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Crítica: “El Misterio Religioso”. Morrison contenido.

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“¿Porqué debería sentir la necesidad de matar a Dios cuando está claro que ya está muerto?”

Siendo la obra de Morrison tan maravillosamente diferente, la obra es una pausa necesaria y desestresante.

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Finiquitadas sus etapas en Animal Man y Doom Patrol, DC tenía en Grant Morrison un nuevo caballo blanco. Ya no sólo por el aumento cualitativo de su catálogo editorial sino por su asociación con el autor. Es decir, sinónimo de Morrison era DC y viceversa. Como es para bien, ya no sólo se engrandecía la biblioteca de la editorial sino que la publicidad era fantástica. Y tan glorioso fue el empuje de este nuevo enfoque de las series de segunda o tercera fila alzadas a lo más alto con La Cosa del Pantano y Sandman que se decidió encajarlas en un sello especial, que se llamó Vertigo, y etc, etc. Ahora es Black Label. Pero vamos, a lo que voy, que es 1994 y Morrison podía hacer lo que quisiera, que caería en gracia. Y no, no me refiero que si querría que DC le reglara un poni metafóricamente DC se lo regalaría. Que puede ser, le dieron la Liga de la Justicia en 1997. Me refiero que creativamente estaba tan de dulce que se podía permitir escribir una sinopsis y tres esquemas en una servilleta y crear una historia cruda, dura y adictiva de 80 páginas.

Analizar ahora una obra como “El Misterio Religioso” con casi 30 años a sus espaldas sin poder compararla con su momento contemporáneo me parece hasta injusto. Tendría que haberla leído en su día, rescatarla ahora de nuevo y cotejar ambas experiencias. Siempre que se pueda claro, no vaya a ser que a uno le pille con cinco años cuando se publicó originariamente. Habría sido curioso en mi caso, mas que nada porque me quedaba un año para ser mayor de de edad, pero al medio ya estaba enganchado. Y ahí esta la cosa. Y por eso hago esta reflexión. Que es totalmente atemporal. Como ese buen libro o gran película por el que no pasa el tiempo por la solidez de su guión tan acorde con los tiempos y con la condición humana, que la cantidad de reflexiones, dilemas y moralidades que se ponen sobre la mesa van a perdurar indefinidamente.

Como además los hechos transcurren a través de un thriller criminal, de entorno no rural, pero sí de urbanidad periférica, alejada del foco cosmopolita de una gran urbe inglesa, el gancho argumental para cualquier lector curioso o no, está garantizado. Como contiene mucha pesadumbre y negatividad, elementos que en manos de un escritos hábil en plena efervescencia creativa y además sin pretensiones, la obra mantiene un ambiente y atmósfera terroríficos que consigue engatusar al lector gracias a una lectura absorbente llena de buenos diálogos para las pocas páginas que reúne. En poco espacio, se maneja muy bien con temas complejos como Dios, la religión, la soledad, la ambición por escapar de lugares donde no se puede prosperar, la desconexión ciudad grande-ciudad pequeña, los abusos y la corrupción. Ojo, que todo esto está comprimido en este tomito. Este cómic es un claro ejemplo de aquello de menos es más.

Donde el autor está muy acertado es en los personajes. Y es que no se libra ni uno. Más allá del clásico misterio de crimen por resolver, la verdad es que si esto se extrapola a un ambiente nevado, es un polar noir de libro, no hay personaje que no se libre del filtro Morrison. Todos tienen sus demonios y miserias, desde el alcalde de oscuros impulsos hasta la ambiciosa periodista, pasando por la crisis de fe del reverendo del pueblo. Sin duda, el protagonista, el subinspector Carpenter, es el personaje marcado, angustiado y apesadumbrado de manual. Pero ya he dicho que ni Morrison está aquí pretencioso ni el terreno transitado es novedoso. Es arquetípica pero eso no le resta interés.

El fotorrealismo de Jon J. Muth le sienta bastante bien. Sobre todo cuando en esta época hay que recordar que Vertigo precisamente no tenía en plantilla un poderoso grupo artístico. De esa época y que ya despuntaran, quizá un Sean Philips o un Michael Lark sí podrían encargarse de un cómic como éste por su tono sombrío y áspero en lo que a estilo clásico se refiere que pudiera encajar con el ambiente de la obra, pero hay que reconocer que el realismo del arte de Muth y por el hecho de que apenas haya acción puesto que todo es investigación y conversación enfocando la grandeza artística en el lenguaje corporal, gestual y en el diseño natural, animal y urbano hacen invencible su elección.

Considero un gran acierto rescatar esta rareza del Gran Grant, una cápsula mucho más contenida de lo habitual dentro de una carrera tan a contracorriente y tan maravillosamente diferente que desde este punto de vista es casi como una pausa necesaria y desestresante.

The Mystery Play, Black Label/DC Comics. El Misterio Religioso, ECC Ediciones. Cartoné. 88 págs. Color. Pvp: 14,95 euros.

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