Downton Abbey es el nombre del castillo propiedad del Conde de Grantham, junto con las extensas tierras que lo rodean. Herencia de su madre, la viuda Condesa de Grantham y herencia para el próximo Conde, en rigurosa continuación en la línea sucesoria, que sólo contempla a la parte masculina de la rama familiar. Con esta premisa, comienza la serie, cuando el año 1912, el actual Conde de Grantham recibe un telegrama confirmando la muerte del heredero en el hundimiento del Titanic. Esta desgracia acaba con los planes acordados de boda de la hija mayor de la familia (Mary) con el futuro heredero y, como la familia sólo tiene hijas (Mary, Edith y Sybil), todo el legado correspondería a un primo lejano (Matthew), abogado en la ciudad de Manchester, que es invitado a conocer su futura herencia.
El inicio del argumento planteado es sólo esa punta del iceberg que nos ofrece una fantástica serie, evolucionando lentamente en su trama, atrapando los sentimientos de los espectadores en una burbuja aislada del exterior, provocándonos la empatía máxima sobre unas emociones reales, aunque nos separen 100 años de ellas.
Los personajes

Está claro que, en una historia de carácter humano, las interpretaciones tienen que ser verosímiles y corresponder a personajes bien detallados y perfilados por el guión. En este apartado, parece que cada pieza ocupa precisamente su posición en el tablero mental que nos hemos creado y aunque muchas de las interacciones se nos presenten de manera sutil, somos capaces de integrarlas en la psique del personaje, formando un conjunto de personalidades tan cercanas, que nos permite casi adelantar sus movimientos y reacciones futuras.
Ambientación

Y si se han tenido en cuenta los aspectos estéticos, también se han cuidado especialmente las interacciones entre los personajes. El servilismo de los criados y la aceptación de su posición, la separación entre géneros, el trato entre los diferentes elementos de las diferentes clases sociales, incluso la jerarquía entre los integrantes del servicio y su ambición por ocupar una posición superior en la escala de servilismo hacia los nobles, conceptos que se nos escapan enteramente hoy en día, pero que se entienden verosímiles en una época donde la posición social cobraba más importancia que la vida, y el respeto se ganaba esencialmente por tu ropa de trabajo.
En conjunto, el retrato de una época y el encanto de una casa con personalidad propia envuelven con cariño las historias personales emplazadas en unos años turbulentos, inicios de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y caldo de futuras revoluciones sociales y políticas, influencias de las pequeñas y grandes historias que se desarrollan en Downton Abbey.
Arriba y abajo

Así, comprobaremos que las similitudes entre los ocupantes de la casa, los que viven en lujosas y ociosas habitaciones y los dedicados a tener que servir permanentemente a otra persona, comparten mucho más de lo que suponen, aunque una escalera los separe. La ambición, la envidia, la venganza, el rencor, el deseo, el amor… sentimientos percibidos como únicos y exclusivos, pero tan sólo distanciados por un trozo de tela y piel, único obstáculo para ver las similitudes entre los dos corazones, idénticos al fin y al cabo.
El amor

Pero el amor también es real, crudo, a veces inalcanzable y despiadado, otras cercano y cruel, injusto, parcial y tan alejado del cerebro que da miedo. No debería dar miedo. El amor es vida y en Downton Abbey sólo viven los que aman o son amados, los que se definen por lo que hay debajo de sus trajes. Esos son los que pueden mirar atrás y estar orgullosos de lo que han vivido. Porque la mayor historia de amor jamás contada siempre fue la pequeña historia de un hombre que amaba a una mujer y era correspondido.
‘Downton Abbey’ profundiza en muchos temas, pero siempre está presente esa pequeña historia de amor, invisible en ocasiones, pero omnipresente, confirmando que las mejores historias son las que nos dejan formar parte de ellas, entregando una pequeña parte de nuestra ilusión y esperanza.
Motivos para ver ‘Downton Abbey’
Se podría decir mucho más de lo anteriormente escrito, pero ‘Downton Abbey’ debería ser una serie imprescindible para cualquier espectador, simplemente por lo maravillosamente bien hecha que está. Los personajes, la caracterización, la ambientación, la historia,… todo permanece excelentemente cuidado y delicadamente entregado al espectador. Se entienden las buenas críticas que han tenido las dos temporadas emitidas, unidas con las grandes audiencias cosechadas. Además, el formato de pocos capítulos cada temporada, ayuda a ofrecer un aspecto de unidad más estable y evita que se produzcan momentos de tedio o hastío.
Una recomendación de serie británica que une grandísimas actuaciones con un guión y ambientación inigualables.
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Título en español: Downton Abbey
Cadena de TV original: ITV Creador/es: Julian Fellowes Reparto: Maggie Smith, Hugh Bonneville, Elizabeth McGovern, Penelope Wilton, Jim Carter, Phyllis Logan,... Género: Drama Comienzo de emisión: 26 Septiembre, 2010
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