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Crítica: “20th Century Boys 4”, Bienvenidos a Amigoland

La imparable y siempre creciente historia de 20th Century Boys lleva a converger, en este tomo, a distintos personajes que hemos ido conociendo en sus distintas líneas temporales. Recordemos que habíamos dejado a Otcho huyendo de la implacable prisión Humihotaru junto al peculiar dibujante de manga que se ha convertido en su compañero de penurias. La fuga concluye con éxito y lleva a ambos hasta Tokio, solo para descubrir cuanto han cambiado las cosas... La organización Amigo ha ido creciendo ante nuestros ojos de una manera tan exagerada que no podíamos hacernos una idea aproximada de a donde llegaría. Naoki…

Resumen de Reseña

General
Guión
Dibujo
Personajes
Historia
Edición

Imprescindible

Resumen : Sigue siendo una historia río que avanza sin freno y profundiza sin fin en argumento y personajes.

Valoraciónes : Sea el primero!

La imparable y siempre creciente historia de 20th Century Boys lleva a converger, en este tomo, a distintos personajes que hemos ido conociendo en sus distintas líneas temporales. Recordemos que habíamos dejado a Otcho huyendo de la implacable prisión Humihotaru junto al peculiar dibujante de manga que se ha convertido en su compañero de penurias. La fuga concluye con éxito y lleva a ambos hasta Tokio, solo para descubrir cuanto han cambiado las cosas…

La organización Amigo ha ido creciendo ante nuestros ojos de una manera tan exagerada que no podíamos hacernos una idea aproximada de a donde llegaría. Naoki Urasawa la puso ahí, desde el principio, como una semilla que ha ido creciendo y se ha convertido en algo monstruoso y colosal. Y arrastrados por ella, todos aquellos personajes que han ido apareciendo en la obra y que, como apuntaba un poco más arriba, convergen ahora… Por ejemplo, volvemos a ver a aquel sin techo que podía predecir sucesos futuros, ahora le llaman Dios, y será el encargado de narrarnos como han transcurrido los hechos que el autor cortó en seco al realizar un cambio temporal narrativo tan drástico, una elipsis a guillotina. Lejos de molestar o confundir, este recurso utilizado de manera tan ruda suma tensión a la narración y motiva al lector para que siga leyendo.

Y no paran de entrar personajes nuevos. En esta ocasión se trata de Kyoko, una joven inquieta que no acepta las versiones oficiales porque tiene la peligrosa costumbre de pensar por sí misma… esto la llevará a una situación comprometida: es inscrita e “invitada” a pasar una temporada en Amigoland, una especia de campamento que es a su vez parque de atracciones dedicado a reeducar a los jóvenes que muestran esa capacidad para el pensamiento crítico, algo muy peligroso para “los de arriba”. En Amigoland los motivan a través del juego y la diversión para que amen al líder y adoren el status quo establecido, con rutinas marcadas y caras sonrientes, con programas de TV sospechosamente propagandísticos y con atracciones increíbles, desde montañas rusas a pruebas de VR (Realidad Virtual). Y todas, todas, con un poso y un sutil mensaje controlador. El problema llega cuando todas estas técnicas no “enderezan” a la joven, para eso hay un plan B… Los que no se adaptan (siempre hay un número fijo de estos casos) acaban siendo llevados a otro lugar, Amigoworld.

Kyoko encontrará un inesperado aliado dentro de Amigoland, cuya identidad mantendremos en secreto para no reventaros la sorpresa, pero que se va a convertir en la única tabla de salvación a la que se podrá agarrar. Y una vez más, Urasawa lo vuelve a conseguir. Las reglas del juego han cambiado, el autor a transformado poco a poco el escenario ante nuestros ojos y ahora, en este nuevo tapete, despliega personajes recién llegados para volver a hacernos vibrar. A estas alturas ya has despertado como lector y eres consciente de la metamorfosis que se muestra ante tus ojos, la historia de corte realista ha mutado hasta convertirse en un escalofriante relato distópico de gobierno fascista. Y lo sorprendente es que ha sufrido ese cambio de una forma tan progresiva y natural que te hace caer, te hace meterte, como a Kyoko, en esa pesadilla vital sin apenas darte cuenta. Porque cuando despiertas ya es demasiado tarde: las claves estaban ahí, el cambio se estaba produciendo… pero aun así no lo veías venir y ahora, lo siento, ya es demasiado tarde.

La habilidad de Urasawa para generar personajes creíbles es absolutamente perfecta, mostrándolos en distintos momentos de su vida y recreándose en los estados vitales a los que esa vida les ha llevado. Los hemos conocido de niños (aun en este tomo hay flashbacks de su infancia) y los hemos conocido de adolescentes. Los hemos visto de adultos enfrentándose a Amigo y los vemos ahora de ancianos y, junto a ellos, esas nuevas generaciones que son víctimas a su vez de algo que ellos mismos crearon como un juego.

20th Century Boys me tendría pegado al teclado durante horas, explicando y contando apasionadamente lo que esta obra despierta y las reflexiones que acompaña, pero de momento (aun quedan 6 tomos por publicar) me voy a limitar a repetir enérgicamente mi recomendación más sincera sobre esta obra, un clásico del maestro Naoki Urasawa que, desgraciadamente, está más de actualidad que nunca. Manipulación de la información, adoctrinamiento, Gobierno totalitario, recorte de libertades… todo eso y mucho más está tratado en la obra. Suma a todo esto la fantástica edición con la que Planeta Cómics la está publicando y tienes el combo perfecto para disfrutar de un manga sencillamente indispensable.

  • 20th Century Boys. vol.4 Planeta Cómic
  • Kanzenban. rústica con solapas. 424 pp. color. 15,95 €

Sobre Giacco

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Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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