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Crítica: “Grandes Autores de Wonder Woman: Greg Rucka, De Piedra”. Wonder Woman, La Mujer Sin Miedo

El anterior volumen de la recopilación de la etapa de Greg Rucka destacaba por la vocación coral de la misma al introducir a Diana en un episodio imaginario del Ala Oeste de la Casa Blanca y por el acierto antagónico de Verónica Cale, personaje despojado de cualquier súper poder, mujer hecha a sí misma y con los pies en la tierra, portando como habilidades la constancia, la valentía, la decisión y la inteligencia. Y sí, con un punto psicopático para enganchar al público y darle chicha, todo hay que decirlo. En “De Piedra”, Rucka se ahorra el cartucho de Cale…

Resumen de Reseña

“Nada sabe tan dulce como el pecado…y tú estas rebosante de él”

Resumen : Greg Rucka nos da una nueva lección de calidad que alterna pasión por el medio, pureza del género de superhéroes, tensiones sorprendentes y una construcción de personajes impecable.

Valoraciónes : Sea el primero!

El anterior volumen de la recopilación de la etapa de Greg Rucka destacaba por la vocación coral de la misma al introducir a Diana en un episodio imaginario del Ala Oeste de la Casa Blanca y por el acierto antagónico de Verónica Cale, personaje despojado de cualquier súper poder, mujer hecha a sí misma y con los pies en la tierra, portando como habilidades la constancia, la valentía, la decisión y la inteligencia. Y sí, con un punto psicopático para enganchar al público y darle chicha, todo hay que decirlo. En “De Piedra”, Rucka se ahorra el cartucho de Cale para cerrar subtramas nacidas en el anterior volumen anulando de alguna forma esa intención tan marcada de repartir importancia y protagonismo al resto de secundarios. Repiten los mismos, pero a cuenta a gotas. Es comprensible teniendo en cuenta que las semillas sembradas en “Reflexiones” sólo pueden germinar de una forma en un cómic de Wonder Woman: acción épica y tensión dramática en exceso. Y ello al margen de cubrir expediente con un crossover caprichoso que Rucka se debió comer por nadar entre las difíciles aguas editoriales de Crisis de Identidad y Crisis Infinita. Sobre esto me referiré al final.

La entrada y regreso de Medusa ofrece la primera “piedra” de toque seria para nuestra protagonista en lo que va de saga. Lo que hace hábilmente Rucka es llevar el enfrentamiento al terreno de juego de Diana en un triángulo muy americano, la embajada de Themyscira (ejemplo de la expansión internacional de los USA), la Casablanca (su corazón constitucional) y el estadio de los Yankees (la pasión de los constitucionalistas). Por supuesto, en un cómic de Rucka el género masculino brilla por su ausencia en carisma y participación y el eje de la historia la encabeza Diana, Cale y Medusa en un estudio a tres bandas de motivaciones internas y modos externos de mucho nivel. Porque el sacrificio de Diana es coherente con su idiosincrasia, porque las prioridades de Cale para con la anterior no casan con amenazas a la soberanía de su espacio vital y porque a Medusa, avatar de la venganza y la destrucción pura todo esto le importa un bledo. El clímax de este pequeño arco culmina en un combate brutal en continente y contenido que dice mucho de la potencia de esta serie con una sucesión de réplicas y contra réplicas físicas y verbalizadas muy contundentes. Cabe destacar el cuidado de Rucka en cerrar cualquier agujero de guión que pudiera restar credibilidad a los hechos presentados, cosas que se suelen dejar de lado en beneficio de la acción pero que un escritor experto y con pericia recuerda que hay que atar en corto. Me explico, si por ejemplo Medusa planea convertir en piedra todo aquel que la vea a través de la televisión, cuídate primero que no puedan intervenir la señal y decirlo. A eso me refiero, parece una obviedad, pero es lo que diferencia a los que se cubren las espaldas y los que no, a los que se toman todo en serio y los que no.

  

Si los acontecimientos anteriores no han sido lo suficientemente dramáticos, teniendo en cuenta las tensiones y el sacrificio radical del secundario más inesperado de la etapa (que corta la respiración), el escritor sorprende de nuevo al evitar profundizar en el drama eterno culpable del superhéroe. Lejos de construir episodios psicológicos de llanto y tristeza, consigue otorgar a su personaje una entereza y fuerza interna casi tangible transformando la rabia controlada en el arma más poderosa. Sin perder el tiempo para sobreexplicar el espantoso evento, Diana deja de lado los cimientos argumentales levantados en el primer volumen para enfrentarse de manera fría e inteligente a su familia política. Aquí es donde los dos interludios de “Reflexiones” se conectan adentrándonos en la interpretación Rucka del ámbito de acción más utilizado en la colección, el panteón griego. Ya tuvimos apariciones de todos, Ares, Atenea, Afrodita, etc. Por fin comprobamos donde iban los tiros en una serie de tramas de conspiración y análisis psicológicos muy poderosos. La aventura que pondrá punto y aparte a la serie, allanando el camino del final de la etapa con Dr. Psico y Veronica Cale como cabos sueltos a resolver (más uno nuevo, que yo creo con calzador, porque Crisis Infinita está llamando para comer,) es en mi opinión la cima de este proyecto.

Efectivamente, “Las Puerta de Bronce” se convierte en un ejemplo de la extraordinaria calidad que el cómic de supehéroes puede ofrecer. Porque aparte de la épica de una misión imposible, aparte de los roces en las alianzas de los héroes encartados aún sin fisuras de fidelidad, aparte del carisma y los diseños endiabladamente molones de la coalición de los villanos, es la estructura discursiva del mismo donde tiene su grandeza. Porque con independencia a la respuesta de lo que representa el héroe en su estado más puro (traducido en la motivación de Diana), al margen del retrato psicológico de estos individuos (de la triple alianza Wonder Girl, Ferdinand y la propia Diana) y aparte la cuestión tan crucial en este género como es la identidad (de los dos primeros), los diálogos calan profundamente y estimulan intelectualmente, tanto entre sí como consigo mismos. Sólo con este recurso un personaje puede evolucionar más que a lo largo de cien tebeos de puñetazos en tierra, mar y aire. Y aquí pasa, incluso con Wonder Woman.

Dejo para el final lo accidental a mí entender. El crossover con la serie Flash y su encuentro con la JLA como consecuencia de los sucesos del arco “De Piedra”. Bueno, son desvíos intencionados en el camino de los autores pero si lo saben llevar son baches que se sortean fácilmente, Greg Rucka, Geoff Johns, Ed Brubaker o Peter David son expertos en la materia. En este caso al menos puede utilizar a Cheeta y así tener excusa para introducirla en un campo que le es conocido y para exponer de forma lateral en la serie el nuevo statu quo de los villanos de la editorial como resultado de los hechos acaecidos en Crisis de identidad y los caminos preparatorios de la alianza global de villanos pre Crisis Infinita. La serie se cruza con la de Flash en un cambio de cromos con la mencionada y con el Profesor Zoom. Es una historia que tiene su aquel con cierto grado de violencia y morbo que da color sanguinolento a la aventura. Funciona como el sorbete de limón entre dos grandes platos como son “De Piedra” y “Las Puerta de Bronce”.

El segundo volumen de la etapa que acabo de presentar es otra lección de calidad de un autor no lo suficientemente encumbrado que alterna pasión por el medio, pureza del género de superhéroes, tensiones sorprendentes y una construcción de personajes impecable.

Wonder Woman 206-217, The Flash 219, DC Comics. Grandes Autores de Wonder Woman: Greg Rucka, De Piedra, ECC Ediciones. Cartoné. Color. 320 pags. PVP: 30,50 €. Fecha de edición: Octubre 2017.

Sobre Álvaro Gekko

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