Críticas de cómics

Crítica: «Harley Quinn. Cristales Rotos», desahucios, venganza y música disco.

Resumen de la Crítica

General
Guión
Dibujo
Personajes
Historia
Edición

Recomendable

Novela gráfica orientada al público joven que con la excusa de su protagonista, habla y reflexiona sobre problemas sociales actuales.

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Tres nominaciones a los Eisner 2020 avalan este cómic: Mejor obra Joven/Adulto, mejor guionista y mejor dibujante. Solo por esto ya vale la pena prestarle atención porque suele ser sinónimo de calidad. Pero encima cuenta con una protagonista muy de moda, la incombustible Harley Quinn que ya triunfó en la serie animada de Batman (donde nació), siguió enamorando a los lectores de cómics y estalló como icono para todo tipo de público tras la película del Escuadrón Suicida, gracias al papel que se marcó Margot Robbie.

Tanto se ha contado y escrito ya del personaje que es difícil hacer algo nuevo… pero no imposible. Mariko Tamaki parece haber dado en el clavo escribiendo una historia que va más allá del origen de la psicóloga desquiciada. Harley Quinn: Cristales Rotos nos trae al personaje en sus años de adolescente, cuando su pintoresca personalidad aun no estaba formada del todo pero ya dejaba entrever su incipiente locura y su rebeldía, mezclada con mucho encanto e ingenuidad. Narrado en primera persona (y saltando a la tercera, como buena desequilibrada hace hablando de sí misma) nos cuenta como la joven Harley marcha de su hogar para vivir con su abuelita en la ciudad. Pero al llegar se topa con una realidad muy diferente… para empezar, su abuelita ya no está y tendrá que ser acogida por un grupo de gente pintoresca que terminará convirtiéndose en su familia, fortaleciendo lazos afectivos con cada experiencia. Además, su ingreso en el instituto le pondrá al día en cuanto a las luchas sociales de determinados colectivos frente a los más poderosos.

Problemas actuales y reales como la gentrificación de los barrios, el abuso de los poderosos y las grandes empresas, injusticias raciales y sociales… son algunos de los elementos que enriquecen esta novela gráfica, que los afronta sin complejos ni victimismo, pero con una franqueza desalentadora. No van a faltar elementos y personajes comunes al Universo DC, que no solo nos ayudan a situarnos sino a sorprendernos, porque, efectivamente, también los veremos en sus versiones juveniles. Y cuidado, que se da algo poco común en este tipo de historias: no choca frontalmente con lo que ya conocemos ni trastoca el pasado de ninguno. Aportan o, en el peor de los casos, no interfieren, con lo que conocemos de dichos personajes.

Si la guionista Mariko Tamaki supone un valor seguro en cualquier obra (multipremiada y más que consagrada, liderando listas de ventas y de crítica) no os penséis que el aspecto gráfico se queda atrás. Steve Pugh es el responsable de retratar con impactante realismo esta aventura adolescente. Ya lo conocíamos como artista gráfico más que aceptable, basta con recordar su trabajo en el reciente Los Picapiedra, pero su rendimiento en Cristales Rotos va más allá. Para empezar, ha sabido interpretar la obra y dirigirla a un público concreto. Usa viñetas y composiciones de página ágiles y visualmente muy plásticas, fáciles de leer (las imágenes) y con un impacto añadido por el carácter foto-realista que lucen. Retratos de una nitidez y expresividad asombrosa combinados con unos entornos urbanos detallados y familiares.

El color es punto y aparte. Lo monocromático domina cada página, pero el color depende de la situación, el estado de ánimo, etc. Tiñendo con azules suaves una escena amistosa de conversaciones y relaciones, de rojos unas páginas repletas de acción o nervio y de cierto tono anaranjado los traumáticos flash-backs. Solo unos ejemplos del inteligente uso del color en esta obra.

Vamos con el remate de la obra. Su edición. Editorial Hidra lanza esta novela gráfica como se merece: con un formato algo más reducido y con una calidad excelente, poco habitual. El papel es el ideal para poder disfrutar del arte que destila la obra y se nota el cuidado y la atención que se ha puesto en la misma. Punto añadido es la fantástica traducción, algo que no suelo comentar en este tipo de reseñas… salvo que destaque por algún motivo. En este caso se ha interpretado muy bien la forma de hablar de la gente joven y se ha adaptado a nosotros sin perder rigor ni caer en lo ridículo. Tratar temas tan sensibles como los que toca esta obra usando expresiones y frases localizadas a cierta franja de edad es una tarea difícil para el escritor (escritora!), pero infernal para su traductor. Enhorabuena Alberto Díaz, que has sabido mantener el rigor sin perder la frescura y simpatía que cada frase destila.

Una obra redonda que se atreve, desde su enfoque desenfadado, a meterse en conflictos reales y delicados. Ideal para lectores de todas las edades, géneros y preferencias. Sin olvidar su género, Cristales Rotos se aleja un tanto de los superhéroes y se acerca más a las personas.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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