumen de la etapa de Jamie Delano en la serie John Constantine, Hellblazer que publica ECC en la actualidad. Edición definitiva de la serie prenuevoscincuentaydos bajo el cobijo de la DC más transgresora, cuyo estilo y perfil destinatario culminó en el sello Vertigo. En este caso y después de publicar en los tomos anteriores los 35 primeros números de la serie original, apenas cinco tebeos restaban para cerrar la etapa del inglés. Pero en esto que años después creación y creador (vale, sin perjuicio de Alan Moore, pero quien desarrolló la personalidad del personaje y sirvió de molde para la posteridad fue el que nos ocupa) se reunieron de forma aperiódica y simbólica. Si su primera etapa se encontraba enmarcada en los 80 y oscilaba mucho con la crítica social tacherista, los arreones posteriores respetaron el elemento denunciador de la sociedad y se volvía aprovechar de Constantine como voz gráfica de la libertad de expresión. El resultado de estos encuentros furtivos (y así lo son al no estar encuadrados en la numeración de la serie central) dieron lugar a los nacimientos de “Bad Blood” y “Pandemonium”. Efectivamente, como dos amantes separados por las intervenciones terceristas, la llama nunca se apagó y los contactos puntuales dieron como fruto esta serie limitada y novela gráfica, respectivamente. Por ahora son esquivos, pero como buenos voyeuristas de la pareja seguiremos esperando en los rincones editoriales la siguiente unión romántica de estos enamorados.

La primera parte de esta tercera entrega se presenta a lo largo de cinco grapas, los números 36 a 40 de la serie original Hellblazer. Suponen el acto final de la primera etapa del escritor con John Constantine. Habíamos dejado al protagonista con las liberales y ambiguas Marj y Mercury como encarnaciones del palo ardiente definitivo y redentor del timador. Es la última parada de su viaje interior hasta que alcance el nivel de autoconsciencia que le permita subir de nivel y empiece de cero otra vez. Por ello, no poca trascendencia tienen estos episodios para que renacido de las cenizas de sus temores futuros y traumas del pasado, de comienzo su siguiente etapa (recordar que la pelota pasa a Garth Ennis). En efecto, Delano cierra el círculo enfrentando a Constantine a sus peores miedos y a un trauma desconocido de su inconsciente en el que curiosamente presentará dos versiones futuras y un elseworlds encubierto con su gemelo no nacido. En la primera (nº 36, “Aquel País Desconocido”), el autor aprovecha esta interpretación de su personaje para mostrar un futuro desolador con ecos de la película “Soylent Green”. Siempre fuera de época, los modos y costumbres del personaje colisionan con los estándares morales de esta época futura, como pasa en el presente, para enseñar su visión particular de la sociedad en el ahora y en el mañana. Esta trilogía no oficial se lleva la palma con el nº 40, “El Mago”, dibujado por el grandísimo Dave McKean. Un estudio de lo que un Constantine luminoso hubiera hecho en vida con las mismas experiencias vividas por el añejo cuya blancura ha creado un ser mezquino y corrupto, maduro para la bofetada redentora de su reflejo. A lo largo de 33 páginas las muestras sucias, pictóricos, abstractas y fotorrealistas del dibujante se mezclan para descubrir una historia reflexiva y tensa donde su arte se combina a la perfección con los textos densos, metafóricos y alegóricos del escritor. La parte del origen y crecimiento del falso Constantine a través de una canción con los grises y los montajes alucinógenos del dibujante es una delicia inmersiva memorable. Puestos a profundizar en traumas en este contexto, la introducción al infierno literal y metafórico de los protagonistas en esta historia gracias al arte de McKean es perfecta para presentar paisajes terroríficos y enfermizos. Con pinceladas de ciencia ficción y terror, el viaje interior de John para reconciliarse con su vida estará salpicado de minas antipersona representadas en la profunda prosa de Delano. Todo para comprobar si los Constantine sobrevivirán a la experiencia.

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Para recuperarnos de la hinchazón cerebral que supone adentrarse en estas particulares visiones, tres episodios ligeros, pero muy opuestos entre sí, pondrán punto y final a los tebeos de Delano en la serie. El capítulo doble “El trabajo de un Hombre” presenta una historia gutural y salvaje. La Inglaterra profunda puesta a prueba por Mercury bajo la visión irresponsable de John a través de un carnicero maltratador y sin escrúpulos en una historia terrorífica paternofilial. Delano regala como historia autoconclusiva, al margen de los capítulos mitológicos puestos de forma intermitente a lo largo de sus cuarenta números, un relato seco, violento y estremecedor. Una de las razones por las que este escritor es un maestro en contar historias de terror doméstico y posible. Una patada en el estómago para empatizar con la víctima y abrazar con gozo los maquiavélicos planes de una hechicera adolescente muy cabreada. “En otra parte del Infierno” es el fill-in publicado en el nº 84 de la serie original que sirve de puente (junto con el arco argumental de Eddie Campbell al que entraremos posteriormente) a la etapa de Paul Jenkins. Es todo lo contrario al anterior, aunque coincide en lo del horror casero. Con un humor negro escatológico y zoofílico (ahí es nada) Delano consigue apaciguar la transición de Ennis con Jenkins en un relato ruidoso y cachondo que tiene mucho del irlandés. No renuncia a sus cartuchos de largos textos, pero se diferencia de lo que hizo en su etapa al evitar las estiradas descripciones y metáforas con una serie monólogos situacionales totalmente hilarantes. Constantine enamorado de una mona psicópata embrujada, ahí lo dejo. Un capítulo que dice mucho de este personaje y esta colección. Un episodio memorable.

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“Bad Blood”, serie limitada de 2000, supone otro acercamiento al futuro del protagonista. Es curioso que de las seis historias escritas por Delano en el volumen (con dispar numeración) tres de ellas muestran una versión futura del personaje. En esta ocasión,”Mala Sangre” presenta una crítica feroz de la sociedad subyugada por la televisión, los chismes rosas y la visión hipócrita de los mitos reales en el albor del siglo XXI, sin la losa del 11-S, en un thriller conspiranoico luminoso de aspecto ligero y humorístico pero muy cañero e irreverente. Con un look del año 2025 muy a lo Transmetropolitan (Warren Ellis), el dibujo de Phillip Bond entra como un guante en la propuesta de Delano por su aspecto cartoon feista y caricaturesco. Muy de humor gráfico satírico. Un estilo gráfico más oscuro y realista nos habría dado una obra neonoir futurista que habría restado la vocación denunciadora del mensaje. El escritor aquí usa un estilo más para los comunes y destierra sus densos cuadros de texto de la etapa ochentera por un todo diálogo en una historia con un montón de detalles y giros argumentales.

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Pandemonium, novela gráfica de 2010, es una secuela extraña a Mala Sangre. No tiene nada que ver con el tono, argumento y contexto del personaje. Ojo, no es una secuela per se. Pero si esa obra mostraba a la sociedad inglesa post Lady Di, aquí cuenta las intrigas militares post 11-S. Constantine visita Irak manipulado por la administración británica para investigar los efectos demoniacos de un prisionero. Chantaje, conspiración y guerra sucia como foco de denuncia del aparato militar inglés como titiriteros del destino de los infelices civiles. Al dibujo, Jock. Artista que ya se ha manejado en escenarios conflictivos con mucha infraestructura armamentística (Los Perdedores) donde su estilo sucio, oscuro y extraño da ese punto tenso e incierto que nos descubre a un John desconocido en un terreno que le es ajeno con un punto más romántico de lo habitual. Entrado en escena el paisaje del inframundo (recuperando a un personaje clave en su trayectoria, el demonio Nergal) es cuando por fin le recuperamos, el escenario donde se mueve como pez en el agua. Y también cuando vuelca su venganza contra los estamentos militares con su particular mala leche y diálogos certeros y ácidos. Una historia diferente e interesante de Constantine.

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El paréntesis ante tal sobredosis delaniana es el arco de cuatro episodios escritos por Eddie Campbell (From Hell) y dibujados por Sean Phillips, (quien ya se encargó del arte del nº 36 y nº 84, siendo curioso comparar su evolución sin solución de continuidad) publicados en los números 85 a 88 de la serie madre. “Ideas Retorcidas” que sirvió de antesala a la etapa de Paul Jenkins es, en conjunto, una delicia. Aparte de que en tan pocos capítulos el escritor supo sacar lo mejor del protagonista, reintrodujo la magia como elemento predominante en el desarrollo de la historia y no como recurso de resolución de problemas. La magia está presente en todo momento. La historia, que bucea mucho en las leyendas urbanas y en personajes extravagantes y especiales del siglo XVIII como espectros “antisistema” (Sir Francis Dashwood y Benjamin Franklin) son perfectos compañeros de viaje en un no parar de réplicas ingeniosas e inteligentes. La realidad está punto de romperse y es necesario un hechizo inmenso para impedirlo. Para ello Constantine y un variopinto grupo de desarraigados espirituales deberán recorrer varias zonas del globo a fin de lograr dicho objetivo. Campebll muestra una gran habilidad en el uso de John y su mitología. Sabe escarbar en la psique de la sociedad en épocas históricas concretas (y las actuales al tiempo de su escritura), aprovechando hechos reales para justificar sus planteamientos, para que el timador y sus nuevos amigos desplieguen su certera ingeniera dialéctica. En efecto, se mueve como pez en el agua en los diálogos que han convertido a Hellblazer en lo que es, y muestra una mirada de la sociedad muy similar con independencia de los tiempos en los que se desenvuelve. En un tono sombrío y nocturno, con mucho humor negro, la radiografía de los impulsos de los seres humanos sirve como elemento divulgador a la vez que motor del entretenimiento que un comic de estas características debe cumplir, sin dejar de lado la vocación el autor de presentar una obra de terror entre las aguas clásicas y modernas. Phillips sirve como perfecto vehículo de la expresividad de Campbell (con un estilo en ocasiones muy deudor de Steve Dillon del que es sucesor gráfico en la serie) con un uso de la iluminación que marcará su carrera, gracias a sus logrados claroscuros, ambientes negativos y sórdidos así como por sus expresiones vivas en ocasiones y circunspectas en otras. Sus clímax narrativos terminan con momentos terroríficos y dantescos que pulverizan el buenrollismo intelectivo previo, que deja claro que no todo son coñas en la trayectoria editorial de esta serie. No leía este arco desde los tiempos de Norma y ha envejecido bien no, lo siguiente. En su conjunto, considero esta pequeña saga un clásico de la mitología Hellblazeriana.

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Como bonustrack, nos encontramos con dos piezas de arqueología, no muy antiguas eso sí, que redondean esta compilación aperiódica y extraña de Jamie Delano. La primera “Cartas Navideñas”, que cuenta con David Lloyd (V de Vendetta) al dibujo es un comic corto de 12 páginas que compone el 25 % del nº 250 de la serie principal. Un curioso cuento melodramático de redención en ambientes poco amigables donde John se mueve como nadie. La segunda, “El gángster, la puta y el mago”, es un relato corto en prosa, con ilustraciones de ese oscuro y brillante antipinapero que es Tom Brandstreet, que introduce en esa explosiva combinación que da nombre al título un timo supersticioso repugnante y soez a un tipo que puede jugarle al bueno de John muy malas pasadas a través de una mujer desesperada pero esperanzada, que viene de un infierno como es una guerra civil. Una curiosidad para completistas que encaja a la perfección en este tomo.

En definitiva, un extenso y nutrido volumen que abarca varias etapas editoriales y años de carrera de un autor no lo suficientemente valorado.

 Hellblazer nº 36-40, 84-88, 250 – Hellblazer: Bad Blood 1-4 – Hellblazer: Vertigo Secret Files – Hellblazer: Pandemonium, Vertigo/DC Comics. Hellblazer: Jamie Delano Vol. 3. Cartoné. Color. 528 pags. Pvp: 40 €. Fecha de edición: Septiembre 2016.

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