Críticas de videojuegos

Crítica: «Windbound», un hermoso y peligroso viaje por Las Islas Prohibidas.

Historia
Jugabilidad
Gráficos

Muy Recomendable

Un indy que mezcla con gusto la supervivencia, exploración y navegación con su gran apartado artístico

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Cuando llega un juego con la etiqueta de «indie» pensamos en un producto artesanal, realizado con los medios limitados y que, frente a los títulos triple A, debe ganarse un hueco a base de ingenio, originalidad y personalidad. Y aunque en muchas ocasiones los resultados no son del todo satisfactorios, no son pocas aquellas en las que consiguen dejarnos con la boca abierta o, como poco, saben ganarnos bien sea por su factura artística, técnica, jugable… o una combinación de todas. Limbo, Hot Line Miami, Journey… son solo unos ejemplos de esto. ¿Y a qué viene esta entradilla? Pues la respuesta es sencilla, porque podemos unir a ese grupo de indies un nuevo título, Windbound, que ha llegado hace muy poco a PS4, Xbox One, Switch y PC.

Su equilibrada mezcla de géneros, su apartado musical, sus coloridos gráficos… muchas son las razones para adorar esta nueva creación de 5 Lives Studios, amparados por Deep Silver. Nosotros lo hemos jugado y os vamos a contar nuestras impresiones…

Kara irá descubriendo los secretos de Las Islas Prohibidas

Argumento, Historia, Personajes…

Nuestra protagonista es Kara. Una joven que pertenece a una tribu de cazadores, pescadores, artesanos, poetas y guerreros… pero que ha quedado perdida por una extraña tormenta que la lleva a atravesar una especie de portal. Al cruzarlo aparecemos como náufragos en una pequeña isla, donde comienza la aventura. Solo disponemos de un gastado cuchillo y lo puesto… nos toca buscarnos la vida.

La historia de Windbound permanece oculta y seremos nosotras quienes la iremos desvelando, poco a poco, isla a isla, explorando las misteriosas ruinas y edificaciones que se levantan en cada una de las islas mayores. Así, a lo largo de distintos capítulos, recorreremos por mar y por tierra grandes zonas marítimas salpicadas de islas, las llamadas Islas Prohibidas. El destino, el pasado (y el presente) se irá abriendo poco a poco durante nuestra aventura.

Vamos a cocinar una chuleta, que las barras de vida y energía (arriba/izquierda) están bajas.

Estilo de juego, Jugabilidad…

Windbound no esconde sus referencias, tanto visuales como jugables. No supone para este título un complejo haberse basado en títulos como Zelda Windmaker (por ejemplo) y, muy al contrario, lo utiliza para explotar una jugabilidad excelente. Como hemos dicho antes, Kara aparece con lo puesto. En la primera isla encontramos recursos básicos para recolectar, como hierba, piedras y hojas y, con ellos, iremos fabricando distintos elementos que nos ayudarán a sobrevivir. Antes de empezar, el juego nos propone dos formas de vivir la experiencia: Historia o Supervivencia. En este último se transforma en un rogue-like puro, donde morir supone volver al principio de la aventura con el contador a cero.

Efectivamente, se trata de un título que mezcla supervivencia, exploración y rogue-like, entre otras. Nuestra barra de vida y nuestra barra de energía nos van a llevar de cabeza, sobre todo la segunda porque baja a una velocidad desesperante. Caer al agua y nadar o combatir o correr nos agotará sin remedio y consumirá vida, por lo que debemos estar muy atentos. Para rellenar la barra de vida y evitar la inanición tendremos que recolectar frutos, setas (con cuidado de no envenenarnos) o cazar alguno de los animalillos (y anomalotes) que corretean por las islas. Eso sí, como en la vida real, no es recomendable consumir la carne sin cocinarla previamente.

Cuidado con estos bichos. Necesitaremos su cornamenta, pero son muy duros

Volvamos a los primeros compases del juego. Cada vez que recolectamos un nuevo elemento se nos abre, automáticamente, un menú con todas las cosas que podríamos fabricar con él. Por ejemplo, cuando conseguimos hierba alta y hojas el juego nos avisa de que ya podemos fabricar nuestra primera embarcación… o cuando encontramos bambú, las posibilidades de construcción se multiplican y aparecen nuevos tipos de embarcaciones, armas, etc. De esta forma el crafteo se vuelve tremendamente accesible porque, de un simple vistazo, nos informa de qué podemos construir y lo que necesitamos para ello. Y con estas sencillas premisas avanzará nuestra aventura en Windbound…

Cada zona, cada isla, ofrece nuevos elementos de fabricación que debemos aprovechar al máximo e intentar agotar los de cada isla antes de pasar a la siguiente. El juego se irá complicando, es cierto, incluso en ocasiones se torna excesivamente exigente (cuesta horrores cazar los primeros bichos), pero con un poco de práctica y buenos criterios de fabricación, avanzaremos en esta aventura y nos iremos maravillando con ella. Armamento y vestimenta cada vez más sofisticados se volverán indispensables y necesarios para los retos que nos esperan.

Punto aparte del juego es la navegación. Windbound consigue trasmitir mucho cuando desplegamos las velas y el viento nos impulsa mientras unos sensacionales acordes suenan in crescendo. Es una de las mejores cosas que tiene este juego. Se ruega paciencia, eso sí, porque controlar la embarcación a vela es algo exigente y será fácil que volquemos o nos veamos a merced del viento si este sopla fuerte o el oleaje está especialmente encrespado… porque aquí no podemos controlar o dirigir el viento, estamos a merced de los elementos (cuidado con las tormentas) y eso es algo que puede frustrar, pero que le otorga cierta belleza al juego. Trasmite soledad, indefensión… pero también euforia y satisfacción cuando vuelve la calma y hemos superado cada reto. Recomendamos invertir recursos en mejorar la embarcación, porque no solo ganaremos estabilidad y seguridad, sino también espacio para almacenar elementos e, incluso, cocinar o fabricar utensilios y herramientas durante la travesía.

Pulsando un botón accedemos al menú de fabricación y crafteo

Gráficos y banda sonora…

El colorido y la limpieza saltan a la vista cuando juegas a Windbound. Islas grandes y pequeñas siempre bajo un cielo eterno y sobre un mar inmenso. Estas islas están repletas de elementos de color, bien sean vegetales, animales o minerales, que rompen con ese azul casi eterno. Las islas, además, se generan de forma procedural. Es decir, que cada vez que juguemos serán distintas porque el juego las crea «para la ocasión»… suma a esto la vida salvaje dinámica y la construcción de embarcaciones modulares, hace que cada partida sea diferente.

Cuando estás dentro de Windbound entiendes que la carga gráfica es la justa e incluir más elementos sería innecesario y sobrecargarían visualmente la mecánica de juego. De esta forma, es fácil localizar de un vistazo los elementos a recolectar, los animales (y seres) a cazar y las construcciones que explorar. La variedad de escenarios también es destacable, porque si pensamos que todo el juego van a ser islas y mar… pronto descubriremos zonas algo más «oscuras», e incluso islas que abandonan ese aspecto salvaje y casi caribeño… y el azul del cielo desaparece para tornarse un tanto inquietante.

El mar es otro protagonista y está recreado de manera asombrosa para un juego indie. Se nota, sobre todo, cuando está encrespado… pero también cuando está en calma y podemos ver bajo la superficie arrecifes de coral… o algunos seres acuáticos poco amistosos.

Buscando una playa para atracar

Impresiones finales…

La profundidad y libertad que sentimos jugando a Windbound es algo inusual en un juego indie. Nos encontramos ante un título que mezcla géneros muy de moda como el crafteo o la supervivencia, y lo hace tan bien que nos absorbe y nos invita a seguir descubriendo los secretos que encierran sus Islas Prohibidas. Secretos argumentales y secretos jugables, que de todo hay.

Y si el apartado jugable es notable, el artístico no se queda atrás. Haciendo de la sencillez una premisa y del colorido y la luz una seña de identidad, visualmente se torna impecable. Y si a eso le sumamos el cuidado que se ha puesto en la recreación de la navegación, del mar… pocos juegos similares encontramos en el mercado. Es, en definitiva, una apuesta muy recomendable para casi cualquier usuario e imprescindible para los cazadores de juegos indies de calidad.

Lo mejor

  • La mezcla de géneros
  • La sensación de navegar, con el viento, la música de fondo…
  • El aspecto visual
  • Todo lo que ofrece por su bajo precio

Lo peor

  • La dificultad de cazar al principio
  • Morir y que nos lleven al inicio del nivel
  • Al principio cuesta mantenerse sano y salvo

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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