Críticas de cine

Crítica: «Minari. Historia de mi familia»

Crítica

Valoración

Tierna y sorprendente

Un relato fiel sobre la familia, el amor y el sacrificio en una realidad hasta ahora invisibilizada.

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El pasado 01 de marzo se celebró la 78ª ceremonia de los premios de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, mayormente conocidos como los Globos de Oro, entre cuyas ganadoras se coló Minari. Historia de mi familia, la última película del director Lee Isaac Chung sobre los comienzos de una familia de origen coreano en una granja de Arkansas durante la década de 1980.   

La película logró hacerse con el galardón a la Mejor Película de Habla no Inglesa, que no estuvo exento de polémica debido a que Minari constituye una producción norteamericana; algo que la asociación intentó justificar alegando que la cinta no cumplía con el requisito de contar con un 50% de diálogos en lengua inglesa, y sobre lo que el propio director del filme reflexionó en cierta medida en su discurso ganador

A pesar de este incidente mediático, la película ha continuado su carrera en el circuito de premios, llegando a hacerse hueco en la categoría de Mejor Película -que no Mejor Película Internacional- en los Premios Oscar del próximo 25 de abril, sumando un total de 6 nominaciones, entre las que destacan varias para Lee Isaac Chung -Mejor Dirección y Mejor Guion Original– así como para varios de sus actores –Mejor Actriz de Reparto y Mejor Actor Protagonista-, batiendo cifras récords en lo referente a la nominación de actores y directores descendientes de Asia Oriental, y con el deseo de que esto siente precedente para futuras galas. 

Más allá de los premios, entre los que Minari acumula una cantidad notable, el largometraje producido por Brad Pitt y cuyo título esconde un bonito significado metafórico, nos habla del retrato de la familia, pero no acude a convencionalismos ni si queda en la superficie, sino que hace uso de experiencias personales sobre la infancia del propio Chung para construir un relato semi-autobiográfico donde el pequeño David parece un alter ego del ya mencionado director. 

Dentro de una narrativa aparentemente sencilla, Lee Isaac Chung reproduce fielmente la Norteamérica rural de los años 80 y la realidad de la inmigración a Estados Unidos, que aparte de contextualizar el relato, dotan a la película de mayor profundidad, acompañando al tema principal de la cinta, la familia; que a su vez se ve complementado por subtemas como la persecución del sueño americano, la necesidad de conseguir el éxito, el sacrificio familiar o la capacidad no tan inocente de los niños para afrontar y advertir los problemas familiares

Todo ello da pie a un largometraje catalogado en el drama, que sin embargo juega perfectamente con el tono emocional de cada secuencia, presentando escenas de gran carga dramática y emocional, junto a otras de fuerte componente cómico, algo que es fruto del trabajo de guion del propio director, y que destaca no solo por su control de los géneros, sino también por la ruptura del estereotipo de la típica abuela o suegra asiática, estricta y tradicional. 

No obstante, para esto último es importante a su vez el papel de la veterana actriz Yuh-jung Youn, que ofrece una interpretación sobresaliente, y que acompaña a un reparto muy completo, con interpretaciones destacables en su conjunto, desde los nóveles Alan S. Kim y Noel Cho, que dan vida a los niños de la familia, hasta los adultos Yeri Han y Steven Yeun. 
En un momento en el que la importancia de la representación es una cuestión de actualidad y necesidad, Minari pone el foco en una realidad hasta el momento invisibilizada. La cinta se estrenó en salas españolas el pasado 12 de marzo, y continúa en cines actualmente, a la espera de continuar en ellas durante mucho más tiempo.

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