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Crítica: «Bus Simulator 21», la ruta de la diversión

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Divertido

Divertido simulador de conductor de buses y gestor de empresa de transporte urbano.

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Bus Simulator es una mítica saga que traslada la experiencia de conducir un autobús y gestionar una empresa de transporte urbano (e inter-urbano) a nuestras consolas y ordenadores. Para alguien que jamás se había acercado a esta curiosa apuesta, ha sido todo un descubrimiento saber lo divertido que puede llegar a ser el circular por las calles con estas pesadas máquinas, tratar con todo tipo de clientes/usuarios y mantener de una pieza una empresa propia de estas características, hacerla crecer y evolucionar.

Stillalive Studios han sido los encargados de desarrollarlo y hasta nosotros llega gracias a Meridiem Games, quienes nos han facilitado una copia en PS4 para que podamos trasmitiros todas las sensaciones que hemos podido vivir con este título. Poneos el cinturón, repasad bien los espejos y comencemos la ruta…

Nosotros y nuestra empresa

Nos vamos a enfrentar a un simulador exigente. Eso lo vamos a ir descubriendo poco a poco y los desarrolladores son conscientes de que se necesita un aprendizaje previo antes de lanzarnos a las calles con semejantes monstruos sobre ruedas… si no queremos crear una catástrofe y acabar arrollando a media ciudad. Por eso, se agradece que el comienzo del juego sea algo tan sencillo como la creación de nuestro personaje y de ahí, paulatinamente y siempre bajo supervisión, iremos avanzando.

Nuestra protagonista elige su primer vehículo (y podemos ver su ficha técnica)

Bajo los consejos de un pnj realizaremos una ruta de prueba, esto nos pondrá los pelos de punta pues la primera toma de contacto es, para un novato, algo apabullante. Conduce con cuidado y respetando las normas de circulación, que esto no es el GTA. Para en cada marca, para que se suban y/o bajen los pasajeros… cobra el importe correcto de cada billete y devuelve su correspondiente cambio… sube o baja el nivel del autobús para facilitar el acceso a las personas de poca movilidad… despliega la rampa si algún viajero llega o sale en silla de ruedas… Y todo sin olvidarnos de los intermitentes, el freno de mano al estacionar y cien cosas más.

Cuando hayamos acabado esta primera ruta, empapados de sudor, será cuando se nos abra el verdadero juego. Ahora viene lo bueno. Desde las cocheras donde aparcamos tenemos que adquirir nuestro primer autobús que, como podéis imaginar, al ser nuestra primera compra, pues se trata de un cacharro importante. Menos mal que entre las múltiples opciones de customización se encuentran las de transformar el vehículo. Así que podremos camuflar toda esa chatarra bajo capas de pintura y pegatinas (fijaos el colorido autobús con el que iniciamos nuestra empresa, en la imagen). Más adelante podemos comprar otros tipos de buses, incluso de dos plantas! Pero tiempo al tiempo.

Y ya tenemos todo o necesario para empezar. Nuestra primera ruta viene pre-establecida y podemos realizarla las veces que queramos, sumando dinerito que vendrá muy bien para los siguientes pasos.

La visión desde la cabina es la mejor para controlarlo todo

Nuestra empresa crece

Empezamos a contratar conductores, que tampoco es cuestión de que lo hagamos todo nosotros. Y esto conlleva, evidentemente, la compra de nuevos vehículos. Cuando ya tengamos una flota mínima nos dejarán crear nuestras propias rutas… y la cosa se complica. Un mapa de la ciudad donde vemos las paradas pre-establecidas nos deja crear distintas rutas con sus horarios y todo. Hay que pensárselo un poco, pues dependiendo de las zonas que conectemos y el horario que cubramos, tendremos más o menos flujo de clientes. Enlazar distintas zonas de la ciudad y dar cobertura a distintas horas es fundamental.

Llega entonces el momento de conectar distintas ciudades y ampliar nuestros servicios a otras, complicando el juego y aumentando sus posibilidades en cuanto a gestión. Mayores ganancias implican mayor inversión… y nuestra empresa seguirá creciendo… siempre que hagamos las cosas bien.

Conducir bien, la clave del éxito

Por supuesto, es divertido gestionar la empresa, pero sin duda lo que da vidilla al juego es ponerse al volante y formar parte activa de nuestro cuerpo de conductores. Es decir, conduciendo es como vamos a disfrutar de verdad este título.

Podemos cambiar la cámara, siendo la más recomendable la situada dentro de la cabina, en primera persona. Así se controla mejor la conducción y se puede observar todo lo que sucede a nuestro alrededor, dentro y fuera del autobús. Fuera, porque la ciudad está viva y llena de peatones, tráfico real, etc. Y dentro, porque los pasajeros nos van a dar más de una sorpresa. No es raro empezar a escuchar música a todo trapo, molestando al resto de viajeros. Para que no se disgusten debemos parar el autobús y levantarnos, buscar por los asientos quién es el que tiene el móvil a todo volumen y pedirle que lo baje (y de paso pedirle el billete, que igual se nos ha colado). También tendremos que estar atentos a esos pasajeros que se pegan una siestecita… y se pasan de su parada. Es tan divertido como realista el lidiar con esta gente virtual.

Volviendo a la conducción, decir que cuesta un poco asimilar la forma y estilo de manejo que requiere Bus Simulator. Insistimos en la palabra «simulator». Esto no es una carrera y es importante señalizar nuestros cambios de dirección, respetar pasos de peatones y semáforos y, en fin, las normas básicas de circulación. Su importancia va más allá de la jugabilidad, porque cada vez que golpeemos un bordillo o a otro vehículo se nos descontará de las ganancias del día en concepto de taller y mantenimiento. También nos penalizará el juego si no conducimos bien o nos volvemos locos homicidas al volante.

Nuestro bus customizado es pura alegría

Gráficos sencillos pero suficientes

Las ciudades que recorremos son recreaciones muy básicas de ciudades norteamericanas y europeas, que desbloquearemos jugando, y que están recreadas con detalle pero sin excesivos alardes. Nosotros lo hemos jugado en PS4 y los paisajes que disfrutamos, tanto urbanos como interurbanos, son realmente aceptables y vistosos, cumpliendo de sobra con el objetivo del juego. Detalles como la lluvia y los charcos que quedan en el asfalto ayudan a impregnar realismo al juego, así como el modo nocturno.

Los pnj que hay a cientos, y que recogemos a decenas en cada parada, son también funcionales y con modelos variados. Es normal que algunos se repitan, llegando a ver gemelos que suben juntos al bus en la misma parada y que van hasta con la misma ropa, pero es algo comprensible. Los detalles como las mascarillas o las diferencias de edad ayudan a dar variedad a la experiencia. Y lo interesante es que todo eso cambia conforme avanzamos por el juego y abrimos nuevos territorios.

Detalle a favor también en lo sonoro. Se recrean las quejas y peticiones de los pasajeros, los motores de los vehículos y los sonidos de la ciudad, ayudando a que el conjunto sea una experiencia de simulación realmente completa.

Vayan subiendo guardando el orden y la distancia

Con más de 20 horas de juego podremos desbloquear casi todo lo que ofrece Bus Simulator 21, pero sus posibilidades le dan una durabilidad infinita, ya que podemos seguir creando (y cambiando) rutas, conduciendo y disfrutando de este oficio…de manera virtual, tantas horas como queramos.

Muy satisfactoria esta experiencia que nos ha reportado muchos momentos de diversión y gran adicción, inesperada en un tipo de juego. Así que ya sabéis: si queréis gestionar vuestra propia empresa de transporte urbano desde cero, en Bus Simulator 21 tenéis todo lo necesario… paciencia y organización, no lo olvidéis, y cuando queráis daros cuenta, seréis todo un magnate del oficio que disfruta tanto en los despachos como volante en mano.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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