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Crítica: “Llegó la Primavera 4-6”. Viaje a Ninguna Parte.

La segunda mitad de la obra se centra exclusivamente en el viaje de autoconocimiento de Jirobe y Tarobe. Si anteriormente les dejamos en su particular descenso a los infiernos a su singular modo, a partir de ahora el desplazamiento sin destino se caracteriza por los numerosos encuentros con personas de cualquier condición y problema que dan forma al camino. Aquí, aparte de hacerse el camino al andar, se hace en función de los representantes de sus paradas. Lo habitual en la obra de Koike y Kojima es la presentación de cualquier matiz, capa o faceta de esta civilización siempre al…

Resumen de Reseña

General
Guión
Dibujo
Personajes
Historia
Edición

“No me quieren ni en el infierno ni en el paraíso”

Resumen : De más calidad que la anterior pero con un resultado menos sorprendente y desinhibido.

Valoraciónes : Sea el primero!

La segunda mitad de la obra se centra exclusivamente en el viaje de autoconocimiento de Jirobe y Tarobe. Si anteriormente les dejamos en su particular descenso a los infiernos a su singular modo, a partir de ahora el desplazamiento sin destino se caracteriza por los numerosos encuentros con personas de cualquier condición y problema que dan forma al camino. Aquí, aparte de hacerse el camino al andar, se hace en función de los representantes de sus paradas. Lo habitual en la obra de Koike y Kojima es la presentación de cualquier matiz, capa o faceta de esta civilización siempre al servicio y desarrollo de las distintas historias planteadas. En “Llegó la Primavera” encontramos esta exploración histórica de forma distinta, sus personajes no deambulan por las áreas concretas donde podemos conocer los entresijos sociales, políticos y económicos de esta sociedad, sino que cada estación del viaje nos presenta una variedad de ámbitos muy concretos, en ocasiones con semejanza entre sí, en ocasiones sin ellas, que van desde la pobreza más absoluta hasta la ostentosidad del palacio de un daimyo. Estos encuentros dan forma al macguffin de todo esto, las excusas necesarias para que ellos encuentren las respuestas que buscan ante tanto dolor y pesar experimentado. Como sucedía anteriormente, la obra ofrece al lector una variedad de experiencias vitales tristes y esperanzadores a través de una serie de episodios autoconclusivos de distinta duración a partir de situaciones límite, tantos físicos como psicológicos. En los primeros Kojima aprovecha para que dar rienda suelta a sus logros cinéticos, mientras que en los segundos la tensión dramática y de suspense será su principal pilar de entretenimiento.

Los protagonistas evolucionan de forma coherente sin olvidar también sus exagerados moldes, tan contradictorios entre sus pensamientos y la ejecución de los mismos pero coincidentes con su desarrollo desde el primer volumen. Los secundarios, con sus diferencias, se encuentran vinculados por el instinto de supervivencia en cualquier contexto vital intentando garantizar mínimamente su existencia a medio o largo plazo. Primero, sobrevivir, y si llego, ya daré las gracias. En ambos casos, contemplando “Llegó la Primavera” con otras obras de sus autores, vuelve a coincidir la ruptura de los límites de la credibilidad por ese indudable realismo mágico que se intuye pero no se observa. Y como sucede casi siempre, suele ahondar en la infalibilidad de sus protagonistas como superguerreros invencibles imposibles de derrotar.

Este segundo bloque de la obra agrupa un conjunto interesante de argumentos en los que hay de todo. Desde breves, facilones y espontáneos hasta profundos, sosegados y trascendentales. En ocasiones suele haber un mensaje y reflexión vital muy notorio que se atisba en el peso de la historia; en otros es puro divertimento con premisas muy locas y extrañas; y puntualmente encontramos historias de más peso intelectual en forma y fondo. Estos últimos abarcan más episodios y siguen un esquema de historia más clásico en estructura, que suelen ser de corte detectivesco y de intriga. En estas, los autores se permiten construir historias a fuego lento muy al estilo de los episodios de Asa o Kasajiro. De ellas se aprovechan también para reencontrarnos con las clases altas, tanto en su vertiente política como en su vertiente policial. Otro clásico en la obra de la doble K, de objetivo no muy definido (por ejemplo, Kasajiro otra vez) es el del análisis psicológico del protagonista. En esta ocasión encontramos uno con Tarobe donde se explora de forma directa la maleabilidad psicológica del personaje. A partir de referencias oníricas encuentra respuestas de su destino. Si es digno de ir al cielo, al infierno o continuar en su búsqueda perpetua en función de sus querencias más que de sus creencias.

En cuanto al arte de Kojima estamos a finales de los setenta, un momento impresionante de su carrera. Si no hubiera texto nos encontraríamos con un portafolios de alto nivel ya no solo por los movimientos y las acciones de sus personajes en cualquier estadio vital, sino porque se aprecia una coherencia firme en todas las páginas. Desaparece la sensación de no haber dedicado atención debidamente a determinados fondos, sobre todo en amplias escenas como sucedía en Hanzo, donde la grandeza de su escenografía no permitía tanto detalle. Como este relato es más íntimo y no es tan ambicioso, dominan más los planos cortos y profundos y son más excepcionales las viñetas horizontales o verticales. En cuanto a las escenas de acción, siempre pretendidas cuando uno abre un manga dibujado por este maestro, se intercalan escasamente, sólo cuando es mínimamente necesario ya que aquí el discurso es más profundo y textual. En efecto, la verborrea de Tarobe y Jirobe es más poderosa que su dominio en las artes marciales. Al predominar este esquema compositivo, la cantidad de registros y matices de lenguaje corporal es la razón de destacar en esta parcela la obra de Kojima.

“Llegó la Primavera” está mucho más equilibrada en esta segunda mitad. En la primera el drama y la comedia se alternaban de una forma tan desproporcionada que en ocasiones restaban contundencia al peso de la obra (que no es incompatible con el entretenimiento). Ahora pasamos a un viaje personal donde el humor y el drama brotan de forma más fluida. También ayuda el conocimiento más pleno de los protagonistas pero encuentro el drama, el humor y la acción mejor repartidos. Creo que en conjunto esta parte de la obra tiene más calidad en su valor intrínseco pero también es verdad que es mucho más contenida que el anterior, donde los bruscos cambios emocionales provocados en el lector ofrecían un resultado más loco, sorprendente y desinhibido.

En cualquier caso, visto el formato argumental, al menos la obra no se cierra como si fuera un día más en la oficina (que hace irrelevante el momento en que la publicación interrumpe la publicación). Quizá no nos encontramos en las cimas de clausura de Lobo Solitario, pero al menos si tenemos la sensación que el viaje termina con las respuestas que estaban encontrando.

Haru Ga Kita, Koike Shoin Publishing Co, Ltd. Llegó la Primavera 4-6, ECC Ediciones. Rústico. B&N. 416 pags cada uno. Pvp: 14,95 € cada uno.

Sobre Álvaro Gekko

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