Críticas de cómics

Crítica: “Biblioteca Grant Morrison: Kid Eternity”. El Infierno de Morrison.

Resumen de la Crítica

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“Se mean encima, aterrorizados. Acojonados ante cualquier cosa que pueda anular su statu quo”

En su subestimación radica su mayor valor, por la sorpresa de lo inesperado y por la calidad no contemplada.

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La obra se refugia en el escaparate iconoclasta de Arkham Asylum, Doom Patrol y Animal Man para elucubrar y golpear a traición. Se tapa, se esconde entre ellas tras una cortina insustancial, que pasa desapercibida, para reciclaje. Y ahí se descubre el engaño. Porque en su subestimación radica su mayor valor, la sorpresa de lo inesperado, de la calidad no contemplada. Kid Eternity rebaña lo que puede de sus vanagloriados “padres” de la época y te parte en dos a través de una afilada hoja sucia de terror imaginativo y de fantasía cínica rompedora. Son los tiempos de Sandman, Tim Hunter, John Constatine, Swampy, Orquídea Negra,… saquemos otro personaje infantil y bienintencionado de la nevera y reimaginemos su valor creacionista con planteamientos oscuros y salvajes. Porque en efecto, eso es lo que es, un viaje literal a los infiernos para huir de maniobras sádicas sin parangón y contraatacar con una respuesta equivalente igual pero opuesta. El principio acción/reacción de Morrison.

La incredulidad padecida por su protagonista se corresponde con la del lector, testigo descolocado e impaciente, que sufre por posicionarse de algún modo, que mira por el retrovisor los baches y salidas dejadas atrás pero que no sabe que desvío tomar. Hasta que el cartel luminoso aparece y de repente la travesía cambia, todo cobra sentido y resulta que incluso el viaje es cómodo, es placentero y que lo dejado atrás es una experiencia positiva. Esa sensación de que por fin todo cobra sentido, que buena. Es cuando la concatenación de estampas y pasajes asfixiantes plasmados por Fegredo y cuando la alocada prosa y desorden narrativo sacada de la efervescente de Morrison, se abren al lector. El momento de representar grandiosamente la imagen global y de conjunto de la obra. Compendio muy característico de la nueva forma en esa época de enfocar los tebeos de la editorial que publica Superman.

Kid Eternity se cuela en lo itinerarios pintados, luminosos y brillantes de Orquídea Negra y Los Libros de la Magia y por muy poco las adelanta. Y si no lo consigue es por su falta de deconstruccionismo y por la poca ambición a gran escala que se atisba como encargo menor en su valor intrínseco y como serie lateral y esquiva a sus dos grandes, Animal Man y Doom Patrol. Y he mencionado las dos obras de Neil Gaiman por su particular semejanza en formato, tono y estilo plástico. Las junto y veo un triptico antiviaje del héroe (las tres están colocadas juntas en una de mis estanterías). Y ya no sólo por su coincidencia vanguardista, original y potencia visual, sino porque interpreta otro viaje de descubrimiento y crecimiento personal por recovecos inconcebibles, imposibles, extraños, misterios y terroríficos como pasaba en las otras dos. Eso sí, a lo Morrison, sin guías místicas o primordiales, sino mediante tramposos y liantes de apariencia grotesca que se sirven de un protagonista que va de modernillo y sobrado, pero que en realidad es un pringado. Pues eso, muy del escocés.

En el apartado gráfico (mejor, pictórico), Duncan Fegredo convierte uno de sus primeros trabajos en lo mejorcito de su carrera. Tira del enfoque de Bill Sienkiewicz y Dave McKean pero mejor encajado que los anteriores en Elektra Asesina y Orquídea Negra por ejemplo, por el sustrato de la historia. Porque hay mucho de onírico, abstracto e intangible en el paisaje, porque los lugares transitados no se corresponden con ningún presupuesto reconocible de la realidad cotidiana. Porque si uno baja al infierno, la física y lo ambiental no tienen porque ser semejantes a lo que uno ve cuando se despierta cada mañana. Pero es precisamente donde la fuerza y originalidad del dibujo se transmite, cuando se identifica visualmente la vida real con la fantástica para ilustrar que en ambos planos lo malo campa a su anchas desde el interior de cada uno. Y ese dolor gratinado de estampas terroríficas y violentas se interpreta mejor pintadas y grafiteadas, ya que permiten al lector fantasear con esos lugares. Lo feo debe dibujarse feo para resultar plásticamente bello. Y es ese deje estático en la narración donde radica la mejor funcionalidad del impresionante arte de Fegredo en esta obra, en la contemplación pausada de cada página, la que obliga a contemporizar la lectura, la que te sumerge en la imaginación global del binomio escritor/artista.

Kid Eternity 1 a 3, Vertigo/DC Comics. Biblioteca Grant Morrison: Kid Eternity, ECC Ediciones. Cartoné. 168 págs. Color. Pvp: 19,95 €.

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