Críticas de videojuegos

Crítica: «Stray». Mucho más que un cat simulator.

Historia.
Jugabilidad.
Gráficos.
Duración.

Un juego sencillo, para todos los jugadores, con una historia tierna y entrañable que inevitablemente hará que te enamores de su protagonista.

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Pocos juegos han levantado tanta pasión últimamente como Stray, conocido popularmente como “el juego del gato”. Ya nos encandiló su tráiler en 2020 cuando se presentó en el E3, y finalmente ya está disponible y gratis si dispones de la suscripción a PS Plus Extra. Está desarrollado por BlueTwelve Studio y editado por Annapurna Interactive.

Una historia que comienza de forma sencilla.

Somos un michi que pertenece a una colonia gatuna que vive en una zona arbolada a las afueras de la ciudad. Junto a nuestra familia felina, aprenderemos a relacionarnos, a maullar, saltar de un lugar a otro, beber agua de los charcos…acciones sencillas que usaremos durante todo el juego. Paseando junto a nuestros hermanos, nuestro protagonista falla un salto y cae desde una altura considerable hacia un negro agujero que lo engulle sin remedio. Cuando logra recuperarse del golpe, se da cuenta de que está solo en lo que parece una ciudad amurallada de la que tendremos que salir. Todo el lugar está sucio y parece abandonado. Nuestro michi comienza a moverse, buscando la forma de reunirse con los suyos, pero a medida que se adentra en el corazón la ciudad, descubre que el lugar está habitado por unos robots. A partir de aquí es cuando comienza la verdadera historia, ya que a medida que vamos explorando el lugar, conociendo a sus habitantes y logrando objetivos, descubriremos qué les ocurrió a los humanos y porqué se vieron obligados a vivir en un lugar como ese. 

El objetivo del juego es salir de allí y para conseguirlo, nos moveremos a través de varios escenarios que si bien no son grandes, podemos explorarlos a diferentes niveles de altura ya que no solo deambulamos por sus calles, también podremos saltar a los tejados gracias a las tuberías, toldos, colarnos por agujeros y ventanas, o ayudarnos de los aparatos de aire acondicionado para llegar a donde queremos. No hay que tener miedo a que nuestro michi sufra alguna caída ya que si el gato puede realizar el salto, el lugar aparecerá marcado con una X. Por el camino encontraremos pequeños puzzles que tendremos que resolver para poder avanzar, como utilizar objetos para arrojarlos por los canales de aire acondicionado y detener las aspas de los ventiladores, o empujar una madera para construir una pasarela improvisada. Son puzzles sencillos que no aumentan de dificultad ya que el juego está pensado para que cualquiera pueda jugarlo.

Para poder comunicarnos con los robots tenemos a B-12, una pequeña IA que además, puede traducir los carteles que encontramos por la ciudad. También dispone de una luz que nos vendrá muy bien para iluminarnos en las zonas más oscuras. Conforme vamos avanzando, descubriremos que B-12 tiene su propia historia que está estrechamente relacionada con lo que le ocurrió en el pasado a los humanos.

Algunos robots hablar nos pedirán que realicemos alguna tarea sencilla como encontrar materiales o plantas, e incluso un músico nos pedirá que encontremos partituras para que pueda tocar su guitarra. Son encargos que realizaremos casi sin darnos cuenta ya que al explorar los escenarios iremos encontrando esos objetos. Otra cosa que encontraremos diseminados por los escenarios son recuerdos, que se irán desbloqueando y nos ayudarán a entender la historia.

No tengas miedo a investigar y explorar los escenarios ya que ahí es donde reside gran parte de la magia de esta aventura. Si te pierdes, hay sutiles pistas que te marcan el camino a seguir y si no las encuentras, podemos preguntarle a B-12. Algunos escenarios son oscuros, sucios y llenos de grafitis que transmiten una sensación de tristeza y abandono, pero otros son luminosos, llenos de neones de colores que parecen dotar de vida a la ciudad.

No todos los habitantes son amables. Existen unos pequeños seres llamados Zurks que se dedican a destruir todo lo que encuentran a su paso. En cuanto nos detecten, vendrán a por nosotros así que tendremos que observar el escenario y trazar un plan para esquivarlos antes de pensar siquiera en movernos. Si uno de ellos nos ataca, podremos librarnos de él si corremos y pulsamos el círculo rápidamente, pero si son varios los atacantes, lo más probable es que terminemos muertos ya que esos seres son implacables.

El apartado gráfico es simplemente maravilloso.

El aspecto de nuestro michi está cuidado hasta el más mínimo detalle. No solo están trabajados sus movimientos, que emulan a la perfección los de un gato real. El nivel de detalle es enfermizo también en la física de los objetos cuando interactuamos con ellos. Podemos subirnos a una mesa y tirar con la pata lo que encontremos, arañar sofás y alfombras, meternos en cajas, demostrar nuestro afecto restregándonos contra las piernas de los robots y haciéndoles caer sin querer, o ver cómo reacciona la primera vez que nos ponen la pequeña mochila donde está B-12. Además, si dejamos el mando y no hacemos nada, nos podemos deleitar viendo como se despereza, intenta cazar algún insecto o se acurruca a descansar. En serio, es un prodigio como han conseguido hacer no solo que sea un gato anatómicamente perfecto, es que parece que realmente está vivo, y si no, fijaos en cómo sus ojos reaccionan según la luz incide en ellos, o los diferentes maullidos que emite dependiendo de la situación. El juego está inspirado en un gatito que los desarrolladores rescataron de la calle y adoptaron, y se nota a la legua que han pasado muchas horas observándolo y analizando su comportamiento.

Los escenarios también están muy cuidados. Tenemos algunos como las alcantarillas o la parte baja de la ciudad, lugares muy oscuros, que transmiten tristeza y abandono. Las paredes están llenas de grafitis, en muchos lugares la pintura está desconchada, hay basura por las calles, parte de los neones que antiguamente iluminaban las entradas de los establecimientos están rotos… es un lugar desolador. Por otro lado tenemos la parte alta de la ciudad, limpia, iluminada con colores vivos y alegres. También hay un gran trabajo detrás de los androides que encontramos, cada uno tiene su nombre y su historia que podemos conocer si nos acercamos a hablar con ellos. El cielo nocturno también me llamó mucho la atención ya que las estrellas están ordenadas en círculos concéntricos. Un misterio que obtendrá su respuesta al final del juego.

Conclusiones

Tengo tres gatos, era inevitable que jugara a este juego símplemente por su protagonista. La duda era si de verdad merecía la pena o si estábamos ante un simple cat simulator, una mera excusa para manejar a uno y comportarse como tal. La respuesta es que estamos ante un juego especial que he disfrutado mucho. Una propuesta diferente y fresca pensada para que cualquiera pueda jugarlo. Es cortito si solo te dedicas a salir de la ciudad, pero la gracia está en deambular por sus calles y tejados y explorarlo todo. En este juego puedes morir si te atrapan los Zurks, pero no sufráis porque conforme recibimos ataques, la pantalla se va volviendo roja y realmente no vemos la muerte de nuestro minino. En ese aspecto podéis estar tranquilos. Tiene su parte de sigilo, de acción, momentos emocionantes, entrañables y divertidos. Stray es sin lugar a dudas, el juego de este verano.

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