Críticas de cómics

Crítica: “Batman: Yo soy Bane”. Dos hombres y dos destinos.

Resumen de la Crítica

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“Creo que se te ha... olvidado que... YO SOY BATMAN”

Perfecto mecanismo de suspense y detallado análisis filial de sus dos contendientes.

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El arco argumental principal culmina el primer cuarto de la epopeya kingiana del personaje. Con píldoras sueltas como la subtrama lateral con Catwoman, la incógnita de la chapa y joyitas del pantano, lo cierto es que desde la primera grapa del renacimiento, el tour de force del caballero oscuro empezó y acabó con Bane. Bien milimetrado y mejor desarrollado, el órdago planteado en la mitología desde el principio es neutralizada con la lógica de la planificación bien ejecutada. Y tampoco es que haya dado un meneo sustancial al personaje explotando las revisiones anteriores, en absoluto. Creo que ha sido bastante considerado y respetuoso con las bases fundacionales del personaje atreviéndose como mucho con la creación de los hermanos Clover, con sus pros y contras, y con el dilema Kyle que más adelante se resolverá. Porque lo más relevante es que estamos ante un Wayne más abierto de lo habitual a sensibilidades afectivas. King ha conseguido dar al personaje una madurez inesperada (tras la creación de Damian, además) incidiendo en sus inquietudes paterno filiales. Ha quedado muy romanticón para lo que estamos acostumbrados, y no sólo por el epílogo de “Yo soy Bane”, sino por la concienzuda recuperación de Gotham Girl. La introducción de la chica le ha permitido a King seguir ahondando en este nuevo enfoque emocional una vez amortizados los Robin, su hijo y sus numerosas parejas, hasta el punto que se deja juzgar por una casi desconocida. Porque en ocasiones, la replica como un padre para recibir la dúplica de una hermana, adquiriendo inéditas lecciones vitales a estas alturas de la histórica publicación. Es tan curioso como el rumbo tomando en la presente entrada que me ha llevado a valorar antes que nada el último capítulo de esta etapa, “Todo epílogo es un preludio”. Retrocedamos al principio.

Como comenté, la batalla definitiva con Bane se resuelve en el presente volumen. Alternando entre el suspense más clásico con los tiempos y ritmos deudores actuales de lo audiovisual, la trama comienza de forma bastante contundente en proporción al modus operandi del adversario. Una de las virtudes de King en esta subtrama es la inteligencia de respetar el legado carismático que todos los autores han llevado a cabo sobre el villano para llevárselo a su espacio contemporáneo como gran titiritero a cara descubierta en Gotham, ya no como patio de recreo, sino como un parque temático con todo pagado. La venganza por la humillación recibida es la chispa de la que se sirve el escritor para mostrar un duelo de inteligencias y voluntades con Batman como sufridor voluntario. Y durante los embates físicos y psicológicos nos encontramos con momentos gráfico narrativos de mucho nivel. A saber:

En primer lugar, por la perfecta ejecución del primer episodio gracias a su perfecto mecanismo de suspense, a un momento de impacto estremecedor y a un contraste verbal generacional con un intencioando fondo metalingüístico globalizado y mercantilizado. En segundo lugar, por la concomitancia entre las dos personalidades, a partir de sus traumas infantiles mediante una serie de comparaciones gráficas simétricas que resultan en una grapa colosal, un acto emotivo de alto calado dramático. El análisis objetivo de ambos crecimientos posicionan al lector al lado de estos enemigos íntimos (en otra vida serían hermanos). Y en tercer lugar, por la angustia vital de ambos según sus tragedias filiales, utilizando nuestro protagonista todo su recorrido como vigilante para aceptar su desaparición en un arriesgado viaje de autoconocimiento maternal.

La alternancia de los conceptos expuestos se aprecian siempre con las dinámicas, trampas, giros y sorpresas necesarios en el canon del personaje. Esto viene en el precio y todos encantados, pero es gracias a estas ideas y esquemas lo que dan valor a esas estructuras clásicas que las permiten trascender como etapa.

Valiente y Agraz” supone el team up de Batman con la Cosa del Pantano. En un sólo episodio, King continúa con sus estudios filiales a través de la insegura y zozobrante posición del segundo ante una tragedia familiar. Es novedoso porque consigue combinar la mitología elemental y solemne de Holland en todos su esplendor con el hábitat confortable detectivesco y noir tecnológico del primero.

Termino el análisis del tomo con los capítulos del primer anual de la serie. Cuentos navideños de todos los géneros: familiar, con Alfred como ganador en lo que a revisión de personajes se refieren en lo que va de etapa (“Buen chico” es otro de esos tesoros de ocho páginas), suspense, comedia y terror. Hay de todo y para todos. La mayoría son anecdóticos, pero sirven para tantear futuras promesas gráficas y para tirar de nostalgia con todo un Neal Adamas a la cabeza.

Batman (R) 16-20, 23-24 y Batman Annual (R) 1, DC Comics. Batman Renacimiento nº 4: Yo soy Bane, ECC Ediciones. Cartoné. 208 págs. Color. Pvp: 22,50 €.

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