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Crítica de Jerusalén, de Alan Moore.

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Un libro muy exigente para el lector

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Las obras de Alan Moore han destacado siempre dentro del mundo del cómic, con títulos como V de Vendetta, Watchmen o La liga de los hombres extraordinarios, entre otros. Títulos en los que el autor fue el encargado de dar forma a las historias con sus guiones.

No exento de polémica, Alan Moore ha destacado por su calidad escrita, acercándonos grandes historias , dentro mayormente, del mundo de los super héroes.

Hoy os presentamos su obra más ambiciosa, en la cual ha invertido diez años de escritura, con el fin de ofrecernos, ni más ni menos, que 1704 páginas, repartidas en 3 tomos, con el título de Jerusalén.

Caja con los tres tomos.

Una traducción costosa.

La traducción al español de esta obra viene de la mano de José Torralba, el cual hizo un esfuerzo faraónico para realizar la tarea, ya que Jerusalén no se trata de una novela convencional, va más allá, con cambios de registro, dialectos, estructuras, etc. Las cuales iremos desgranando un poco a continuación.

Embarcarse en la lectura de esta obra requiere mucha paciencia. Los que busquen una novela ligera y trepidante, pronto se darán de bruces con un producto no apto para todo tipo de lectores, ya que el autor no deja ni un solo detalle por describir, explayándose a sus anchas de principio a fin.

Jerusalén se centra en la ciudad de Northampton, haciendo un gran hincapié en la zona de los Boroughs, un barrio humilde con zonas marginales, donde Alan Moore se crio. Pero no, no se nos va a narrar la vida del autor, sino una serie de historias acaecidas en aquellas tierras, jugando magistralmente con hechos reales y ficticios, con el fin de darnos a conocer un lugar repleto de personajes ilustres, momentos históricos y misterios más allá de lo que conocemos como vida y tiempo…

Tres tomos muy densos.

El primer libro nos presentará a Alma Warren y su hermano Michael, comenzando por un sueño visionario de Alma, en el cual se encuentra con unos personajes con hábitos, trabajando como albañiles y emitiendo unos destellos como si no fueran de este mundo. Estas visiones marcan en cierto modo la vida de Alma. Pero no es de extrañar, ya que los Warren descienden de los Vernall, conocidos generación tras generación por haber terminado sus días como seres desquiciados, debido a una serie de visiones con el más allá derivadas en locura.

<<Con el máximo cuidado, sin pestañeo alguno, y también sin que la más mínima vacilación alterara la expresión estatuaria que había adoptado, el albañil albino pronunció una sola palabra en su idioma cuádruple.
– Urielerunbrón.
El grito de ahogo fue generalizado, excepto por las risas involuntarias de uno o dos espectadores que no tardaron en sofocarlas hacia un silencio vergonzoso y atroz en cuanto se dieron cuenta de lo que había soltado el Maestro Albañil, que más o menos, con sus distintas capas de significado y sus matices accesorios, equivalía a…
– Uriel, eres un cabrón.>>

Fragmento de Jerusalén.

Realidad y ficción entrelazadas.

A lo largo de las páginas de este primer volumen se nos irán presentando diferentes personajes y épocas, mientras vamos conociendo cada recodo de los Boroughs y nos empapamos de datos históricos entrelazados con la magia imaginativa de Moore.

Así, mientras conocemos la vida de algunos Vernall, se nos presentará a los errantes, personas que han dejado atrás su vida, pero no se sienten dignos de subir al otro lado, siguiendo su día a día entre las calles y coincidiendo con otros de su misma condición, e incluso con personajes de otras épocas, dentro de otros planos temporales…

Destaca el hecho de leer un capítulo, donde se nos narra la historia desde el punto de vista de un personaje, y dentro del mismo aparecer otro que interactúa con él, para luego, estar en otro capítulo diferente, conociendo a otro personaje, y de repente, ese personaje nos lleva a la situación vivida en otro capítulo, consiguiendo en ocasiones sorprendernos y atar cabos con hechos que podemos haber pasado por alto en algún momento.

Hantum.

Descubriremos virtudes y miserias de los Boroughs, con datos históricos desde los primeros asentamientos, así como la venida desde Jerusalén de un monje con una reliquia que debe depositar en una iglesia del antiguo Hantum (Northampton), como marca del centro de todos los planos…

A gosso modo, esto es lo que nos ofrece este primer volumen, con 507 páginas repletas de datos que el lector deberá dar como verídicos o inventados, ya que la pluma del autor consigue fusionar con maestría dicha información para terminar con el momento en que Michael Warren, de niño, queda atragantado por un caramelo, perdiendo la vida temporalmente y volviendo a la misma milagrosamente, o no…

Y de eso va el segundo volumen, del ascenso de Michael Warren a Humánima, algo que podríamos identificar con el cielo de los mortales, pero que va mucho, mucho más allá. Aquí Alan Moore da rienda suelta a su imaginación para contarnos las aventuras de Michael en Humánima y su encuentro con “La banda de los muertos muertos”, un grupo de niños que se dedican a vivir grandes aventuras al otro lado de la vida.

Aventuras en el más allá.

Así, descubriremos una representación del más allá, una especie de mundo donde las calles se representan similares al mundo de los vivos, reconociéndose estructuras y comercios, pero con algunos cambios. Como si el recuerdo de la vida perdurará al otro lado. De hecho, la apariencia de la gente en Humánima se basa en como cada cual tiene su mejor recuerdo en vida, pudiendo encontrar personas fallecidas a edad adulta con apariencia de joven o niño, por ejemplo.

Destaca la visión de una de las personas que allí se encuentran, describiéndose como un hombre que desprende una gran luz, como congelado en el momento de una explosión, con el rostro entre sorprendido y feliz. Se trata de un terrorista inmolado, creyente de un paraíso por su acto de sacrificio, sorprendido al ver que al otro lado no hay nada de lo que creía, pero tomando aquella apariencia por ser su mejor recuerdo.

Una banda peculiar.

El hecho es que “La banda de los muertos muertos”, con una joven avispada, ataviada con pieles de conejo putrefactas liderando el grupo, tiene como cometido proteger a Michael a toda costa, mientras se está decidiendo su destino en una partida de “trillar”.

<<Así pues, a ti te han elevado a un plano superior, si, pero es como si trasladáramos a ese hombrecillo plano a un espacio en el que no solo pudiera ver su mundo plano de dos dimensiones, sino también el cubo del que este forma parte. ¿Cómo se interpreta un cuerpo de tres dimensiones en la mente y las percepciones de un ser que solo tiene dos?>>

Fragmento de Jerusalén.

Los albañiles de Humánima son los encargados de jugar con el destino de la humanidad, en partidas similares a las de billar, donde hay bolas representando a cada uno de los vivos y cuatro troneras, en una de las cuales se encuentra la muerte.

Los albañiles.

Ha habido un alto revuelo, ya que, en una jugada, la bola de Michael ha quedado parada al borde de la muerte, quedando su destino en una complicada jugada que uno de los albañiles deberá realizar, con el fin de evitar el mismo.

Con esta premisa, iremos conociendo como se puede bajar al mundo de los vivos, al mismo tiempo que abrir pliegues en la nada, con el fin de viajar a cualquier momento temporal, ya sea en Humánima o en los Boroughs.

Mientras se nos cuenta, al más puro estilo Enid Blyton las andanzas del grupo de niños y sus encuentros con demonios y otros personajes, viajaremos por algunos acontecimientos importantes de la historia de Northampton, como alguna batalla o presentación de personajes interesantes de allí.

Conoceremos también la importancia de los Vernall en Humánima, siendo esto uno de los pilares fundamentales de la protección de Michael.

Los Vernall.

Es curioso el hecho de que se toma los Boroughs como el centro de todos los planos, como la puerta hacia cualquier zona temporal o distante. Todo en base a pliegues y dimensiones paralelas que harán que estalle nuestra mente por la genialidad de algunos pasajes que el autor nos brindará.

Y tras la aventura, con sus casi seiscientas páginas de desarrollo, sin escatimar en detalles, pasaremos al último de los volúmenes. Quizá el más denso en contenido de los tres si cabe.

Titulado “La pesquisa de Vernall”, en él podremos encontrar diferentes estilos de escritura, tomando como base el viaje de Snowy Vernall, junto a su sobrina de 18 meses por Humánima, buscando sus límites y caminando sin cesar, mientras se juntan recuerdos de su vida pasada.

Por otro lado, se nos continuará contando la vida actual de Alma Warren y su círculo, intercalando capítulos con otros que nos ayudarán a atar cabos con hechos y personajes encontrados en los otros volúmenes.

Experimentando con la escritura.

Así, podremos encontrar un capítulo escrito como una obra de teatro, con la presentación de los personajes y su guion, con anotaciones sobre la actuación. Mientras se nos narra la conversación entre una pareja, la cual se encuentra en la calle porque su hija está encerrada en casa tocando una canción (el hecho ocurre en otro volumen, sin llegar a dejar claro el porqué), se congregan alrededor de los mismos los fantasmas de John Clare (poeta inglés), John Bunyan (escritor), Samuel Beckett (dramaturgo), Thomas Becket (arzobispo de Canterbury) y una Mulata.

Este capítulo es curioso por las conversaciones entre los ilustres personajes, mientras la pareja, ajena a las disertaciones y formas dispares de pensar de cada uno, destapan sus verdades. Un pasaje filosófico y moral, gracioso en cierto modo cuando conocemos un poco de la vida de cada uno de los personajes.

La influencia de Joyce.

Existe otro capítulo repleto de faltas ortográficas, con un lenguaje un tanto vulgar, centrado en Lucia Joyce, la hija de James Joyce. El hecho de ser escrito así, según se ha podido saber, es por un intento de Alan Moore de seguir la forma de escritura que llevó a James Joyce a experimentar con su última obra “Finnegans Wake”.

El capítulo nos muestra la vida en el Hospital de St. Andrew’s, donde estuvo internada por esquizofrenia en sus últimos años de vida. Una vida imaginada por el autor, con visiones en otros planos y extraños encuentros. Es sin duda un capítulo extraño y fascinante, donde el traductor habrá sudado para interpretar la compresión de palabras y uso de términos coloquiales en inglés.

<<De pie junto al estanque, Lucía observa el espegismo de su ermano creado por la escasa begetación, y reflexiona sobre el eco de que Geroge más que ella abía sido prisionero de esa erencia…>>

Fragmento de Jerusalén.

De repente nos encontramos con un capítulo escrito en estrofas de seis versos decasílabos en rima consonante. Dieciocho páginas en verso tituladas “Los alegres fumadores”.

Mucho por leer.

Es curioso encontrar tanto contenido diferente, y en ocasiones, puede hacerse muy pesado de leer, pero cuando se vuelven a ojear las páginas, seguiremos atando cabos y entendiendo muchos porqués de algunas cosas encontradas a lo largo de la lectura global…

En esta crítica sólo he desgranado un poco del argumento que encontraremos en la obra, ya que se tratan tantos temas y aparecen tantos personajes, que casi se necesitaría realizar un libro guía para describir al 100% lo que esta obra abarca.

Personalmente, ha sido uno de los libros que más me ha costado leer, habiendo momentos en los que he pensado en tirar la toalla. De hecho, he tenido que parar algunos días para desintoxicarme con otras lecturas y volver a retomar Jerusalén.

Conclusiones.

Los capítulos son muy largos, algunos de más de cien páginas, introduciendo pensamientos filosóficos, historia de la moneda, las primeras personas negras que llegaron tras la esclavitud, religión, prostitución, drogas… Y sobre todo un intento de explicar el punto de vista de la vida como una sucesión de repeticiones, como una interconexión infinita que va y viene, como algo que, mejor dejo que descubráis si os atrevéis a afrontar el reto de su lectura.

Alan Moore nos presenta una obra abrumadora. Una guía de su ciudad natal mezclada con la magia de su inventiva y su más que segura documentación para contarnos la riqueza y miserias de su tierra.

Sobre la traducción.

La traducción y revisión me deja algunas dudas… En el primer libro encontramos un sinfín de referencias y explicaciones de palabras y aspectos, los cuales nos hacen entender muchas cosas de las que leemos. Pero luego, en el segundo libro, se echa de menos ese mimo, con algunos cambios de sexo a personajes que descolocan, al estar hablando de un personaje femenino, por ejemplo, y de repente hablar de él. No dudo de el esfuerzo del traductor, pero al pasar al tercer libro, parece que no se ha revisado al 100%, al encontrar palabras en minúscula tras puntuaciones, saltos de línea y otras faltas, las cuales no se sabe a ciencia cierta si están así a propósito, siguiendo la escritura del autor, o bien, se ha querido cumplir con fechas sin pulir los posibles “bugs”.

Y bien, me podría pasar muchas más líneas explicando temas y partes de esta extensa novela, pero creo que con todo lo que aquí he reflejado, podéis haceros una idea de tan magna obra.

Si os atrevéis con ella, la vais a odiar, la vais a amar, vais a quedaros locos con algunas explicaciones, pero, sobre todo, encontraréis la esencia de Alan Moore. Yo ya me lo he leído, y en algún momento, estoy seguro de que volveré a hojear sus páginas. ¿Lo haréis vosotros?

Luis Martínez Semper

Amante de la lectura, escritor de poesía, novelista en proyecto... Tengo experiencia en reseñas literarias, así como en análisis y artículos sobre videojuegos

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