Críticas de cómics

Crítica: «El Reloj del Juicio Final», buscando al Dr. Manhattan

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Muy digna incursión en el universo Watchmen que se desinfla un tanto en su parte final.

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Watchmen es una de esas obras clave para entender el cómic de superhéroes y, a estas alturas, no hace falta reivindicarlo ni recordarlo. El vuelco que Alan Moore y Dave Gibbons dieron al género fue tan radical como definitivo y por su calidad, además, sigue estando de actualidad… traspasando su medio de origen y llegando, por ejemplo, al mundo de las series de TV. Pero DC, su propietaria, no ha dejado nunca de explotar esta gallina de los huevos de oro, para enfado de Alan Moore. En ocasiones, casi todas, ese cabreo que se apoderaba del genial guionista estaba más que justificado dada la baja calidad de las obras que intentaban prolongar su creación. Pero en el universo expandido de Watchmen también se han creado maravillas, como aquel genial Minutemen de Darwyn Cooke, por ejemplo.

Sin embargo, y lejos de conformarse con crear un universo expandido que ampliase las aventuras de los personajes del universo Watchmen, en DC decidieron traer dichos personajes a su universo convencional. Es decir, reunir en un mismo plano a tipos como Rorschach con tipos como Batman. Una jugada arriesgada que solo de planteamiento ya recibió críticas y furiosas respuestas. Un movimiento comercial, sin duda, pero que sigue siendo legítimo (no olvidemos que DC/Warner es una empresa y cual es su objetivo final) y que, llevada con tacto y cuidado, puede resultar en un experimento como poco, curioso.

Tampoco es algo que DC haya hecho de la noche a la mañana. Son años, desde que Flash en uno de esos viajes por la corriente temporal, Flashpoint, dando origen a un nuevo universo, atisbó no solo retazos del «universo watchmen», sino de algunos más, como el de la propia Vértigo. Es decir, que la jugada de la editorial pretendía, en realidad, fundir todas sus variadas franquicias en un único Multiverso… siendo Watchmen uno de tantos. Para reafirmar la idea, tras lo que conocimos como Nuevos 52, que reinventó el Universo DC, llegó Renacimiento. Y ahí, sí. Se nos mostraba tímida pero explícitamente que el propio Dr. Manhattan tenía algo que ver con el nuevo y recien re-creado Universo DC.

Y a partir de aquí, de forma períodica, sagas como La Chapa nos han ido recordando que esa «llegada» de Watchmen estaba a la vuelta de la esquina y se acabaría produciendo. Como unos avisos periódicos que nos iban preparando al tiempo que creaban expectación. Hasta que durante estos últimos meses llegó la saga El Reloj del Juicio Final, en la que Geoff Johns y Gary Frank nos narran, a través de sus doce números, la llegada al Universo DC de los personajes Watchmen… y mucho más.

Ambos autores optan por el respeto reverencial a la obra original, primero con el factor narrativo a través de textos en primera persona. Si en aquel lejano Watchmen era el propio Rorschach el que nos narraba, a través de su diario… aquí esa tarea se comparte entre varios personajes pero respeta la fórmula. También en el tono, pues El Reloj del Juicio Final es un cómic sobrio y oscuro que recuerda el carácter deprimente de su original… y como aquel, hace hueco a ciertos momentos de acción, algo más contundentes aquí, adaptados a su tiempo. También la historia que se nos cuenta guarda paralelismos con la obra mítica, por su carácter catastrófico y apocalíptico y por la lucha desesperada de los héroes con el fin de evitar lo que parece inevitable. Claro que aquí no tenemos un grupo limitado de personajes disfrazados con capa, sino a todo el panteón DC.

Poco se puede adelantar argumentalmente sin entrar en el resbaladizo y molesto terreno de los spoilers, pero sin desvelar demasiado (al menos nada que no se supiera ya), algunos personajes del «mundo Watchmen» emprenden la búsqueda del Dr. Manhattan, esperanzados en que de la cara y ponga fin a lo que parece inminente, pues él es el único con poder suficiente para lograrlo. Su búsqueda los lleva hasta el Universo DC y asistiremos a su enfrentamiento con un mundo nuevo y extraño, a contra-reloj. Y la sensación de ver como Batman y Rorschach comparten plano es tan extraña como emocionante.

El dibujo de Gary Frank es un homenaje al trabajo de Gibbons en el Watchmen original. Ya no solo por la estructura y composición de páginas, imitando esas características viñetas 3×3 en cada página (que aquí el autor se salta para regalarnos grandes momentos) sino en el acabado de la obra. Gotham, donde la acción se desarrolla, nos recuerda mucho aquella ciudad donde Rorschach y Búho Nocturno paseaban y los personajes están dibujados, en ocasiones como las del Dr. Manhattan, imitando escala 1:1 el aspecto que este mostraba en la serie original. Un trabajo a todos los niveles muy cuidado y estudiado, para que el fan más radical no se enfade (en el caso de Alan Moore ya no se puede hacer nada), y para que los nuevos lectores encuentren factores suficientes como para seguir la trama con interés.

A lo largo de los 12 números su lectura es apasionante y satisfactoria, pero es cierto que en el tramo final se desdibuja un poco, quizá por el carácter grandilocuente y exagerado de su objetivo final. Es como una gran función que va a más y que cuando llega a su gran conclusión poco puede ya aportar para sorprender… pero llega a hacerlo. Hay unos momentos finales en los que los autores nos hablan del futuro de sus personajes, incluso del futuro plan editorial a muchos años vista. ¿Será una visión real de lo que DC tiene planeado o es un disparo al aire? Lo que ahí nos cuenta es muy sorprendente y no mencionaré nada para no destrozaros una sorpresa que, de confirmarse, va a dar mucho que hablar.

Expectativas de futuro a parte, El Reloj del Juicio Final nos ha resultado una lectura muy grata y satisfactoria, respetuosa con su obra y con sus creadores y, lo que es más importante… con el mismo lector. Sus altibajos, que los tiene, sobre todo llegando al final, no son suficientes para empañar una arriesgada apuesta de la editorial que, tal y como están las cosas, debe intentarlo todo. Estos intentos, que camuflan lo comercial con buen hacer, son bienvenidos… y ojalá veamos todo lo que se nos promete.

  • El Reloj del Juicio Final. ECC Ediciones
  • edición original. Doomsday Clock 1-12. DC Comics
  • grapa. 32 pp. color. 2,95 € c/u

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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