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Crítica: “Demon de Jack Kirby”. Imaginación demoníaca.

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“¡Yarva!¡Etrigan!¡Daemonicus!¡Yo invoco al demonio Etrigan!”

Una serie de ideas locas y maravillosas, llenas de energía a través de imágenes y diseños apabullantes que se mueven en un mapa de acción lleno de conceptos y personajes abrumadores en fondo y forma.

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La responsabilidad y el sentido del trabajo de Jack Kirby superaron la decepción sufrida por la cancelación parcial del Cuarto Mundo para que su involuntario verdugo cobrara vida. Precisamente Demon fue uno de los sustitutos. La expansión del kirbyverso fue abortada antes siquiera que al Rey se le permitiera extender su ambicioso plan a través de series desarrolladas por otros bajo su paraguas editorial. La frustración se trasformó en Demon, concebida para lo anterior, una delirante serie sin eje narrativo firme y sólido que permita el desarrollo líneal de una idea. Tampoco el autor se presta a ambiciones editoriales a largo plazo cuando la experiencia editorial empieza a ser fallida y su mitología cósmica empieza a disolverse. Si con Kamandi se entreveía que no era relevante darle al protagonista un propósito más allá de escapar a los bretes de sus aventuras para justificar y enseñar el estado de ese apocalíptico mundo donde los animales han tomado el control, en Demon se sirve de las amenazas para reimaginar mitos literarios, leyendas mitológicas y criaturas pulp mediante la combinación de clichés contemporáneos ostentosos, snobs y de clase alta con el mundo sobrenatural y místico. No obstante, si le dio tiempo a cerrar la serie un poco a la suya tras unir en el principio y en su final a sus principales adversarios.

Lejos de repetir fórmula con un héroe idealista, puro y valiente, cuyas plantillas vimos en Kamandi, Orion y Mister Milagro, Kirby crea a Jason Blood y a Demon a partir del molde más potente de sus los ejemplos anteriores, sus difíciles pasados traumáticos, el misterio y la épica dramática de sus orígenes, mostrando ahora dos personalidades distintas que comparten el mismo espacio físico sin mostrar claramente sus intenciones en ningún momento. Eso, unido a que las amenazas que les van lanzando, llenas de peligro, dirigidas por criaturas de toda índole, el misterio por conocer verdaderamente que intenciones de porvenir tienen, convencen rápidamente al lector de que el entretenimiento se va a conseguir a partir de una sucesión de imaginación y potencia visual de primer nivel. Sí hay una clara intención de remarcar a Blood como agente contra el mal, dentro de los muchos del catálogo de la editorial, pero su carácter frío y origen enigmático, relacionados con el ocultismo y el esoterismo, le da un atractivo escenográfico muy rico y bien completado gracias as los terrores y conceptos con que Kirby le pone a prueba.

Y ahí radica la diversión en este serie tan corta, en la sucesión sin solución de continuidad de creaciones gráficas apabullantes mediante relatos sencillos dirigidos por malignos adversarios de maldad pura, codicia incontrolada o gamberrismo irresponsable sin preocupación alguna por las consecuencias. El Kirby de creación propia de DC ha llenado a la editorial con personalidades contradictorias y complejas, ya sea en el lado del bien o en el del mal, Demon no iba a ser una excepción, ya sea como serie, ya sea como personaje. Otra cosa es que sea más cómodo y aproveche mitos folclóricos como el Golem, el Hombre Lobo o la épica artúrica así como influencias de ficción como el monstruo de Frankenstein o el Fantasma de la Ópera, para dar trasfondo a su particular visión de la magia, el inframundo y lo sobrenatural mediante enfoques llenos de imaginación y amor por el medio, el mejor aval del legendario artista. Eso no implica que se quede corto en creacionismo y desde luego a futuro va a dejar huella para que sus frutos los recojan sus continuadores. Demon por supuesto, con enfoques tan distintos como incorrectos, pero no podemos olvidar al jovencito brujo Klarion, que vaya donde vaya deja poso por su ambigua personalidad y por colocar al lector en la sorpresa perpetua de no saber donde encuadrarle.

A nivel gráfico el Rey está en un momento increíble, desarrollando una continuidad gráfica espectacular llena de fuerza y potencia y con una capacidad impresionante para diseñar criaturas alucinantes y terribles con unas apariencias físicas desgarradoras con personalidades corrompidas llenas de maldad. Sus clásicas splash page al principio de sus capítulos y las grandes dobles páginas en los momentos de impacto y golpes de efecto se mantienen en esta serie. Además la colección privada de Blood, llena de esculturas, artefactos extraños, adornos diabólicos, trofeos deformes y armas misteriosas, provenientes de exploraciones increíbles y de lugares imposibles, dotan a los aspectos secundarios de la obra de una gran riqueza y grandeza íntrinseca sólo superados por las extraordinarias páginas del dibujante.

Demon es un claro ejemplo del arte del Rey, imaginación en bruto. Desarrolla con una facilidad fuera de lo común una serie de ideas locas y maravillosas, surgidas en un breve momento de inspiración, las llena de energía mediante imágenes y diseños apabullantes y las mueve a través de un mapa de acción lleno de conceptos y personajes abrumadores en fondo y forma.

The Demon 1 a 16, DC Comics. Demon de Jack Kirby, ECC Ediciones. Cartoné. 384 páginas. A color. Pvp: 37 €.

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