Críticas de videojuegos

Análisis de Disciples: Domination, la evolución de una gran saga

Gráficos
Sonido
Jugabilidad
Duración

Altamente recomendable

Si te gustan, o quieres probar, un rpg estratégico por turno, quizá sea una de las mejores opciones.

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Cuando Kalypso Media y Artefacts Studio lanzaron Disciples: Domination, muchos fans de la saga (y especialmente los que disfrutamos Disciples: Liberation en 2021) sentimos una mezcla de ilusión y cautela. ¿Sería esta secuela directa el paso adelante que necesitaba la franquicia tras un Liberation que, aunque sólido, tenía sus más y sus menos? ¿O nos encontraríamos con un refrito con más pulido pero sin alma nueva?

La respuesta está en un término medio bastante claro: Domination es una evolución lógica y muy competente de lo que ya conocíamos, pero no revoluciona nada. Si te encantó el tono grimdark, las decisiones morales grises y los combates tácticos por turnos en hexágonos de Liberation, aquí vas a encontrar exactamente lo que buscas… solo que mejor ejecutado en varios aspectos. Si ya te pareció algo lento o repetitivo el anterior, aquí los problemas persisten, aunque mitigados.

El 12 de febrero se lanzó en Steam, Xbox SerieS/X y PS5, en digital y en dos versiones: estandar y Deluxe. Aquí tenéis nuestro pequeño análisis…

Una gran historia que funciona

Avyanna, la diosa-reina que nadie pidió… ni siquiera ella misma.

Quince años después de los eventos de Liberation, Avyanna reina sobre Nevendaar desde la capital Yllian. Lo que empezó como una liberación de los dioses tiránicos se ha convertido en un imperio frágil al borde del colapso. Corrupción sobrenatural, facciones descontentas (humanos del Imperio, elfos, enanos de los Clanes de Montaña, no-muertos y la Legión de los Condenados), conspiraciones internas… todo esto provoca que la reina empiece a dudar de su propio poder divino.

El tono del juego, de su historia, nos ha encantado ya que es maduro, oscuro y sin concesiones: nadie es completamente bueno y se evita el simplismo en los personajes. Las decisiones pesan y el final (o finales) dependen mucho de cómo manejes la diplomacia, las traiciones y el uso de tu poder corruptor.

La narrativa es otro de sus puntos fuertes. Las cinemáticas son excelentes, con voces sólidas y un arte conceptual muy potente. Sin embargo, algunas críticas (y yo coincido en parte) señalan que la trama pierde fuelle en la segunda mitad: hay tramos donde sientes que repites el mismo ciclo de “explorar… combatir… decidir consecuencias políticas… repetir”. No llega al nivel de impacto emocional de ciertos clásicos del género, pero sí mantiene esa atmósfera opresiva y adulta que caracteriza a la saga desde Disciples II.

Pero, ¿cómo se juega a Disciples?

La exploración toma un papel dominante en esta ocasión, aprovechando el mapa de Nevendaar, que sigue siendo un placer. El mundo se recorre en tiempo real (con pausas), al estilo de un Heroes of Might & Magic mezclado con elementos de RPG más modernos.

Desde Yllian puedes gestionar recursos, mejorar edificios, reclutar héroes y tropas de las cinco facciones principales, y tomas decisiones que afectan el nivel de “agravio” o lealtad de cada grupo. El sistema de reclutamiento de compañeros es uno de los mejores apartados: cada personaje tiene trasfondo, alineamiento y habilidades únicas, y combinarlos bien puede marcar la diferencia entre una derrota humillante y una victoria aplastante.

Las misiones secundarias y eventos aleatorios añaden rejugabilidad, aunque no todas son memorables y la diferencia entre misiones esta descompensada: las hay muy inmersivas y cautivadoras y otras, realmente olvidables. El mapa es visualmente espectacular: paisajes arrasados, montañas infernales, granjas medievales en ruinas… el apartado artístico es de lo mejor del juego, con un estilo dark fantasy muy definido y detallado.

En cuanto al combate, pues unas cosas buenas y otras… no tanto. Aquí es donde más se nota la evolución y, al mismo tiempo, las limitaciones. Los combates por turnos en hexágonos son más rápidos y dinámicos que en Liberation: hay mecánicas nuevas como empujar/tirar unidades, eventos dinámicos en el campo de batalla y sinergias entre unidades mucho más profundas. Las habilidades tienen rangos, enfriamientos y efectos de área bien pensados, y el énfasis en reposicionar aliados/enemigos añade un componente casi de puzle táctico.

El problema es el ritmo inicial. Durante las primeras 8-12 horas los encuentros se sienten muy similares, lentos y algo repetitivos. Muchos enemigos usan las mismas composiciones y el combate no empieza a brillar hasta que consigues una cierta variedad en armas, compañeros, etc. y puedes experimentar con las combinaciones (por ejemplo, un tanque enano con el apoyo de un nigromante y un arquero élfico que revienta desde lejos). Una vez que llegas a ese punto, las batallas se vuelven muy satisfactorias y rejugables. Hay opción de huir de combates innecesarios (parece que lo han implementado tras las «quejas» de los jugadores), lo cual ayuda mucho a evitar el tedio. Aun así, en dificultad alta o en New Game+ los combates son muy desafiantes.

Evolución también en lo técnico

Al apartado técnico y artístico le doy un notable alto. Gráficamente es uno de los juegos más bonitos del género en mucho tiempo. Tiene entornos detallados, iluminación ambiental muy realista, diseños de unidades y héroes con personalidad… todo luce genial en la versión que hemos podido disfrutar, que es la de PS5. Han conseguido recrear un mundo de fantasía oscura con mucha personalidad e incluso con algo de originalidad… con lo difícil que es eso hoy en día.

La banda sonora es atmosférica, aunque algo genérica y repetitiva en las batallas largas. Por supuesto las batallas están acompañadas de las voces de los personajes y de efectos sonoros que recrean cada golpe (metálico, contundente, deflagraciones, etc.) de manera realmente convincente.

Tuvo algunos bugs el día de lanzamiento (especialmente en Steam) pero tarnquilos, que ya han sido parcheados en gran medida y la experiencia de juego es muy satisfactoria.

Veredicto final

Disciples Domination es un gran juego para fans de la estrategia RPG por turnos con toques narrativos profundos. Si buscas un referente en el género que al mismo tiempo sea novedad, aquí tienes tu apuesta. Aprovecha todo lo bueno de este tipo de juegos y, aunque a veces recicla o repite, destaca en suficientes aspectos como para ganarse nuestro favor.

Si te gustan Kings Bounty, Heroes of Might & Magic, o el propio Liberation, aquí tienes 30-50 horas (o más si vas a por todos los finales) de contenido sólido, con un mundo coherente, decisiones que importan y combates que premian la táctica.

No es perfecto: el arranque lento, algunos tramos narrativos que pierden fuelle y esa sensación de “más de lo mismo” evitan que sea una obra maestra. Pero mejora casi todo lo que fallaba en Liberation y consolida a la saga como una opción muy recomendable en el panorama actual, donde no abundan los SRPG maduros y oscuros.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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