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Crítica: “DMZ Libro Uno”. La Guerra Cae Sobre Manhattan.

Con la mirada de los medios y el público en general puesto en la expansión norteamericana fuera de sus fronteras, Brian Wood propone escarbar en el sótano de los aires de grandeza. Presenta un what if  fagocitado por una minoría silenciosa que se apropia del terreno de juego cuando los jugadores principales están de gira internacional. Ciertamente, imaginar una Segunda Guerra Civil norteamericana con los recursos militares y tecnológicos de antes de ayer, que sirve como crítica política y social para contar una historia de supervivencia de pasado mañana, es una idea muy golosa que los responsables de Vertigo no…

Resumen de Reseña

General
Guión
Dibujo
Personaje
Historia
Edición

“Ten miedo a morir y no a tus jefes, y estarás bien”

Resumen : Punto de partida de una ficción distópica contemporánea muy potente y prometedora.

Valoraciónes : Sea el primero!

Con la mirada de los medios y el público en general puesto en la expansión norteamericana fuera de sus fronteras, Brian Wood propone escarbar en el sótano de los aires de grandeza. Presenta un what if  fagocitado por una minoría silenciosa que se apropia del terreno de juego cuando los jugadores principales están de gira internacional. Ciertamente, imaginar una Segunda Guerra Civil norteamericana con los recursos militares y tecnológicos de antes de ayer, que sirve como crítica política y social para contar una historia de supervivencia de pasado mañana, es una idea muy golosa que los responsables de Vertigo no dejaron escapar. Y esta premisa es justo el gancho necesario para engatusar a unos lectores ávidos de ciencia ficción cercana y con los pies en la tierra. No es ficción que roza la realidad ni mucho menos, pero sí una aproximación a un status quo pensado pero no ejecutado por muchos. El caso es que el temor de que algo así pueda suceder no se escapa para el que mínimamente está atento a lo que sucede en una gran potencia con mucha población y de variada disparidad ideológica-social de punta a punta.

Presentando el contexto en que se desenvuelve la narración con detalles explicativos repartidos a lo largo de estos primeros doce números, el premio se alcanza al no contar el enfrentamiento de los principales promotores del levantamiento o por los defensores de una unidad territorial partida en dos, sino en el impacto de este evento concreto en la sociedad. Marco historietista mucho más interesante que el primer lance. Estos son los hechos, punto. Y esto es lo que le sucede a las personas que se encuentran con esos hechos, lo que importa. Cuando se enfrentan a una situación en la que no están preparadas. A partir de aquí, la lucha por la supervivencia de esos individuos (es decir, tú) sirve como vehículo conductor de lo que los acontecimientos de la ruptura han producido. Una suerte de realidad postapocalíptica muy creíble encapsulada en la zona geográfica más conocida del mundo. Que Manhattan, foco de esperanzas, ilusiones y aspiraciones que el cine sobre todo ha promocionado se transforme en un guetto vapuleado por bombardeos y luchas tribales, es un escenario demasiado apetecible para aquellos lectores que quieren estirar el chicle de lo imposible sin que se rompa. La isla se convierte en el trofeo de una involuntaria Guerra Fría ocasionada por accidente por la Guerra Caliente. Porque en efecto, este territorio que se descubre como vergüenza de la contienda y al que los combatientes han convertido en aldea gala inconquistable (pero que se puede escupir sin compasión) muestra de forma inteligente los fracasos en el avance de uno y en la defensa del otro. El mayor ridículo que pueda venderse en el exterior. Ignoramos como se gestionan las tierras ocupadas por Los Estados Libres y los territorios mantenidos por Estados Unidos de América, pero sabemos lo que ocurre en Manhattan, la zona desmilitarizada. La protagonista de esta historia. Ahí es precisamente donde Wood acierta en su guión. Presenta la zona como el fruto del árbol envenenado de la guerra. La tierra prometida maltratada. El escaparate de lo más molón del mundo removido con los diseños de producción de “1997: Escape de New York” versión 2006.

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El tour operator de este escenario endogámico y caótico es Matty Roth. Individuo del Mito de la Caverna de esta sociedad que oía con desdén e indiferencia lo que podía acontecer en el ático favorito de los fans de “Tú y Yo”. Tomada la pastilla roja, levantada la venda y conocida la verdad, la experiencia de la lectura sube de nivel por las angustiosas aventuras padecidas por este involuntario invitado cuando recibe la bofetada de realidad que no sentía desde el sillón de su casa. Gracias a su estatus periodístico se convierte en preciada figura de reivindicación mediática así como premio carnal de los supervivientes. Su chaqueta distintiva se transforma en la armadura invulnerable de cualquier videojuego, objeto que los autores convierten en subtrama por la ansiada conservación de esta preciada prenda. La pieza codiciada para el que quiera permanecer imbatido en este microcosmos terrorífico. Este disfraz de superhéroe vale más que todos los dólares que puedan juntar los desventurados ciudadanos de la isla.

El tomo arranca con la presentación de Matt y en el conocimiento de la contienda fratricida para ir tomando poco a poco posición del lugar junto con el protagonista y así comprobar de primera mano cómo se estructura la isla. Wood domina la acción moviendo a su protagonista en una serie de inquietudes en las que el lector puede conectar fácilmente. Un tío muy falible y vulnerable en una situación que le supera con creces. Serán los personajes secundarios, nativos de la región, el contrapunto necesario para conocer de forma clara al protagonista. Los más relevantes, Zee y Wilson, aportan la visión objetiva imprescindible para hacer verosímil la historia y para dar voz a los desamparados neoyorkinos de esta zona en concreto. La primera como médico que se toma muy, pero que muy a pecho, el juramento hipocrático y el segundo como trasunto violento de Tío Ben transformado en jefe mafioso por la visión de tanta sangre derramada, pero con un código ético y moral muy presente. De lo mejorcito de este primer acercamiento.

Capítulos autoconclusivos al margen que sirven para explorar los rincones de este infierno, la historia da un empujón en el momento en que las dos potencias entienden el valor estratégico de Matt, circunstancia que impulsa la trama a nuevos destinos alejados del simple recorrido civil del lugar. Con “El Cuerpo de un Periodista” conseguimos por fin la historia que permite la evolución y madurez de Matt en una especie de thriller periodístico-político con mucha acción y profundidad dramática. Entran en juego nuevos e interesantes personajes en ambos frentes y empezamos a atisbar que el reparto coral que rodea al protagonista va a ir in crescendo. No obstante el peso actoral lo asume Matt por su omnipresencia. Ya veremos como discurre la historia en este particular.

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Interesante el último capítulo, “Momentos de Nueva York”, donde el propio Wood se encarga de la ilustración y dibujo con una interesante mezcla de uno y otro, llenas de imágenes fotorrealistas, carteles diseñados ad hoc, planos callejeros de manual totalmente corrompidos y panorámicas angustiosas de arquitectura mítica. El autor se marca un Joe Sacco 2.0 de comic documental. Experimento narrativo interesante para conocer el punto de vista de la población civil así como de lo que se cuece intelectualmente en la otrora luminosa ciudad.

A excepción de lo anterior, el dibujo corre a cargo de Riccardo Burchielli que funciona muy bien interpretando las ideas escenográficas de Wood. El entorno urbano (en todos sus elementos) tiene una importancia capital para que la historia transmita la fuerza pretendida por el escritor y está perfectamente detallada por el artista italiano. La angustia de la población es creíble y la fuerza emocional de los actores principales está bien retratada. Anatómicamente es un poco irregular en primeros planos y funciona mejor cuando coloca pocos personajes en una misma viñeta con independencia de su tamaño. Creo más acertado cuando presenta uno o hasta tres personajes en un mismo foco. No obstante, en una trama donde la acción es predominante habida cuenta las sucesivas introducciones militares con los fusiles y cañones bien cargados, las secuencias bélicas están muy bien resueltas con el consiguiente terror implícito para las víctimas que este tipo de situación conlleva. La sensación de movimiento en este apartado, importantísima para potenciar la credibilidad y tensión, es muy buena. Francamente el estilo de este autor le viene muy bien a Wood. Buena elección.

Pues así arranca DMZ, una interesante pieza de ficción distópica contemporánea que parte de una idea muy potente y original.

DMZ 1-12 USA, Vertigo/DC Comics. DMZ Libro Uno, ECC Ediciones. Color. Cartoné. 304 pags. Fecha de edición: Diciembre 2016.

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