Críticas de cómics

Crítica: «Rooster Fighter», gallito de pelea

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Muy Recomendable

Divertido, ácido, emotivo... una de las sorpresas de la temporada.

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De vez en cuando aparece una publicación de esas que, sin verla venir, lo pone todo patas arriba. Es el curioso caso de Niwatori Fighter (ニワトリ・ファイター), conocido como Rooster Fighter, el manga que desde finales de 2020 está publicando en Japón el mangaka Shū Sakuratani y que ahora llega a nosotros gracias a Editorial Ivrea. La popularidad de este shonen aviar se ha disparado ya en países hispanos, como México y Argentina, siendo España el siguiente objetivo a conquistar por este gallo de pelea.

A ver como os cuento el argumento sin que me toméis por loco… Están apareciendo gigantescos seres monstruosos en las ciudades, que destruyen y devoran todo lo que encuentran. Son los Kijuu. Una especie de humanos gigantes y deformes, demoníacos, imparables… hasta que llega nuestro protagonista: un gallo. Bueno, «el gallo». Es rápido y valiente, salta y golpea con su cresta y, con su kikirikí supersónico, va a enfrentarse a esos desagradables monstruos. Él va a salvar a la humanidad. Sí, un gallo.

Esta premisa tan absurda esconde una aguda crítica al propio medio y género que es el manga shonen, con situaciones que bien nos recuerdan otros títulos y que, expuestos en este contexto, dejan en evidencia su carácter simplón. Es algo así como decir que para ver a un héroe estereotipado, héroe imbatible… lo mismo nos vale un SonGoku, que un Saitama, que un gallo. Y esa sencilla crítica es solo la punta del iceberg que esconde Rooster Fighter.

Por ejemplo, los enemigos… ejecutivos monstruosos frustrados porque no llegan a cumplir sus objetivos laborales o amantes despechadas que han sido engañadas por el infiel marido de otra, por poner dos ejemplos… problemas comunes que nos molestan, frustran o enfadan y que desencadenan esa transformación: de humano fracasado a terrorífico Kaijuu. Shu Sakuratani incluye en su manga todos estos elementos y muchos otros que resuenan en nuestra cabeza, en nuestro subconsciente, mientras vamos leyendo la, aparentemente, trivial historia.

Y si lo que queréis es divertiros, Rooster Fighter es vuestro manga. El humor que destila es tan socarrón como ingenioso. La chulería del protagonista, que tan pronto insulta como suelta una sobrada, parece sacada de una película de los ’80. Un fucker emplumado con la testosterona suficiente como para regalar, y aun le sobra. De la cresta a las patas es todo chulería, un gallito… un gallazo. En realidad, tras esa fachada, nuestro protagonista despierta la ternura cuando vemos sus muchas debilidades… y, como todo en este manga, se pasa de vueltas y de lo tierno cambia a lo patético.

Me desharía en elogios por este manga. No solo es divertidísimo hasta decir basta, no solo manda mensajes a nuestro subconsciente en forma de crítica velada a varios niveles… también se permite momentos de ternura, de cercanía y de humanidad (paradójico tratándose de un gallo) El episodio del anciano, aquel en el que hace amistad con un viejo tucán… está repleto de momentazos intensos en lo sentimental para, acto seguido, llevarnos a la acción y al humor más hilarante.

Syu Sakuratani como autor completo es excepcional. Su narrativa se presta a la acción y su estilo de dibujo limpio y fino permite que no perdamos detalle de lo que está pasando… aunque a veces no creamos lo que vemos. Entornos urbanos dibujados con realismo y detalle, así como los animales que aparecen a lo largo de la historia (tortugas, aves…) contrastan con los humanos. Estos están dibujados con igual precisión, pero tienen un no se qué de caricatura, un punto de exageración. El mismo cuidado ha puesto para representar a los Kijuus, esos horrendos y gigantescos seres a medias humanos y a medias demonios. Con su tamaño desmesurado y sus imposibles fisionomías son un delirio de imaginación.

Todo en este manga es excesivo y todo apuesta por acelerar sin descanso con el único fin de pasarse de frenada. Una frenética y absurda aventura que atrapa a todo el que se acerque. Un manga que va a continuar con su éxito imparable, a poco que siga por esta sensacional línea con la que ha comenzado su primer tomo. Desde aquí os lo recomendamos sin paliativos. Rooster Fighter ha llegado para quedarse y para convertirse en el shonen de moda: cuando el gallo canta, la gente se levanta.

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Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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