Críticas de videojuegos

Análisis de S.T.A.L.K.E.R. 2: Heart of Chornobyl para PS5, su mejor versión

Gráficos
Sonido
Jugabilidad
Duración

Impresionante

De los mejores shooter de la generación... pero es tan exigente como excelente

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En el vasto panorama de los shooters de supervivencia, pocos universos han logrado capturar la esencia cruda y opresiva de un mundo postapocalíptico como la saga S.T.A.L.K.E.R. Desarrollado por GSC Game World, S.T.A.L.K.E.R. 2: Heart of Chornobyl llegó por fin a PlayStation 5 el pasado 20 de noviembre de 2025, casi un año después de su estreno en PC y Xbox SerieS/X.

Lo ha hecho tras una larga espera marcada por retrasos y un lanzamiento inicial problemático en otras plataformas, la versión de PS5 se beneficia de más de un año de parches y optimizaciones, culminando en la actualización 1.7, que mejora el juego hasta convertirlo en la experiencia más pulida e inmersiva hasta la fecha.

Tras pasarme más de 50 horas en la Zona de Exclusión de Chernóbil jugando en una PS5 base, explorando sus rincones más oscuros, muriendo innumerables veces a manos de mutantes y anomalías, resurjo de este infierno radiactivo con una reseña que celebra sus virtudes mientras reconoce sus peculiaridades. Pero vamos a verlo con detenimiento…

El Infierno (radiactivo) en la Tierra

La historia nos pone en la piel de Skif, un stalker novato que irrumpe en la Zona en busca de respuestas sobre un evento personal devastador ligado a una anomalía que se extendió más allá de sus confines. Hay una historia oculta detrás que se irá revelando poco a poco, lo que consigue darle varias capas al argumento y así logra que un shooter con tintes de terror se convierta en «algo más».

Acompañado inicialmente por el físico Hermann, la narrativa se desarrolla con un ritmo pausado, priorizando la inmersión sobre el espectáculo cinematográfico. No esperéis cinemáticas épicas o giros hollywoodenses, aquí el relato se teje a través de notas garabateadas en paredes, diálogos rudos con facciones rivales y elecciones que alteran el estado de este pequeño y contaminado pedazo del mundo.

Las facciones (como los solitarios, bandidos, militares y científicos) no son meros adornos ni están puestos ahí para rellenar: sus alianzas dinámicas generan eventos emergentes, como emboscadas colectivas o traiciones inesperadas. La trama principal, dividida en misiones de búsqueda y recogida, que sirven de excusa para explorar, gana profundidad en sus múltiples finales incentivando muy fuerte la rejugabilidad. Aunque el pulso inicial puede sentirse lento, el mundo mismo es el verdadero protagonista: un Chernóbil expandido, sin pantallas de carga, donde la naturaleza reclama ruinas soviéticas en un entorno podrido de decadencia y peligro.

Jugabilidad exigente pero satisfactoria

Y ese es el pilar fundamental en S.T.A.L.K.E.R. 2, la jugabilidad. Un híbrido brutal de FPS táctico y survival horror que castiga la imprudencia y recompensa la paciencia. Olvidaos de fantasías donde el disparo a lo loco premia la supervivencia, porque aquí cada bala cuenta, las armas se degradan con el uso y la radiación acecha en cada anomalía. El sistema de detección (con el Gilka-1 pitando ante artefactos como el «Jelly» que mejora la stamina) añade una capa de tensión constante.

El combate es deliberadamente complejo y letal: los enemigos, humanos o mutantes como Bloodsuckers invisibles, flanquean inteligentemente gracias al sistema A-Life 2.0, que simula un ecosistema vivo con patrullas dinámicas y reacciones realistas (mantienen distancia, usan cobertura y huyen si están en desventaja). Una verdadera fantasía para los veteranos de los shooter que quieren ver una evolución en los juegos, más allá de gráficos, partículas y cosas así.

La actualización 1.7 refina la IA, la stamina y el inventario, haciendo los tiroteos más justos y tácticos (imaginad aliaros de manera improvisada durante un asalto). Sin embargo, no todo es perfecto: el combate puede sentirse torpe en espacios cerrados, con animaciones NPC algo rígidas y unas reacciones enemigas que ocasionalmente se atascan.

La supervivencia también es implacable porque te afecta la sed, el hambre, las heridas, el peso excesivo… pero los artefactos y reparaciones ofrecen una progresión orgánica sin árboles de habilidades tradicionales. Y se agradece esa apuesta por la originalidad y el realismo. Hay Modos que elevan la dificultad táctica, y otros que añaden toques de rol. Además tiene ese loop adictivo: saquear cadáveres tras una escaramuza para mejorar tu equipo… solo para perderlo todo en la próxima anomalía.

Un prodigio gráfico

Gráficamente, S.T.A.L.K.E.R. 2 luce que es una locura en PS5 con Unreal Engine 5, ofreciendo paisajes devastados donde la luz perfora la niebla, las reflexiones en charcos capturan hojas cayendo y la niebla volumétrica envuelve ruinas con un aura espectral. En la PS5 base, el modo Performance (1152p upscalado con TSR a ~60 FPS) es la elección ideal: fluido en exteriores abiertos, con caídas tolerables a 50 FPS en zonas urbanas densas como ciudades infestadas. Uno de los shooter que mejor partido saca al rendimiento de la consola. En el modo Quality (30 FPS) prioriza la fidelidad gráfica, pero sacrifica ritmo… algo que se nota en un shooter.

Comparado con el lanzamiento original, es un mundo más vivo y detallado, aunque persisten algunos glitches visuales menores. Donde PS5 realmente destaca es en la integración DualSense y el audio desde el mando. Los gatillos adaptativos simulan la resistencia de pistolas pesadas y rifles oxidados, los hápticos transmiten el crujir de la grava, el retroceso visceral y hasta el zumbido de helicópteros patrullando. Cada conexión con la Base o cada comunicación por radio sale a través de los altavoces del mando, otorgando una gran inmersión. Toda una experiencia que han sabido trasladar gracias a las virtudes de estos periféricos.

Los efectos en audio son brutales, con un uso del Tempest 3D fenomenal: escuchas voces lejanas, gruñidos de mutantes invisibles y disparos distantes (imprescindible con auriculares), que se mezclan con sonidos atmosféricos y ambientales… Y las voces en perfecto ucraniano, para darle autenticidad, tienen perfectos subtítulos en castellano. La banda sonora ambiental, con crujidos de Geiger y silencios opresivos, eleva la paranoia de manera exponencial.

Conclusiones

Sus más de 50 horas de juego se multiplican por la mencionada rejugabilidad, y los parches post-lanzamiento, de los que esta versión se beneficia, han eliminado bugs que resultaban molestos. Estamos ante un shooter de supervivencia con toques de terror que puede presumir de gráficos top, con una fluidez envidiable y un uso de los periféricos como pocos aprovechan.

Se trata de un imprescindible para los amantes de este tipo de juegos. Aunque los más casuals podrán optar por la dificultad más baja… el juego te insistirá para que selecciones otra, y no te pierdas ese elemento intrínseco a la serie: la supervivencia.

Sus posibilidades tácticas y su profundidad son otro punto a favor. Pero si no soportas la crudeza de este tipo de juegos, la exigencia que requiere y, por que no, una historia que se desarrolla lenta… es posible que no sea tu mejor opción. La zona cero en Chernóbil puede convertirse en el peor infierno imaginable. Los fans de juegos tipo Metro van a alucinar con él… y sorprenderá a los que quieran una experiencia inmersiva y compleja. Vale la pena lanzarse a explorar esta pequeña zona del mundo donde todo puede pasar y donde nos esperan horrores radiactivos.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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