Críticas de cómics

Crítica: “CONSTANTINE, de Ray Fawkes y Jeff Lemire”. Transición ordenada a Nuevos 52.

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No es arriesgada en cuanto a su aspecto formal en lo narrativo y en cuanto a la construcción del personaje a lo largo de los años, pero se atreve a escarbar en las raíces de su origen.

“Hay dos cosas que todos debéis saber. Lo primero, que no se consigue nada a cambio de nada.(...)Lo segundo. La magia, la magia que sea...incluso el hechizo más pequeño...está sujeta a atraer la atención de otros hechiceros”

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No sólo Flashpoint afectó a la continuidad postcrisis de todo el universo DC. También el sello Vertigo se vio perjudicado por tal cambio de rumbo editorial sacando a Constantine de la libertad que tenía en el adulto sello mencionado. Aunque en el principio de su creación interactuaba en la continuidad tradicional, como pasó con Morfeo, Tim Hunter o Swamp Thing, poco a poco se fue desconectando de esa habitualidad hasta tener su propio ámbito exclusivo. Aunque en los momentos previos a Flashpoinmt se le vio en la pista principal, como en “El Día más Brillante”, no fue hasta el reseteo universal de la editorial en los Nuevos 52 que la globalidad deceía lo absorbió definitivamente. Esto significa que de pleno derecho puede codearse con Batman o Superman si al bueno de John le da por trastear en el inframundo y pedirle fuego a Thomas Wayne o una postal de Krypton a Jor-El.

Efectivamente, en miniseries encuadradas en la mitología mágica de la editorial se habían escuchado las indirectas cínicas del inglés en ejemplos tipo “Los Libros de la Magia” o “La Brigada de la Gabardina”, conectándose a esa realidad a través de personajes como Zatanna, Deadman y Etrigan. Pero era otra cosa. De forma sutil se hacía ver que podría estar en continuidad o no, marcando los personajes de esta índole los límites a imaginar que sí se adentraba en el mismo espacio que Flash o Green Lantern. Veías el cartelito de Vertigo y ya asumías que lo que ahí se contaba no se solía encontrar en el lienzo habitual. Hasta que los proyectos editoriales se hicieron más ambiciosos y maduros y la línea que separaba Vertido de lo “otro” se desdibujó. Por tanto, que Hellblazer se pase a la continuidad real (bien, cambiada por Flashpoint, pero ya nos entendemos) era un paso lógico, habida cuenta además que era un personaje mucho más conocido y muy aprovechable en entornos superheróicos típicos. Hasta ahí no pasa nada. Hombre, no veremos violencia y sexo casi explícito, pero las historias perfectamente son encajables en el entorno de Wonder Woman, por ejemplo.

Por tanto, ¿la absorción del universo DC de la particular parcelita del universo Vertigo de Hellblazer afecta a Constantine? No, porque no lo relanza ni lo revisa, no lo modifica con una nueva imagen en lo exterior y con nuevas motivaciones en lo interior. Es el mismo, con sus virtudes y defectos, otra cosa es que si lanza un hechizo puede encontrarse con el Doctor Destino o Shazam dándole una patada en el trasero, en lugar de Gabriel o Nergal. Es decir, que no destroza este concepto. Además, al menos, por ahora, se contiene bastante en lo que interacción global se refiere, cercando el ámbito espacial del personaje al rollo mágico. Ahí están sus intervenciones en la Liga de la Justicia Oscura y en los crossovers correspondientes a partir de New 52. Vamos, que si lo normal con Grayson es que chocara con Midnighter en lugar de con el Capitán Átomo, pues aquí igual entre Constantine y el Doctor Destino.

Respetando la propia mitología y escenografía del personaje, con sus traumas paternos y vitales como consecuancia de su contacto con la magia y el suceso de Newcastle, los autores no se olvidan de los fantasmas de su armario que durante años conocimos en Hellblazer. Por eso esta primera incursión en las aventuras de John Constantine en los Nuevos 52 presenta una entrada pacífica y sin ejercicios malabares. Sin arriesgar sigue un esquema muy característico de las historias de John cuando debe tratar con amenazas globales. Un inocente sufre las consecuencias de conocer la magia una vez consolida su relación con John, una amenaza tremenda para la seguridad universal surge tras sus investigaciones y los adversarios terribles, con unas definiciones y diseños potentísimos, se interpondrán en sus objetivos. Mientras, las dentelladas verbales y técnicas antisociales pulularán sin remedio con la única pega que las metáforas contemporáneas que se veían en Hellblazer sobre la sociedad inglesa en mayor medida y en la norteamericana en menor, se dejan de lado por aquello de que un tebeo puramente deceíta tampoco debe pisar charcos innecesarios.

Con todo, tiene bastantes cosas interesantes, como el estudio de la magia como aspecto negativo de la realidad, tramposa y chanchullera que pide siempre algo a cambio pero en un contexto triste y terrible. Si jugar con fuego es peligroso, el recorrido de John en este volumen deja a las claras que jugar con la magia es mil veces más peligroso. El adversario principal tiene marchamo de grandeza para toda la editorial. La Llama Fría y su membresía, con personajes como Mister E, la hija de Sargón y otros históricos, tiene su empaque para dejar claro que la aparición de Constantine en la continuidad normal es ambiciosa.

Antes he comentado que la entrada del protagonista no es arriesgada en cuanto a su aspecto formal en lo narrativo y en cuanto a la construcción del personaje a lo largo de los años, pero aún así se mete con sus raíces más profundas a la hora de escarbar en su pasado más lejano respecto al contacto con la magia y el efecto devastador para con su familia que tuvo lugar por ella a través de la investigación sobre su origen mágico o a través de un enfrentamiento contra un John alternativo más bienintencionado y honesto que él mismo, como crítica vital que redunda en un viaje de autoconocimiento demoledor para el personaje. Ya veremos como progresa este concepto y si queda bien atado esta valiente decisión artística y editorial.

Los dos primeros años del New- Constantine -52 se recopilan en una edición continuista de la edición definitiva de Hellblazer, lo que es de agradecer para seguir redondeando su colección.

Constantine (N52) 1-8, 13-23 y Constantine Futures End 1. Cartoné. 464 pags. Color. Pvp: 42 €.

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