Críticas de videojuegos

Crítica: «Wild Hearts», la cacería salvaje

Historia
Jugabilidad
Gráficos
Duración

Muy Recomendable

Largo, divertido, todo un reto y visualmente bonito e impactante. Una incursión con buen pie en el subgénero de los juegos de caza-mosntruos para esta nueva franquicia.

Valoración de los Usuarios Be the first one !

Los juegos de caza de animales y seres fantásticos son ya una constante en el medio y cuentan con grandes, grandísimos títulos, ya franquicias, que han ofrecido y ofrecerán centenares de horas de juego a sus usuarios. Por eso, hacerse un hueco en este subgénero a estas alturas, con la competencia tan dura que presentan sagas como Monster Hunter o Pokémon, puede ser una tarea imposible.

Sin embargo, Electronic Arts Inc. y Koei Tecmo acaban de dar la sorpresa con un título destinado a disputar, como mínimo, la hegemonía en este subgénero. Se trata de Wild Hearts, desarrollado por Omega Force y disponible desde el 17 de febrero en Xbox SerieS/X, PS5 y PC.

Prepárate para adentrarte en las tierras de Azuma, una versión alternativa del Japón de los samuráis donde los temibles kemono amenazan la antaño apacible vida de sus habitantes. Nosotros, convertidos en cazadores, tendremos que limpiar dichas tierras de estas mitológicas y feroces criaturas.

El primer kemono que encontramos nos bajará los humos

El cazador cazado

Vamos a centrarnos en lo que encontraréis en el juego. Wild Hearts necesita situarnos en contexto, darnos un cómo y un porqué para no lanzarnos sin más en busca de monstruos. Por eso pone mucha importancia en su historia y desde el principio deja claro que ella (la historia) va a marcar la aventura. Al inicio y a modo de tutorial, nuestro cazador anónimo tendrá que acabar con un temible ser con forma de lobo gigante. Como es de esperar, esto no es más que el tutorial y sirve, además, para «ponernos en nuestro sitio» y mostrar el poder de las bestias a las que nos enfrentaremos. Por eso, en muchas ocasiones, será fácil que acabemos siendo nosotros los cazados.

Heridos y maltrechos, con la lección aprendida, comenzará de verdad nuestra aventura. En este punto inicial llegan las explicaciones: Azuma está invadida por los kemonos, esos monstruosos y poderosos seres que campan a sus hanchas. Además, la Naturaleza responde a su presencia y cambia, se transforma, adaptándose a ellos… y volviéndose hostíl contra los humanos. Estas son las razones por las que la gente se refugia en grandes ciudades y abandona sus hogares. Los kemono ganan terreno y la especie humana está en peligro, cada vez más arrinconada. Por ello surgieron los cazadores, una especie de gremio que caza y extermina a los kemono. Evidentemente, nosotros formaremos parte de ellos desde el mismo momento que definamos a nuestro personaje con el editor que contiene el juego. No es el más profundo y versátil que hemos visto, pero permite hacerse casi cualquier tipo de diseño.

La historia sigue… una vez accedamos a Minato (la ciudad) y los pnjs con los que interactuemos sean más numerosos. Y esto nos llevará a recorrer el extenso mapa que presenta el juego realizando las misiones que nos propongan, parte troncal de la aventura o secundarias. Normalmente, las misiones troncales presentan nuevos y más duros kemonos mientras que las misiones «secundarias» se limitan a volver a enfrentarse con los kemonos ya vencidos.

Un buen editor, sin excesos. Así no «perdemos» tiempo con diseños

El Arte de cazar kemonos

La desarrolladora ha tenido muy claro que buena parte del éxito del juego radica en tener un sistema de combate solvente. Los ataques se realizan mediante combos de botones que se irán complicando en una curvatura de dificultad accesible. Pero no penséis que esto se limita a aporrear botones, ni mucho menos. Los golpes van a tener que combinarse con lo que llamamos karakuri. Esto merece explicación a parte…

Los karakuri son ingenios mecánicos que podemos construir pulsando una sencilla combinación de botones. Necesitaremos hebras, que podemos recolectar por doquier, y cada karakuri precisa un número determiado de ellas. Estos artefactos pueden ser torres de localización para saber por donde anda ese kemono que buscamos… artilugios tipo tirolina para movernos rápidamente… unas hélices para volar unos cuantos metros… y un sinfín de cosas más. Pero también los podemos (y debemos) usar en combate. La utilización estratégica y precisa de los karakuri será imprescindible si queremos salir vivos de las cacerías. Aprender a construir bloques para saltar y atacar desde arriba al mosntruo o crear barreras, solo dos ejemplos, serán completa y absolutamente necesarias.

Explicado así puede parecer lioso, pero os aseguro que en seguida se le coge el ritmo porque esto está pensado para que los combates sean distintos a todo lo jugado anteriormente. De esta forma, habilidad, estrategia y poder serán la clave para salir vivos en cada cacería. Además, esta combinación hace que cada lucha sea diferente y todo se vuelve más divertido y emocionante. «Nuestro objetivo ha sido ofrecer una experiencia de juego nueva e innovadora«, decían los desarrolladores. Y lo han conseguido.

El karakuri-tirolina será uno de nuestros mejores aliados para el despalzamiento rápido… y para llegar a lugares inaccesibles

No estamos solos

Este extraño Japón alternativo esconde muchos secretos… y no todos quieren matarnos. Primero, podemos activar unas extrañas fuentes de Dragón y establecer campamentos donde descansar, curarnos, solicitar cooperación online… Segundo, por esos robots (sí, robots) que nos ayudarán en los combates bien atrayendo la atención del kemono de turno o prestándonos apoyo en forma de hebras o nubes curativas… y Tercero, por su potente componente online. Cooperar con otros jugadores casi va a ser esencial para enfrentarnos a muchos de los más grandes kemonos. O eso, o repetir misiones y cacerías para hacer evolucionar a nuestro personaje.

Pero no os voy a engañar: no es un juego fácil. Se trata de una sucesión de final bosses a cada cuál más dificil y colocados en contexto dentro de este mundo para conformar una historia coherente. Esa dificultad me lleva a hablar del cooperativo que presenta Wild Hearts. Aunque en algunos compases de la aventura no se nos permite utilizar este componente por motivos narrativos, en la mayoría de ocasiones (prácticamente en todo momento) tendremos la opción de solicitar o prestar ayuda a otros jugadores. Cazar en equipo siempre es más divertido y compartir recursos, usar el karakuri de un aliado por ejemplo, ultiplica no solo la diversión sino la estrategia.

El juego permite el cooperativo cruzado entre plataformas, todo un acierto, y se muestra fluido y sólido. Los habituales parones online por mantenimiento de servidores y correcciones afectaron algunos de los primeros días en el lanzamiento, pero fue algo puntual y ya superado.

Una bestia bien dura… hasta que descubres sus flaquezas

Los kemonos, el otro pilar del juego

Tan importante como el propio juego es la entidad de sus habitantes. En este caso los kemonos, los colosales enemigos a batir. Los hay de todo tamaño y condición, algunos de apariencia adorable como esa especie de ardilla que, en realidad es muy fiera y nos dará dolores de cabeza. Su ferocidad y dificultad se antoja al principio insalvable, pero con persistencia y paciencia descubriremos sus puntos débiles y sus rutinas… y terminaremos venciéndoles. Eso sí, al avanzar en el juego y adentrarnos más en este mundo, los primeros kemonos nos parecerán una broma. Preparaos para sufrir.

El diseño de estos seres destaca en cuanto a originalidad y se agradece que tenga inspiraciones variadas extraídas de animales reales o mitológicos. Y su aspecto, ya aterrador y amenzador, cambia cuando les infligimos gran cantidad de daño… volviéndose todavía más impresionante al tiempo que sus ataques evolucionan y son más poderosos.

No todo serán kemonos gigantescos, pues también los hay de pequeño tamaño, más fáciles de vencer y que nos facilitan recursos con los que gestionar distintos aspectos del juego. Entramos en su vertiente rolera.

Las ruínas de cierta isla esconden una desagradable sorpresa

La gestión, base del éxito

Este tipo de juegos exige paciencia. Primero para repetir y repetir cada cacería fallida y segundo para aprovechar los recursos que recolectamos. Podemos conseguir materiales durante nuestras incursiones, para canjearlas con algunos pnjs y también podemos obtener monedas. Con ambas tendremos la posibilidad de mejorar nuestro equipamiento, nuestros karakuri y nuestras armas, otro elemento esencial para el éxito. En cuanto a las armas y armaduras (y amuletos), estos irán desbloqueándose a lo largo del juego, y de primeras solo podremos contar con las típicas espadas o con el arco.

Los combos y la manera de combatir, no hace falta decirlo, cambia con cada arma equipada. Para experimentar contamos con una zona y un karakuri concreto, así practicamos y practicamos hasta dominar combos y ataques. No es lo mismo enfrentarse a los enemigos con la rápida pero poco dañina katana que con el arco. Este último todo un deleite visual durante el combate y, si no tenéis pensado probarlo porque sois más del cuerpo a cuerpo, dadle una oportunidad. El juego cambia. Saltar sobre un karakui y apuntar, mientras la vista se acerca al enemigo y se ralentiza el tiempo, es una delicia y es espectacular.

Pero no todo es perfecto en Wild Hearts. Si no te gusta jugar en cooperativo vas a sufrir para doblegar a alguno de los grandes kemonos. Su curva de dificultad es más una pendiente insalvable… si no tienes paciencia y constancia. Durante el combate, podemos fijar la vista en el enemigo, lo que es casi peor. Esto nos deja vendidos en muchas ocasiones porque, por ejemplo, al crear una barrera karakui, queda oculto a nuestra vista y no podemos apreciar ni anticipar su próximo movimiento, cosa que en muchas ocasiones resultará letal. Una muestra: perder de vista a un enorme kemono con forma de cuervo, puede suponer que se avalance sobre nosotros y nos destroce con su pico… y ese ataque se esquivaría fácilmente si pudieras verlo.

El apartado gráfico no es todo lo excelente que prometían los vídeos promocionales. Bien es cierto que recorremos unas tierras perfectamente recreadas, hermosas y variadas y que ofrecen unos paisajes cambiantes y atractivos. La pega radica en las distancias cortas, en texturas y acabados. No es algo que lastre el juego pero llama la atención en contraposición con el exquisito cuidado en los kemonos y en los combates.

Pero no nos quedemos con esos elementos que no consiguen eclipsar la grandeza del juego. Comentemos algo distinto para compensar: su doblaje. Wild Hearts se encuentra traducido y doblado al castellano y, con la cantidad de personajes que pululan por ahí, no podemos más que felicitar a sus responsables y valorar el esfuerzo por acercar el título. Esto enlaza con el apartado sonoro, que es sobresaliente. No se ha descuidado este aspecto y recorrer las tierras de Azuma es también una experiencia auditiva. La naturaleza se advierte en el sonido del viento, del mar, en el trino de los pájaros… o en el rugido de los kemonos. Escuchadlo con cascos (si puede ser el Dolby Atmos, mejor) para completar la experiencia.

No faltará el «archivo» con nuestros avances y descubrimientos

Concluímos y volvemos a la caza

Asistimos al nacimiento de una nueva franquicia. Wild Hearts es un Triple A con todo lo que eso conlleva. No esconde que adopta no pocas cosas del mítico Monster Hunter, pero no lo hace por nada ya que en muchos aspectos lo supera. El dinámico estilo de combate, original y ya identificativo y propio, convierte cada caza en algo épico. Muchos de estos combates quedan ya en la memoria, así como alguno de los temibles kemonos.

Wild Hearts es exigente con el jugador en lo que respecta a la acción, pero es accesible en todo lo demás. Sencillo de gestionar y con una historia fácil de seguir, para que nos centremos en el alma y motor del juego: la cacería. Y es en eso donde Omega Force ha echado el resto

Sus más de 60 horas de diversión van a ser ampliadas con sucesivos DLCs ya anunciados y prometidos, para que no decaiga. Una experienca que los fans de este subgénero no pueden perderse y una magnífica puerta de entrada para los que aun no lo conozcan.

Wild Hearts ha llegado para quedarse, una nueva IP que volverá en el futuro y, si en su punto de partida es así, allí estaremos para seguir cazando.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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