Críticas de cómics

Crítica: “Starman, Los Años de David Bowie Como Ziggy Stardust”. Reinhard “Starman” Kleist.

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¡Cuando te subes al escenario la gente me ve a mí, no a ti!

Ziggy colorea la realidad. Es el salvador de la humanidad mediante su música e inspiración.

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La aproximación al cómic de una personalidad tan grande como David Bowie merece más de una novela gráfica. Ello no significa que las dos realizadas por Reinhard Kleist sobre Johnny Cash y Nick Cave que trajimos en su día, desmerezcan a ambos colosos, sino porque Bowie es de los pocos que realmente han tenido un alter ego. No era una identidad secreta, pero alter ego con todas las letras. Como si Bruce Wayne existiera y se supiera que es Batman una vez detenido, procesado, juzgado, condenado e ingresado en Fontcalent. Se podrían escribir dos libros, el de Wayne y el de Batman. La gente sabía el hombre detrás de Ziggy Stardust, ¿pero, y si fuera al revés? Ahí está la chicha, lo que se explora en estas páginas.

Kleist analiza con su talento y sus extraordinarios recursos narrativos los tiempos de Ziggy, desde su nacimiento hasta su exorcismo, coincidiendo con el despertar musical de David Jones hasta su independencia de su creación y casi devorador. Con la misma pasión y mimo que en las obras musicales precedentes, en el presente comic la biografía cuenta cronológicamente los momentos más importantes de la trayectoria del músico mediante una linealidad estándar adornada con simbología onírica y metafórica para destacar la inspiración, la creación y la emotividad vital interior. Esos ejemplos se veían mucho sobre todo en la novela gráfica dedicada a Nick Cave.

En efecto, se producen además en los momentos en que el recuerdo de su infancia y los de su hermano y padres están más a flor de piel, como si la voluntad salvadora de la humanidad con la música empezara con el primero, como gesto de gratitud por animarle, apoyarle y adentrarle en la música. No soy conocedor de la vida personal del artista, entiendo que Kleist sí, pero creo que en la relación entre los hermanos Jones hay mucho respeto, amor y dolor fraternal compartido, pero sin odio ni rencor.

Como en este tipo de novelas, creo que hay que seguir el esquema de doble lectura. Una primera, a pelo, tal cual, sin música pero preparándola mentalmente para la segunda. Es decir, leer montando la lectura. Porque es la segunda, la auténtica. Y como en “I See a Darkness” y “Mercy On Me”, la gozada total. La experiencia se repite. Las letras de Bowie por la voz de Ziggy y el sonido de Spiders From Mars bombean las páginas. No hay que pasarlas, hay que mantenerlas hasta que la canción no termine, la imagen que no quede estática, dóblala ligeramente como un fliporama para que aguante la canción. Si tienes a mano Youtube o similares, recomiendo poner vídeos de directos de esa época y alternar la visión. En el Apéndice o en el interior del tomo aparecen los títulos de los temas. Sobre todo porque los antes y después de los directos en las páginas se transmite el sentimiento del movimiento y efecto Ziggy. En los momentos más suaves y ligeros, como cenas o reuniones suena mucha música de fondo, ahí aconsejo hacer lo mismo, pero pueden pasarse los temas aunque no terminen. Como aparecen mucho Iggy Pop y Marc Bolan, se pueden colar temas suyos para dar más riqueza musical a la experiencia. En fin, con esto cuento un poco como he organizado y montado la lectura. Pero en lo que quiero incidir, como ya hice en las anteriores, es que la experiencia del cómic con la obra de Kleist va más allá de los efectos intrínsecos del medio.

No obstante, sí me quiero detener con un tema en concreto. Además, es excepción, porque descarta el directo para ilustrar la canción. Esto lo hizo mucho en “Mercy On Me”. Un montaje musical en viñetas ilustrando literalmente la letra de la canción. Eso sí, en este caso, la secuencia en viñetas parte de una versión acústica que presentó en exclusiva a sus colegas (aunque un par de novias dirían lo contrario…) tras alucinar con el viaje del Apolo VIII y ver “2001, Una Odisea del Espacio”. Y esto es un ejemplo de las sorpresas creativas en la narrativa de esta novela gráfica. Que sin solución de continuidad, sin puntos y seguidos, pasamos de unos momentos totalmente costumbristas como unas compras, a ver una noticia en la televisión para acto seguido ver a Hal 9000 asustando al personal, y a partir de ahí, cinco páginas de interpretación visual de “Space Oddity”, el momento que la cantó por primera vez.

Que por cierto, te guste o no Bowie, creo que el cómic se puede disfrutar igualmente. A mí la Fórmula 1 y el boxeo no me gustan especialmente, pero me encantan “Rush”, “Rocky”, “Lemans´66” y “Creed”.

Recursos narrativos a destacar. El color. Recordemos las de Cash y Cave. No lo había. Era blanco y negro puros con algunas masas de gris. Aquí nos encontramos con lo mismo sustituido el gris con masas sepia, si bien la calidad de página es mayor, de mayor gramaje. Pero hasta que surge Ziggy. Aquí todo cambia, surge el color. Ziggy colorea la realidad. Es el salvador de la humanidad mediante su música e inspiración. Esta viene en blanco, negro y ocre sepia, con Sturdust hay esperanza y opciones. Y muy buena música.

Y en este caso, un muy buen tebeo. Del que creo que Bowie hubiera estado muy orgulloso.

Starman: David Bowie’s Ziggy Stardust DEU. Starman, los años de David Bowie como Ziggy Stardust, ECC Ediciones. Cartoné (195×260 mm.). 176 págs. Color. Pvp: 30 €.

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