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Un autor en estado de gracia.
Un autor en estado de gracia.

Entrevista a Alexis Brito, autor de Gravity Grave

Recientemente, en Hello Friki, nos acercábamos a Soldado de Fortuna, la novela publicada por Dlorean en5 las que se relatan las aventuras y desventuras de un mercenario en las guerras napoleónicas. El nombre de su autor, Alexis Brito Delgado, suena cada vez con más fuerza en las tertulias de los aficionados al nuevo movimiento neopulp, que engloba a muy diferentes autores con formas particulares de contar historias, pero con un nexo común: todos crecieron alrededor de la década de los ochenta. Las fuentes de las que bebieron son las mismas, y por lo tanto no es de extrañar que en las obras de estos escritores afloren de vez en cuando reminiscencias del cine de verano, las novelas de a duro y los comics underground.

Alexis Brito no se deja influir por modas pasajeras, convencido de que su obra hablará por sí sola y llegará a alcanzar el sitio que se merece. Recientemente, la editorial Palabras de agua publicaba Gravity Grave, una historia cruda, contada sin edulcorantes ni eufemismos. Como le gusta a su autor. Vamos a conocerlo un poco mejor, en sus propias palabras.

Hello Friki: ¿Cuándo y por qué decidiste que querías dedicarte en serio a la escritura? ¿Cuáles fueron tus principales influencias?

Alexis+Brito+DelgadoAlexis Brito: Mi relación con la literatura comenzó a una edad muy temprana. A los diez años ya había decidido que quería ser novelista. De hecho, hasta escribí un western de ¡treinta páginas! inspirado por los libros de bolsillo de Silver Kane del que me he asegurado que ningún ejemplar vea la luz jamás. Espantoso no, lo siguiente. Resulta increíble que siendo un crío tuviera tan claro mi destino. Durante mi infancia descubrí que los libros siempre serían mis mejores amigos, puede que por ello decidiera hacer lo imposible por emular a mis novelistas favoritos. Las primeras influencias fueron poco ortodoxas: Rimbaud, William Blake, Yeats, Bertold Brecht y Baudelaire. Por otra parte, me apasionaban las novelas de fantasía de Tolkien, Moorcock, Leiber y Howard. Más tarde entré de lleno en el mundo de la Ciencia Ficción gracias a Philip K. Dick, Ballard y William Gibson. A los dieciséis/diecisiete empecé a leer el tipo de literatura que aún es mi preferida: Henry Miller, Norman Mailer y Charles Bukowski; la Generación Beat con William S. Burroughs, Jack Kerouac y Allen Ginsberg en cabeza; y la literatura francesa de postguerra: Camus, Maldraux, Sartre y Beauvoir. Durante la última década me he centrado en escritores como Dostoyevski, Gógol, Tolstói y Chejov. Mi favorito en el momento actual es el insuperable Thomas Bernhard. El día que escriba una novela la mitad de buena que cualquiera de los anteriormente mencionados, habré tocado techo. Mientras tanto, trabajo duro, perseverancia, humildad y autocrítica a raudales.

H.F.: Hace poco nos comentaba Miguel Ángel Naharro en una entrevista que tú eras uno de los mejores autores que habían pasado por la web de fan fiction Action Tales. ¿Cómo valoras aquella etapa de tu carrera?

A.B.: No creo que sea uno de los mejores autores que ha colaborado en Action Tales, pero se agradece que un compañero de profesión me tenga en tan alta estima. Considero aquella etapa como una época de aprendizaje. En el año 2007/2008 era explotado una media de 55 horas semanales en una empresa de mudanzas y el poco tiempo que me restaba lo utilizaba para escribir. Por primera vez mis escritos llegaban al público cosa que era (y continúa siendo) fundamental para mí; nunca he guardado mi obra en un cajón como otros escritores que conozco con la excusa “no va a gustarle a nadie”. Si tuviera esa filosofía, el tiempo empleado en documentarme y escribir (días, semanas, meses, años) sería inútil. En este oficio, si no cuentas con ventas, dinero, influencia o un padrino, serás ignorado hasta por la editorial más mediocre del planeta. Tengo en mi haber una lista de ochenta rechazos largos; hablo con conocimiento de causa. En Action Tales aparecieron tres de mis personajes favoritos: Dorian, Wolfgang y Konrad Stark. Todos han sido editados en papel durante los últimos años. Ello ratifica que debo ser fiel a mí mismo, no rendirme nunca y continuar adelante a pesar de los (múltiples) inconvenientes y (perpetuas) decepciones. ¿Cuántos autores nóveles serían capaces de escribir durante una década sin arrojar la toalla? El mundo literario es una carrera de fondo para aquellos que no han nacido con una cuchara de plata. Es la cruda realidad: o la tomas o la dejas.

H.F.: Tu novela Soldado de fortuna ha sido bien recibida por la crítica. En ella, narras las aventuras napoleónicas de un antihéroe bastante carismático apellidado Stark. De hecho, ese suele ser un apellido recurrente en casi todos tus personajes. ¿Guardan alguna relación entre sí?

A.B.: Efectivamente. Desde los catorce años, cuando empecé a publicar mis primeros relatos en la revista del instituto, siempre fui muy ambicioso. El plan era escribir una saga familiar que abarcara la historia de la humanidad desde la Edad Media hasta el futuro. Para ello, nada mejor que una familia con la que pudiera explorar distintas épocas históricas, diferentes estilos y personajes. Nunca he querido estancarme en un solo género como la mayoría de los escritores. Admiro a profundamente a Henry Miller pero reconozco que toda su obra se mueve en los mismos parámetros: autobiográfica, sexual, obscena y confesional. Igual que los Ramones: escuchas un álbum y ya los has escuchado todos. ¿Qué puedes hacer al respecto? Cambiar de encarnación como Bowie en cada disco. Por una parte, te permite evolucionar y probar cosas nuevas, por otra, descolocas al público porque nunca sabrá que esperar de ti. Los lectores son como niños: hay que tener paciencia con ellos y saber educarlos. Cuesta que pasen de la novela negra, la fantasía heroica, las Guerras Napoleónicas y la Ciencia Ficción sin red de seguridad. Puede que algún día mi trabajo inspire a otros novelistas a no quedarse estancados en la misma fórmula toda la vida. ¡De ilusiones se vive!

El autor, en plena sesión de firma de ejemplares

El autor, en plena sesión de firma de ejemplares

H.F.: Tu reciente novela, Gravity Grave, publicada por la editorial Palabras de agua, parece retomar el espíritu de las películas de pandillas en las que a los protagonistas les pasa absolutamente de todo en una sola noche. ¿Crees que, de entre todas tus obras, esta sería la que mejor podría ser llevada al cine? ¿Quién podría ser un buen director para ella?

A.B.: Lo cierto es que imaginé Gravity Grave como una película desde el primer momento. Mientras la escribía visualizaba el reparto, la dirección y la banda sonora con claridad en mi mente. Creo que el director ideal para rodarla sería Edgar Wright. No hay más que ver Bienvenidos al fin del mundo. Wright tiene una visión, sentido del ritmo y un espíritu tan gamberro como freak que encajaría como un guante a la historia. Cuando descubrí el film me quedé pálido: coincide en muchos puntos con mi libro (pandilla de amiguetes, noche de juerga, locura, personaje principal carismático, drogas, banda sonora impecable que recrea la Movida Madchester). Recuerdo que pensé: «¡La gente va a pensar que copiaste la película!». Nada más lejos de la realidad: Gravity Grave llevaba desde el 2007 esperando a ser narrada.

La idea de escribir la novela surgió de mi propia adolescencia. El año 1997 fue una época crucial: descubrí a The Verve, empecé a trabajar de piscinero en un hotel y mantuve mis primeras relaciones sexuales. Recuerdo aquella etapa con mucho cariño, de hecho, continúa siendo la más feliz de mi vida. Al poco tiempo hice un grupo de amigos (que aún conservo) y durante años acaricié la idea de narrar un libro para demostrarles el cariño y el respeto que siento por ellos. Suma centenares de noches de fiesta, mi amor por la música de finales de los ochenta (Stone Roses, Primal Scream, Happy Mondays, New Order, etc), toda clase de experiencias vitales (propias y ajenas), un narrador anónimo (un humilde servidor) y tienes Gravity Grave. Me gusta pensar que escribo mejor cuando me baso en mí mismo. Resulta más natural; un novelista tiene que vivir lo más intensamente posible para crear palabras. Animo al lector a leer la entrada Yo soy la resurrección de mi blog. Creo que no me dejé nada en el tintero.

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H.F.: La realidad que pintas en tus obras se aleja por completo de una visión optimista del mundo que nos rodea. ¿Por qué crees que nos atrae tanto el lado salvaje de la vida?

A.B.: Echa un vistazo a los noticiarios: guerra, corrupción política, enfermedades, crimen, violaciones, desastres naturales, etc. Todo muy positivo, humano y enriquecedor. Nuestra sociedad se alimenta del desastre, la religión, el escándalo mediático, la ignorancia y el consumismo. Vivimos en un mundo imperfecto: siempre ha sido así y siempre lo será. La mayoría de la gente encuentra el olvido en el trabajo, la familia, la patria o Dios. En mi caso, lo encuentro en la lectura y, por defecto, en la creación literaria. Diferentes medios para el mismo fin. Pienso que un escritor debe ser honesto al hablar sobre el mundo que le rodea. Respeto a aquellos que venden algodón de azúcar, autosuperación, bellas puestas de sol y hermandad entre todas las razas, pero no lo comparto. El mundo no es optimista, al contrario, si no le plantas cara puede aniquilarte sin ningún remordimiento. Todo lo que he dicho se transluce en mis escritos. Tengo la teoría de que en pleno siglo XXI las editoriales aún no han salido de los sesenta: paz, amor, incienso, sexo libre, flores y marihuana. Buscan productos agradables, acaramelados y fáciles de consumir con los que puedan despachar el máximo número de ejemplares posibles. ¿Las editoriales que publican a William S. Burroughs lo harían si fuera un escritor desconocido? Lo dudo mucho. La homosexualidad, la heroína, el latrocinio, el caos y la demencia no son del agrado de los departamentos de lectura. Prefieren centrarse en obras menos experimentales pero con mejores índices de ventas. El lado salvaje de la vida atrae a unos pocos privilegiados, el resto prefiere unas cervezas en el sofá y el partido de rigor de los domingos por la tarde. Los Sex Pistols lo definieron todo con una simple frase: «No hay futuro para ti».

H.F.: Seguro que, como escritor convencido, tienes algo entre manos. ¿Qué puedes contarnos al respecto del trabajo que te ocupa en estos momentos?

A.B.: Tengo varios proyectos literarios en mente. Ahora mismo quiero escribir la secuela de Gravity Grave. Como creador de franquicias que me considero, no he podido resistirme a continuar la historia. Ya tengo la sinopsis de todos los capítulos, varias anécdotas jugosas (visita a un prostíbulo, un tatuaje en el que uno de los implicados termina sudando alcohol debido a la cantidad de Jack Daniels que lleva en la sangre, expulsión de un lavabo por consumo de sustancias ilegales) y la banda sonora ambientada en el Britpop. Han transcurrido cuatro años desde los acontecimientos narrados en la primera parte y el Grupo Salvaje se dispone a asistir de punta en blanco al concierto de regreso que The Verve ofrecerá en Wigan. Mi editor me ha dado luz verde con la novela. Título: This Is Music. Espero tenerla lista en seis meses.

H.F.: ¿Te veremos este año en algún evento o presentación, o eres de los que prefieren dejar el glamour para los demás? ¿Vivir en Canarias es un obstáculo para dejarte ver más a menudo?

A.B.: No me causa vergüenza alguna reconocer que me encanta realizar presentaciones literarias. Si pudiera vivir de la escritura y hablar de mí mismo sería el hombre más feliz del mundo. Por desgracia, no tengo un público ansioso por comprar mi próxima obra, por consiguiente, debo limitarme a unas pocas presentaciones en el circuito local de Tenerife en el que los medios (prensa, radio, televisión, organismos culturales, bibliotecas, bares) te ningunean si no escribes literatura nacionalista o no cuentas una manga del tamaño del Titanic. Presentar libros fuera de casa es una experiencia genial, te proporciona la oportunidad de viajar y conocer a otros escritores pero, si solo despachas dos o tres ejemplares, significa un agujero en el bolsillo. Si algún día vendo un millón de unidades te aseguro que participaré en todos los eventos que pueda… ¡Siempre que la editorial corra con los gastos, hoteles de cinco estrellas, restaurantes de lujo y limusinas, por supuesto!

H.F.: Háblanos de tus hábitos de escritura. ¿Eres de los que antes de sentarte a escribir lo tienes todo ya bien atado de antemano, o dejas un amplio margen a la improvisación? ¿Tienes que revisar muchas veces un texto antes de darlo por terminado?

A.B.: Escribir un libro es como levantar un edificio: no puedes dejar nada a la improvisación. La única manera de llegar al final del camino es teniendo todas las ideas claras y perfectamente expuestas. A los veinte años, cuando escribí mi primera novela, no tenía ni idea de cómo narrar una historia, improvisé sobre la marcha y el resultado fue deplorable. Huelga decir que aprendí de mis errores y ahora trabajo con una sinopsis detallada que me sirva de guía durante la creación de la obra en cuestión. Mis hábitos de escritura son simples: me documento exhaustivamente sobre la temática que me interesa escribir y después dedico todas las horas posibles al día hasta que he terminado el libro. La inspiración, como mucho, dura tres meses. El resto es trabajo duro y darte cabezazos contra la pared. Narrar es un trabajo solitario: la gente que conozco preferiría que estuviera deslomándome como camarero en un restaurante antes que delante del ordenador. Dadas las circunstancias, un poco de ego nunca viene mal. Soy un perfeccionista nato: puedo revisar un texto un millón de veces y nunca sentirme satisfecho. Por ello me he marcado un número de correcciones: cinco como máximo y punto final. De lo contrario, entras en un círculo vicioso y terminas aborreciendo tu propia novela.

ALEXIS BRITO DELGADO nació en Tenerife en 1980. Poeta y narrador. Autor de las novelas Dorian Stark (Ediciones Babylon, 2011), Soldado de fortuna (Dlorean Ediciones, 2013) y Gravity Grave (Editorial Palabras de Agua, 2014).

Sus cuentos y poemas aparecen en I Antología Monstruos de La Razón, I Premio Grup Lobher de Relato Temático, Selección Poesía Erótica Canaria 2013, Antología Steampunk Steam Tales, Action Tales: Antología Pulp, Blue Bayou y otros relatos negros, Action Tales: Antología Pulp 2 y Western Tales.

Mantiene su página web en: http://alexisbrito.blogspot.com.es

Sobre Julio M. Freixa

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Escritor pulp con aviesas intenciones. Sigue mis historias en las siguientes editoriales: Pulpture, Dlorean, NeoNauta Ediciones, P.U.L.P. y Action Tales.

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