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Estatuas de Venus
Una preciosa portada

Crítica de “Estatuas de Venus”, de Cano Farragute

Vuelven los bolsilibros de toda la vida, o eso precisamente es lo que anunciaba recientemente la nueva editorial NeoNauta. Aunque resulta harto difícil ni tan siquiera soñar que volveremos a vivir una Edad de Oro de la literatura popular como la que tuvo lugar desde mediados del siglo XX hasta mitad de los años 80, muchos volvimos a ilusionarnos con una posibilidad tan apetecible. Cuatro han sido los títulos elegidos para este revival, uno de los cuales nos ha llamado la atención de forma especial; se trata de Estatuas de Venus, del autor debutante Cano Farragute. El formato de los…

Resumen de Reseña

Calidad-precio
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Resumen : Evasión garantizada

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Vuelven los bolsilibros de toda la vida, o eso precisamente es lo que anunciaba recientemente la nueva editorial NeoNauta. Aunque resulta harto difícil ni tan siquiera soñar que volveremos a vivir una Edad de Oro de la literatura popular como la que tuvo lugar desde mediados del siglo XX hasta mitad de los años 80, muchos volvimos a ilusionarnos con una posibilidad tan apetecible. Cuatro han sido los títulos elegidos para este revival, uno de los cuales nos ha llamado la atención de forma especial; se trata de Estatuas de Venus, del autor debutante Cano Farragute.
El formato de los bolsilibros, que no suele superar las cien páginas, ofrece la posibilidad de desarrollar una trama bien elaborada bastante a fondo, aunque sin espacio para detenerse a ahondar demasiado en el interior de los personajes ni en sus respectivos pasados. Por ello, se impone un estilo sintético en el que prima la acción sobre la introspección. Cano Farragute ha sabido entenderlo a la perfección y nos ofrece esta interesante space opera, en la que una expedición tripulada a Venus vive una auténtica pesadilla de la que no todos saldrán de una pieza.

Estatuas de Venus

Una preciosa y evocadora portada

Nada más comenzar la lectura se da uno cuenta de que estamos ante un escritor que sabe lo que se hace, pues en apenas un par de páginas, y únicamente mediante los diálogos, nos ha pintado con precisión no solo la escena, sino también los personajes principales con todas las características que debemos saber sobre ellos. Se alternan sabiamente los personajes planos (el científico atolondrado, el soldado chovinista, el intrépido capitán…) con otros más redondos o, al menos originales (la virago cuyo cuerpo ha sufrido los estragos de los abusos de los esteroides merece mención aparte). Esta inclusión de actores arquetípicos es esencial para apoyar la historia sin necesidad de interminables digresiones que nos alejarían del verdadero objetivo de este tipo de narraciones: entretener. Dejemos la psicología profunda para Stephen King y compañía.
La historia, por cierto, no gira en torno a la acción sin más, sino que gravita sobre la intriga acerca del misterio que impera en el planeta: ¿por qué sus habitantes son solo mujeres? Por otra parte, los lectores habituales de ciencia ficción sonreirán seguramente con malicia al pensar en un Venus habitado por una raza humanoide, pero tenemos que recordar que esto es un bolsilibro, y en este tipo de novelas suelen pasar este tipo de cosas. Hubo un tiempo en que la humanidad era más ingenua, o tal vez no había perdido aún la capacidad de soñar, y eso se veía reflejado en las publicaciones de la época. Es de agradecer, pues, que en estos días de pesimismo alguien venga a ofrecernos una simpática historia, muy bien contada, por cierto, con la que podamos revivir por un momento las novelas de Julio Verne, Burroughs y compañía con la que pasamos de la infancia a la adolescencia (y que algunos todavía no hemos abandonado del todo).
Sin embargo, me temo que no todo el monte es orégano y de los cuatro títulos que ha sacado NeoNauta, tan solo puedo recomendar Estatuas de Venus y Amadís y el rayo de hierro, de Guillermo del Corral. Los otros dos son otra historia y lamento no poder hablar bien de ellos (aunque, paradójicamente, acumulan elogios y reseñas positivas en el ciberespacio).
La única pega que algunos argumentan en contra de este formato es el precio, unos cinco euros, cuando es posible encontrar bolsilibros antiguos por mucho menos en casas de segunda mano y mercadillos. Esto es, como todo, muy subjetivo, pero hagamos una reflexión: ¿quién no se ha gastado alguna vez más de veinte euros en un ladrillo que al final nos ha decepcionado de principio a fin? Yo, sin duda, prefiero gastar cinco en una buena novela de cien páginas como Estatuas de Venus o Amadís y el rayo de hierro. Y, de paso, si tenéis lápiz y bolígrafo a mano, apuntad el nombre de Cano Farragute en un sitio visible, porque es un narrador de primera y seguro que tiene más historias en el horno para deleitarnos. ¡Esperamos impacientes!

Sobre Julio M. Freixa

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Escritor pulp con aviesas intenciones. Sigue mis historias en las siguientes editoriales: Pulpture, Dlorean, NeoNauta Ediciones, P.U.L.P. y Action Tales.

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