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Crítica: «Dolmen», soulslike espacial

Historia
Jugabilidad
Gráficos
Duración

Recomendable

Un soulslike que bebe sin complejos de la saga Souls y la lleva al espacio exterior. Con buenas ideas y mecánicas, pero con algunos problemas que lastran su jugabilidad.

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Hace varios años que Massive Work Studio y Prime Matter arrancaron un crowdfunding para desarrollar su propio soulslike: uno de esos juegos que tan de moda se han puesto gracias al éxito de la saga Dark Souls y similares. Los patrocinadores han podido probar el juego desde hace tiempo, siempre bajo las limitaciones que dan las versiones sin terminar… pero ha llegado la hora y el proyecto ya está disponible para todos los jugadores. Se trata de Dolmen, un soulslike espacial que imita sin complejos las mecánicas que tanto hemos disfrutado en los juegos de From Software… pero que falla en algunas cuestiones básicas.

Nosotros hemos tenido acceso al juego de modo anticipado, gracias a la cortesía de Koch Media, y podemos contaros las virtudes y los defectos de este título que, pese a todo, hará las delicias de los aficionados a este difícil subgénero. Lo tenemos disponible en PC, PS4, PS5, Xbox One y Xbox SerieS/X, siendo esta última la que nosotros hemos catado.

Aquí tenéis nuestra valoración.

La historia…

En un futuro en el que la Humanidad ha colonizado buena parte del espacio, la Corporación Zoan se lanza a la búsqueda de un mineral que le puede dar una ventaja definitiva en el plano militar: el Dolmen. Minerales/Cristales que, entre otras cosas, tienen la capacidad de poder contactar con otras dimensiones. En el planeta Revion Prime se han encontrado grandes cantidades de dicho mineral… pero por desgracia los colonos y mineros son masacrados por la peligrosa y belicosa fauna local. Nosotros encarnamos a los Drillers, unos soldados modificados genéticamente capaces de afrontar todo tipo de amenazas. Tras un accidente que nos hace «aterrizar» en el Revion Prime, nos va a tocar poner pie en el planeta y no solo combatir con las amenazas autóctonas, sino también recolectar todo el dolmen que podamos.

Ya os podéis imaginar que la misión es difícil y peligrosa… pero también nos esperan otro tipo de sorpresas conforme vayamos encontrando datos e información que nos aclararán que hay intereses y motivaciones algo… turbias y opacas.

Hasta aquí podemos contar porque, fiel al género al que pertenece, la historia se irá desplegando conforme vayamos jugando. Nos obligará a estar atentos a cada panel y terminal que encontremos diseminados por el planeta, sin llegar nunca a romper el ritmo de juego.

En nuestra nave podremos invertir el dolmen y los recursos obtenidos para mejorarnos y crear equipo

El calvario de empezar

Que duro puede hacerse pillarle el punto a Dolmen. Al comienzo del juego estamos armados con equipo básico y a merced de la molesta fauna local. Unos puntos en el mapa nos servirán de tutorial y explicarán las mecánicas de combate y acción, bastante parecidas a otros títulos similares. Podemos atacar con dos tipos de golpes en el arma cuerpo a cuerpo… disparar nuestra arma de fuego… protegernos con un escudo de energía… rodar para esquivar ataques… cambiar nuestro «estado» para ganar fuerza o aumentar daño… y un largo etcétera. Versátil, divertido y funcional… pero que, hasta el momento en el que lleguemos a dominarlo, no parece suficiente. Los enemigos son muy duros y rápidos y aparecen a traición o disparan sin piedad. No dan tregua. No ayuda que el movimiento de la cámara sea poco fluido y a veces nos deje vendidos por moverse a golpes, haciendo del combate un auténtico drama… hasta que lo dominamos. Pero va a pasar tiempo.

Y va a pasar porque, como buen juego de rol, nuestro personaje subirá de nivel tras invertir los puntos que obtengamos y los materiales que recolectemos, pero no podremos hacerlo hasta encontrar las malditas balizas que nos transportan a la nave. Una vez superado ese escollo, el juego comienza a ganar interés porque nos sentiremos cada vez más capaces de hacer frente a los molestos enemigos.

Las armas de fuego son básicas para eliminar o debilitar a los enemigos

Farmear es la clave

Si el farmeo es capital en este género, en Dolmen es absolutamente vital. Cuando tengamos acceso a la nave, se abrirá ante nosotros un mundo de posibilidades y ya no solo se trata de subir de nivel y aumentar nuestros parámetros, sino que podremos construir mejores armas y equipo… y ahí la cosa cambia. Volveremos a recorrer las estancias con algo más de confianza y tranquilidad, aunque ya sabéis lo que pasa con los soulslike: los enemigos serán cada vez más potentes y mortales.

Tendremos que controlar y combinar los dos parámetros de ataque del juego: las armas cuerpo a cuerpo y las de fuego. Con nuestro blaster o rifle o cañón podemos, además, provocar daño elemental. En ese caso lo ideal es rematar con un contundente ataque físico. En definitiva, la mecánica de combate es lo suficiente mente versátil y divertida como para mantenernos jugando sin perder el interés. Lástima que los combates se vean perjudicados por el brusco movimiento de la cámara, realmente desagradable y en no pocas ocasiones traicionero. Es el motivo de que el combate, parte básica de un título como este, no se sienta fluido ni se disfrute al 100%. También será la causa de que usemos mucho más el ataque a distancia, que no resulta tan impreciso como el cuerpo a cuerpo.

Buenos entornos y ambientación… pero sin demasiados alardes

Gráficos y seres vivos de Revion Prime

El sufrido y funcional motor Unreal es el utilizado en el juego y, como no podía ser de otra forma, se muestra sólido y detallado. No es que destaque en detalles y en originalidad, pero su ambientación es más que suficiente para crear un entorno creíble y transmitir esa soledad del espacio exterior y ese terror que sentimos por la indefensión ante tanto monstruo y ante un entorno tan extraño. Hablando de los monstruos… no gozan de un detalle demasiado pulido y se abusa de tópicos «espaciales»… monstruos tipo araña, soldados, etc. Incluso los jefes de zona, esos enemigos de mayor tamaño, también acusan cierta falta de originalidad y no terminan de sorprender ni de asustar como debieran.

Al menos, en los combates contra dichos jefes, se reconoce un esfuerzo por crear batallas memorables e intensas. Una de las cosas que más se disfrutan en este tipo de juegos. Además, al llegar a esas zonas donde nos enfrentamos a los jefes, encontraremos terminales que nos permitirán «invocar» a otros jugadores para que nos echen una mano… o para echarles nosotros una mano y combatir codo con codo vía online.

Otro aspecto interesante y que no encontramos en juegos similares es la posibilidad de repetir los combates contra los jefes finales. Una vez venzamos al boss de la zona, cuando volvamos a pasar por allí, el juego nos dará la opción de volver a generar al enemigo. Así que podremos repetir esas divertidas batallas tantas veces como queramos.

Algunos jefes no son muy impactantes, pero sí es divertido combatir contra ellos.

En conclusión…

Dolmen es un buen soulslike que se esfuerza por crear una identidad propia… pero que adolece cierta falta de «pulido» en temas tan claves como el combate. No se trata de un juego triple A, pero conoce sus limitaciones y sabe explotar sus virtudes.

Terror espacial al estilo Dark Souls… buen diseño de mapas, largo y difícil y muy versátil en su faceta rolera. El punto de ciencia ficción le favorece y le aleja de posibles comparaciones en las que, sin duda, hubiera salido perdiendo. Aun así, los amantes de estos exigentes juegos podrán encontrar en Dolmen una apuesta interesante.

Aquí cobra sentido aquello de «en el espacio nadie podrá escuchar tus gritos». Por desgracia, sí los podrán escuchar desde tu salón, cuando los lances maldiciendo ese duro rival o festejando la costosa victoria ante un jefe contra el que llevas combatiendo muchas horas. Como veis, un soulslike de los pies al casco.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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