Análisis de Lost Eidolons: Veil of the Witch, estrategia rolera que engancha

Graficos
Sonido
Jugabilidad
Duración
Recomendable
Si te gusta la estrategia, la dark fantasy y los retos... a por él.
Roguelite, estrategia, combate por turnos, RPG… de todo esto tiene la nueva creación de Ocean Drive Studio. Un juegazo que se lanza a precio reducido y que revitaliza este tipo de juegos con una entrega que tiene sus puntos fuertes en una historia sólida, de personajes bien construidos y bien desarrollados… y en una jugabilidad infernalmente adictiva.
Tú y tus otros cuatro héroes seleccionados tendréis que superar duras jornadas de aventuras, de quest, de retos… para ir mejorando y terminar triunfando ante unas fuerzas oscuras que han invadido una pacífica isla.
Lost Eidolons: Veil of the Witch salió recientemente para todas (absolutamente todas) las plataformas. Aquí tenéis nuestra valoración.

Pura fantasía oscura
La historia es el gancho ideal que atrapará a los fans de los juegos de fantasía. Resulta que has encallado con tu barco (por decirlo de alguna forma, porque el barco se ha destrozado contra unos arrecifes) en una isla muy chunga, llena de muertos vivientes y niebla eterna. Despiertas sin recordar ni tu nombre (sí, el típico «amnesia de manual», pero aquí mola porque se justifica de una manera muy efectiva).
De repente, una bruja misteriosa llamada Sable te da una segunda oportunidad a cambio de que seas su campeón y le limpies el camino de enemigos. ¿El premio? Salir vivo de esa pesadilla. El inicio es muy prometedor, porque los habitantes de la isla están aislados y amenazados por esos seres que pululan libres por ahí. Te piden que intentes erradicar ese mal y te asignan unos compañeros, cada uno con su historia y con sus motivaciones, dándole un potente trasfondo al juego.
Aunque al principio solo hay cuatro compañeros, se irán desbloqueando nuevos (hasta nueve), pero no así sin más, ya que primero tendremos que encontrarlos y luego convencerles para que se nos unan, y todos con una variedad de personalidades que da gusto: hay una arquera sarcástica, un guerrero bruto, una maga con secretos oscuros y hasta un cuervo parlanchín que te da misiones.

Todo pasa en bucles temporales, como si vivieras el mismo día de la marmota pero con espadas, hechizos, monstruos y tesoros que encontrar. Es decir, comienzas una incursión y se inicia la aventura que durará… lo que tus personajes aguanten. Una vez que mueren todos… vuelta a empezar desde el poblado. Eso sí, pierdes las ventajas obtenidas pero no la experiencia.
A medida que avanzas, desbloqueas recuerdos a través de charlas en el campamento base, y vas pillando conexiones con el primer Lost Eidolons (que si no lo jugaste, no pasa nada, hay un resumen para novatos). Los diálogos son largos pero interesantes y será mejor no saltárselos: irónicos, con pullas entre compañeros que te hacen reír en medio del caos y con mucha información relevante. Y ojo, que hay doblaje en inglés de lujo, con voces que transmiten emoción y te meten en el rollo… y para nosotros perfectos subtítulos en castellano.

Una jugabilidad para pensar
Y vamos a su jugabilidad, que es donde está lo más interesante del juego. Aquí no vas a machacar como un loco el botón de atacar, aquí eres un general astuto en un tablero cuadriculado. Colocas a tus cinco héroes (elegidos de los nueve disponibles) y piensas cada paso como en una partida de ajedrez. Los enemigos tienen armaduras débiles a ciertas armas: si llevan cuero, dale con la espada… si metal pesado, mejor el hacha. En enemigos grandes, con varias cuadrículas donde atacar, el mismo juego nos indica en que parte es más vulnerable al arco, a los hechizos, etc.
Los hechizos elementales se pueden potenciar aprovechando el terreno, por ejemplo los magos que lanzan rayos hacen más daño si el suelo está mojado ( y puedes mojarlo tú con hechizos), los guerreros pueden controlar zonas para que el enemigo no pase, y los arqueros son ideales para atacar desde lejos. Y así, muchas opciones que te ofrecen múltiples posibilidades de estrategia.
Cada uno sube de nivel y elige mejoras: ¿más fuerte o más rápido? ¿Atacar en área o curar al equipo? Las sinergias entre ellos son la leche: imagina a un tanque que atrae enemigos mientras la maga los fríe desde atrás. Además, mejorar la relación personal entre ellos hace que sus ataques se potencien.
Los mapas cambian un poco cada vez, con objetivos variados: mata a todos, protege un punto, huye o defiende a un compañero. Y si fallas… pues mueres, pero no es game over total. Como decíamos antes, vuelves al campamento base con recompensas permanentes, desbloqueas habilidades nuevas para futuros intentos, fortaleces lazos entre personajes (que dan bonos en combate) y preparas reliquias mágicas. El mapa de la isla es como un árbol de decisiones: ¿vas por el mercader rico pero peligroso, o al campamento para descansar? Cada elección te da oro, piedras mágicas o eventos random entre los que se pueden encontrar quest con las que se nos unirán, de manera temporal, otros pèrsonajes. Es adictivo, porque sientes que cada fracaso te acerca al triunfo final.

Técnicamente justo, pero suficiente
Gráficamente es una mezcla algo rara, ya que los retratos de personajes son dibujos a mano preciosos, con expresiones que cuentan historias por si solas… Pero en las batallas, los modelos 3D son simples, como de juegos antiguos, con colores apagados y texturas que no deslumbran. Lo hemos jugado en PS5 y va fluido, a 60 fps. Gráficamente no está mal, cumple, pero no te va a dejar con la boca abierta como uno de esos juegos punteros o como un indie en el que han volcado todo el talento en el arte gráfico. Lo compensa con animaciones limpias en los ataques y jefes con fases que te obligan a cambiar de plan sobre la marcha.
La banda sonora es ambiental, como una niebla musical que te envuelve, aunque no te sorprenderás tarareando estos temas épicos todo el día. Por supuesto, hay una base de sonidos amplia con la que se recrean gritos de guerra, de victoria o de dolor y todo un muestrario de efectos como golpes, explosiones, etc.

Conclusiones
La rejugabilidad es brutal. Una partida normal te come más de 15 horas, pero para ver todo (incluyendo el «final verdadero» y modos extra como Pruebas con modificadores locos) te plantas fácilmete en 30-50 horas. Hay nueve héroes con roles mixtos (cambia de guerrero a ladrón si quieres), más de 200 habilidades para combinar, y actualizaciones recientes como la 1.2 que añaden reliquias benditas y talentos nuevos para más estrategias. Es desafiante de hasta decir basta (si se os resiste mucho podéis bajar la dificultad): los jefes te humillan al principio, con refuerzos y emboscadas que te pillan desprevenido. Si optas por jugarlo con su modo «normal» te puede resultar frustrante, sí, pero cuando ganas sientes que has conquistado el mundo. Perfecto para fans de juegos donde la cabeza manda sobre los reflejos.
Ese puede ser su mayor pega, la dificultad extrema que puede quemar a novatos (curva de aprendizaje empinada sin compasión), pero de verdad que se disfruta igual bajándole esa dificultad. También es cierto que algunos mapas se repiten y que la música no destaca y los gráficos no son top. Pero no podemos dejar de poner por delante todas sus virtudes, todas esas horas de estrategia pura, personajes que te caen genial y una historia que engancha sin ser pesada.
Lost Eidolons: Veil of the Witch te absorberá si te van las batallas cerebrales donde cada error duele pero cada victoria sabe a gloria, si te gustan los mundos de fantasía oscura y si quieres un reto que es pura adicción.
