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Crítica: «Cieloalto», ciencia-ficción atemporal

Ya está todo inventado. Una afirmación que parece categórica y suele utilizarse para hablar del estado actual de la industria del entretenimiento (así en bruto), donde parece que las ideas originales se han agotado. Los remakes, segundas partes y refritos de clásicos están a la orden del día (que se lo digan a Disney y sus live-actions). En el género de la ciencia-ficción y la fantasía la premisa con la que iniciamos el párrafo parece tener aun más sentido. Pero... ¿De verdad está todo inventado? Diego Agrimbau y Pietro llegan con Cieloalto desde Argentina, una novela gráfica que publica Grafito…

Resumen de Reseña

General
Guión
Dibujo
Personajes
Historia
Edición

Muy Recomendable

Resumen : Magnífico relato de compleja estructura pero de excelente realización... fantasía y ciencia ficción que sorprende.

Valoraciónes : Sea el primero!

Ya está todo inventado. Una afirmación que parece categórica y suele utilizarse para hablar del estado actual de la industria del entretenimiento (así en bruto), donde parece que las ideas originales se han agotado. Los remakes, segundas partes y refritos de clásicos están a la orden del día (que se lo digan a Disney y sus live-actions). En el género de la ciencia-ficción y la fantasía la premisa con la que iniciamos el párrafo parece tener aun más sentido. Pero… ¿De verdad está todo inventado? Diego Agrimbau y Pietro llegan con Cieloalto desde Argentina, una novela gráfica que publica Grafito Editorial y que desmonta letra a letra esa dichosa frase .

Cieloalto es una ciudad enorme, gigantesca… tan grande que ninguno de sus habitantes conoce sus límites. Se construyó a lo largo de un mastodóntico puente que se erige sobre las nubes y cuyos límites, como pasa con el arco iris, jamás han sido descubiertos. Algo impide que los habitantes de Cieloalto viajen libremente por su ciudad lineal: el tiempo. Pasar de un barrio a otro conlleva un salto temporal de diez años. Es decir, si naces en el barrio tal, te quedarás siempre siendo un tierno bebé… pero si te pasan al barrio contiguo, crecerás de golpe diez años. Si no sales de ese barrio, permanecerás siempre con esa edad.

De esta manera la vida de los vecinos de Cieloalto no se mide por tiempo sino por espacio, por barrios.

Unos funcionarios se encargan de acompañar a cada nacido y averiguar hasta qué barrio puede avanzar antes de fallecer. Una vez descubiertos estos límites, si el ciudadano se mantiene dentro de ellos, no morirá nunca. Pero en Cieloalto hay dos tipos de personas. Los Permanentes, que son de los que hemos hablado hasta ahora, y los Viajantes. Estos últimos son «personas normales» en cuanto al tiempo se refiere, es decir: para ellos el tiempo transcurre de forma normal y el envejecimiento y la muerte son su destino natural.

Esta es la premisa fantástica sobre la que se basa Cieloalto y alrededor de la cual se construye una historia con destellos de realidad. Podemos entender la crítica de los autores hacia sistemas de gobierno, actitudes humanas y momentos históricos. Como las grandes obras, se transforma en un espejo de nuestro propio mundo que devuelve una imagen distorsionada pero inquietantemente reconocible. El trío protagonista es el hilo que nos ayuda a atravesar Cieloalto, de manera espacial y temporal, usando su pequeño drama como motor que se termina fundiendo con el drama global de la ciudad.

Lo complejo de la estructura argumental se vuelve sencillo en manos de este sensacional guionista, que se las ingenia para construir un relato coherente. Es una tarea extremadamente difícil que supera con soltura y termina consiguiendo implicarnos e identificarnos con lo que allí pasa, llevándonos a emocionarnos, reír, sentir y en muchas ocasiones, sobrecogernos. Ciencia ficción distópica, apocalíptica, crítica social con historia de amor… todo esto puede englobarse dentro de Cieloalto.

Y si en el plano literario Diego Agrimbau consigue atraparnos, Pietro, el dibujante, no es menos eficiente. A él le corresponde el mérito de construir Cieloalto, de hacerla tangible y dotarla de identidad propia. Mansiones coloniales conviven con barrios modestos y calles atestadas de humanidad, derrochando detalles arquitectónicos en edificios, calles y plazas, que dotan a esta ciudad inventada de una consistente sensación de realidad. Se respira en los diseños cierto aire steampunk con el que consigue distinguir todavía más las particulares características de la ciudad y del conjunto de la obra. Y en este plano es imposible omitir el trabajo del color, que con un uso exclusivo de tonos apagados, donde el azul del cielo y el marrón de la tierra son usados como tonos base. Esto enfatiza todavía más la dicotomía entre los dos tipos de ciudadanos que habitan Cieloalto y, de paso, contribuye a crear una atmósfera melancólica muy especial.

Cieloalto es una obra destacable y altamente recomendable, que se aleja de la ciencia ficción y fantasía más maelstream y convencional, suena como un bocinazo estridente que llama la atención y reivindica el buen hacer en este género por parte de autores hispanos. Acordaos del Eternauta, de Dani Futuro, del El prisionero de las Estrellas… de tantas magistrales obras del género que han sido creadas por autores más cercanos a nuestra cultura. A ellos se une Cieloalto.

Sobre Giacco

Giacco
Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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