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Crítica: “Llegó la Primavera 1-3”. La Extraña Pareja

De la trayectoria editorial española de Koike y Kojima hasta la presente obra, la premisa protagonista partía de individuos jóvenes impetuosos e inexpertos o de maduros cercanos a la mediana edad expertos y resabiados. Los dramas a los que se enfrentaban les ponían a prueba en función de los ámbitos en los que las obras se sujetaban, donde a pesar de la diversidad de estos, tenían en común su talento en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, con armas o sin ellas, bajo unos recursos intelectuales superiores a la media. Hay que reconocer que muchos de ellos aparecían como invencibles superninjas…

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“Acometamos con nuestras espadas aunque nos vaya la vida en ellos”

Resumen : La mirada crepuscular de los arquetipos básicos de Koike y Kojima.

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De la trayectoria editorial española de Koike y Kojima hasta la presente obra, la premisa protagonista partía de individuos jóvenes impetuosos e inexpertos o de maduros cercanos a la mediana edad expertos y resabiados. Los dramas a los que se enfrentaban les ponían a prueba en función de los ámbitos en los que las obras se sujetaban, donde a pesar de la diversidad de estos, tenían en común su talento en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, con armas o sin ellas, bajo unos recursos intelectuales superiores a la media. Hay que reconocer que muchos de ellos aparecían como invencibles superninjas o insuperables supersamurais, forzando los límites en muchas ocasiones.

Con “Llegó la Primavera” descubrimos una faceta editorial distinta a las ofrecidas partiendo desde el punto de vista de los protagonistas. Porque la vida de la época feudal japonesa no la vemos aquí desde un palacio, una institución administrativa, campamentos bélicos o desde una comisaría, sino desde la mirada crítica y pesimista de los años cumplidos. Aquí se rompe el modus operandi institucionalizado para dar cabida a otra mirada nostálgica y en retrospectiva de los distintos agentes que han transitado por el legado de los autores. Son ellos mismos, pero en la última etapa de sus vidas. En efecto, la motivación de la doble K en esta obra parte de encontrar narrativamente las respuestas al día después de los Mondo, Kasajiro, Kei y Hanzo. Qué es de ellos cuando su vida útil llega a su fin, ya sea por edad ya sea por la desaparición de sus mandatos. En esta ocasión, los autores hablan y se mueven a través de Tarobe y Jorobe, ex policía y ex shinobi respectivamente. Dos veteranos que la casualidad une en uno de los momentos clave de sus vidas, sirviéndose uno respecto del otro. para darse mutuamente las respuestas que necesitan y así averiguar si el tránsito ha merecido la pena alguna vez tras una larga trayectoria de servilismo fuera del libre albedrío.

Sin duda, desde el principio, el apunte cómico y de drama conforman una tierna dramedia en la que se observan fuertes discursos de vida barnizados de momentos humorísticos costumbristas. Sin un argumento claro (esto predomina en los tres primeros volúmenes), los capítulos dejan entrever la notoria intención de los autores en recalcar el ocaso y tono crepuscular de los antihéroes visto numerosas veces en el cine y literatura (sí, a todos nos viene a la cabeza Clint Eastwood) pero con su particular visión artística, ahondando en el choque de personalidades que se complementan a la perfección. Y no sólo por las diferencias de carácter, sino también por la alta experiencia de vida de Tarobe y la desgraciada inexperiencia de Jirobe.

La riqueza narrativa la encontramos en el análisis psicológico de los protagonistas por separado y como cuerpo cierto, en el estudio del jubilado en esta sociedad tan rígida y antigua, en la visión de la misma por ambos individuos y en su crítica desde su madurez pesimista. Discurso este que es lo más enfatizado a  lo largo de los tres primeros números. En este sentido, en relación al reparto de argumentos, el primer volumen es el más tranquilo. Apenas hay sobresaltos en la trama y se trata como retrato costumbrista de la sociedad a partir de la perspectiva de los dos sujetos. Hay que significar que estamos ante una historia de origen, de conocimiento y de puesta en situación. Poco a poco, y con el estilo tan descomprimido del que los autores hacen gala, las decisiones de unos y otros van cobrando sentido ha medida que los conocemos, pero aún queda para abrir temas más dramáticos y de acción. Aquí lo que predomina es la comedia (que no parodia) en situaciones corrientes (de esta época, ahí también lo relevante en cuanto a su labor divulgativa) focalizados en Jirobe, promotor de las situaciones más descacharrantes gracias a su ingenuidad y torpeza social. Los últimos capítulos, con elementos sexuales y escatológicos, le sacarán una carcajada a más de uno.

La clave de la obra la vamos a encontrar en el segundo tomo, ya que, respetando las bases de los dos protagonistas y el trasfondo costumbrista, la narración nos dice claramente que cualquier cosa puede pasar. Porque los momentos dramáticos crecen de menor a mayor empezando a cobrar fuerza los episodios de tensión y acción. Es cuando los autores vuelven a su terreno más especializado y donde (me imagino) Kojima esta más agradecido, gracias a la huida de los primeros planos con poco movimiento y mucha conversación, en defecto de la acción que tan bien se le da. Aquí recupero el concepto introducido anteriormente, donde centraba mis comentarios en la intención de ambos autores por conocer el destino de los distintos protagonistas de su extensa obra en la forma de Jirobe y Tarobe. La razón la encontramos en que, a pesar de lo visto hasta ahora, vuelve a predominar la extraordinaria pericia de sus protagonistas con la espada y artes marciales. Vemos a los expertos acrobáticos e imposibles que la trayectoria de los autores nos ha ido dejando a lo largo de su sociedad profesional. Eso significa que por fin los momentos de acción hacen acto de presencia.

En el número tres volvemos a romper los esquemas anteriores y la historia se desata a un punto de no retorno. La suma de desgracias contra los dos se acumula y la paz interior alcanzada queda rota bruscamente convirtiendo a los dos protagonistas en avatares del caos. Quizá aquí la obra se les va a los autores al forzar la maquinaría un poco y por el alto número de situaciones inverosímiles mostrado, pero tampoco rompen con sus esquemas básicos si vemos lo extraño en lo que a linealidad narrativa se trata en muchas de sus obras. Ya sabemos que la mayoría de las veces sus historias se lanzan y relanzan con arreones, siendo “Llegó la Primavera” un ejemplo. A pesar de eso, la obra sorprende capítulo a capítulo. Es esa sensación de incredulidad combinada con incertidumbre lo que enamora de este reducto gráfico de la doble K.

Por ahora tengo buena impresiones con esta nueva entrega, destaco la buena construcción de los dos protagonistas y su entorno, así como la sensación de sorpresa continua por conocer realmente a dónde se dirige: si es una trayectoria cerrada en la vida de los dos, si es una excusa para destacar una vocación histórica en lo didáctico o si todo es un conjunto de traumas para llenar de matices a Jirobe y a Tariobe.

Haru Ga Kita 1-3, Koike Shoin Publishing Co, Ltd. Llegó la Primavera 1-3, ECC Ediciones. Rústico. B&N. 416 pags cada uno. Pvp: 14,95 € cada uno. Fecha de Edición: Octubre, Diciembre, Febrero 2017-2018.

Sobre Álvaro Gekko

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