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Crítica: “BATMAN, Superpesado”. La ópera prima de Scott Shirow.

En el cómic de superhéroes es muy previsible la sustitución puntual del protagonista en tramos muy cortos de tiempo, ya sea por ausencia, enfermedad o lesión. Batman no ha sido ajeno, Dick Grayson y Azrael son ejemplos de ello. Pero la novedad en este caso es que es un civil el que toma el manto del vigilante. Tras los hechos acaecidos en “Fin de Juego” surge un nuevo Batman promocionado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Gotham introduciendo elementos de ciencia ficción bastante potentes y diferentes a los acostumbrados. En este caso, uno no puede dejar escapar la…

Resumen de Reseña

General
Guión
Dibujo
Personajes
Historia
Edición

“No eres Jim Gordon. Hoy no. Ya no. Aquí y ahora... tú eres Batman.”

Resumen : Snyder no se acomoda y cambia el rumbo de su etapa con un Batman frágil, vulnerable y creíble. Un Batman muy humano.

Valoraciónes : Sea el primero!

En el cómic de superhéroes es muy previsible la sustitución puntual del protagonista en tramos muy cortos de tiempo, ya sea por ausencia, enfermedad o lesión. Batman no ha sido ajeno, Dick Grayson y Azrael son ejemplos de ello. Pero la novedad en este caso es que es un civil el que toma el manto del vigilante. Tras los hechos acaecidos en “Fin de Juego” surge un nuevo Batman promocionado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Gotham introduciendo elementos de ciencia ficción bastante potentes y diferentes a los acostumbrados. En este caso, uno no puede dejar escapar la sonrisa por la influencia tan explícita de Appleseed y tan sutil como la de Robocop. En efecto, nos encontramos con un Batman legalizado, alejado de cualquier consideración alegal. De ahí que, más allá de que sea una historia bastante entretenida en el fondo y espectacular en la forma, nos encontremos con fases muy relevantes dentro de la trayectoria de Snyder en la serie.

Por un lado, contactamos con una identidad civil del mito, frágil y vulnerable, que sufre siendo Batman cuando debe hacer de Batman, y que a su vez sufre como Batman al competir con el auténtico, ya sea para encontrar el favor del público, ya sea para encontrar el de sus exigentes superiores. Wayne sufría como vigilante (así lo firmó), pero quitado el traje no debía rendir cuentas con nadie. Con Gordon no pasa, ni siquiera cuando se mete en la cama. Por otro, tenemos el misterio de Bruce Wayne. Recoge influencias de Grant Morrison por aquello de crearse una copia parcial de seguridad de sí mismo y atisba la posibilidad de contemplar una historia de Wayne en la que por fin sea él mismo como tal, en lugar de ser él mismo como Batman, pudiendo verse por fin completo únicamente en la esfera civil. Además su trasfondo en sociedad es fresco y rico en cuanto al contacto con terceros y la formación del secreto que implica su personalidad reiniciada es interesante. Es un Wayne relajado y tranquilo, y aún el reseteo, su subconsciente le hace ver que se ha quitado un gran peso de encima. Por cierto, un gran acierto el nuevo destino dado a los objetos y fetiches más clásicos de la Batcueva, muy original.

Lo más relevante no obstante es la exploración de la nueva versión de Batman, ya no solo por lo complejo de su alter ego, sino por las nuevas funcionalidades que ofrece Gordón. Pervierte la esencia de libertad del personaje y a su vez respeta los avances tecnológicos para ser el mejor en lo que hace. En este sentido, el autor continúa abrazando sin tapujos la máxima espectacularidad que la colección pueda ofrecer en el medio, nutriéndose de su fondo editorial así cómo el de la competencia tanto a nivel gráfico como a nivel cinematográfico, a tenor de la cantidad de dispositivos, vehículos e instrumentos de última generación presentados (equiparables a Iron Man, por ejemplo).

Las dudas de Gordon tanto en su rol cómo Batman como en su nuevo estatus dentro del departamento de policía y en cómo le puede afectar a nivel doméstico, provoca subrepticiamente un acercamiento poco usual del lector hacia el personaje. Aunque puede leerse ventajista, lo cierto es que nunca podemos sentirnos más cercanos al individuo dentro del traje como con Gordon. Bruce siempre se ha visto mucho más alejado de cualquier lector por su inteligencia y capacidades superdotadas así como por sus recursos económicos ilimitados. En cambio Gordon, tanto por lealtad al legado como por compromiso cívico, asume el rol por una obligación moral. Como si presintiera que sólo él puede hacerlo porque sólo él sabe lo que hay que hacer. Bruce creció cómo Batman, tomó su decisión y se entrenó intelectual y físicamente para ser el mejor vigilante posible, Gordon en cambio asume el rol con una serie de hábitos, sanos e insanos, adquiridos a lo largo de toda una vida cercana ya a la mediana edad. Es muchísimo más falible. A eso hay que añadir el afán competitivo consigo mismo para hacer mejor su trabajo y para ganarse el respeto de los demás. Bruce Wayne no necesitaba probarse, Gordon sí. Todas estas certezas e inseguridades se exploran a través del recorrido vital del comisario a lo largo de este arco argumental.

En cuanto a la historia, tenemos los planteamientos típicos de Snyder. Iniciáticas escenas de acción con preguntas flotando en el ambiente y respuestas en flashbacks bien introducidas que coinciden con la estructura narrativa de anteriores volúmenes y la característica alternancia de secuencias espectaculares con escenas introspectivas y de conversación. La amenaza en este caso es una de los grandes virtudes de la obra tanto por su impacto visual cómo por su potencia interna. Tampoco es que el modus operandi del villano sea nuevo. Esto de aumentar artificialmente la fuerza y habilidades del consumidor a través de sustancias sintetizadas, así como lo de otorgar superpoderes no es nuevo, pero sí hay que reconocer que su diseño visual es bastante siniestro y pegador sin perjuicio de un diseño muy deudor del manga de terror. Una escena puntera es el brutal y sorprendente contacto de este adversario con el Pingüino, sin perjuicio de la opresión y terror que de forma puntual encontramos en los tomos precedentes y que aquí se presentan, sin ahorrarse escenas de violencia explícita y giros inesperados.

Por último, destacar el pequeño arco argumental localizado en los complementos de las grapas, aquí recopilado de forma unitaria e introducido en el centro del tomo. Escrito por Brian Azzarello y dibujado por Jock, nos encontramos con una historia triste y sobria que trastea por las clases bajas de la sociedad gothamita. El gran uso de la iluminación y la buena creación de atmósferas dramáticas de Jock engrandecen la idea de Azzarello destacando también sus composiciones a doble página con implantes narrativos muy curiosos que enfatizan el drama que supone la explotación de la amenaza que intuimos en la primera parte del arco central. Además, con la historia de complemento, conocemos el dilema de los últimos momentos de Bruce Wayne cómo Batman a través de un analisis psicológico emotivo y sincero qué sirve como preludio del adversario que vamos a descubrir en la parte principal del tomo y que aquí se presenta justo antes del desenlace del arco, una vez averiguado realmente la amenaza a la que se enfrenta Gordon.

Considero que la idea de Snyder en este punto de la colección es interesante y refrescante. Podrá gustar más o menos, pero ni se enquista ni se acomoda, arriesga. Cierto es que utiliza un recurso que en general no gusta a los lectores de siempre pero yo creo que no es tanto porque la sustitución del héroe cause disturbios en el canon, sino porque seguramente las historias no han estado a la altura del cambio. Yo veo la elección del sustituto muy acertada y considero a Superpesado uno de los arcos más divertidos e interesantes de la etapa.

Batman (N52) 41-45, DC Comics. Batman: Superpesado, ECC Ediciones. Cartoné. Color. 160 pags. Pvp: 16,95 €. Fecha de Edición: Mayo 2018.

Sobre Álvaro Gekko

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