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Crítica de Los seres huecos (las cintas de Blackwood vol.1), de Guillermo del Toro y Chuck Hogan.

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Una historia que atrapa hasta el final.

Guillermo del Toro y Chuck Hogan consiguen transmitirnos la tensión de enfrentarse a lo desconocido, con unos personajes magistralmente estructurados, haciendo que sintamos un torbellino de emociones que dejarán un muy buen sabor de boca.

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AdN Alianza de Novelas sigue publicando títulos para todos los gustos, con una calidad en sus presentaciones, tanto a nivel de cubierta, como maquetación, que hacen que los amantes de los libros físicos disfrutemos al 100% en cada lectura.

Enfrentándonos a lo paranormal.

En esta ocasión vamos a hablaros de “Los seres huecos”, el primer volumen de una serie de novelas coescritas entre Guillermo del Toro y Chuck Hogan. Este tándem entre un gran director de cine de terror y fantástico, con la calidad de un escritor aclamado por el mismísimo Stephen King, consigue que disfrutemos de una historia frenética, con personajes que consiguen atrapar al lector desde la primera página.

El argumento comienza emplazándonos en una investigación del FBI sobre un escándalo político, en el cual, un antiguo coordinador del gabinete del gobernador de Nueva Jersey había sido involucrado en un caso de corrupción.

Los agentes Odessa y Leppo son los encargados de la investigación, cuando de repente, reciben la noticia de que alguien ha robado un avión, inhabilitando sus luces y sembrando el caos nocturno entre Nueva York, Manhattan y Nueva Jersey, al pilotar armado con una ametralladora, disparando e hiriendo a inocentes.

Asesinatos injustificados.

Por una corazonada, Odessa y Leppo creen que en ese avión va Cary Peters, la persona que están investigando, ya que curiosamente se dirige rumbo a la casa donde vive su mujer e hijos. Sin pensarlo, emprenden rumbo hacia allí, descubriendo por el camino que el avión ha aterrizado en un campo cercano.

Los agentes llegan a la casa, y al entrar encuentran el cuerpo sin vida de la mujer. Leppo sube al piso de arriba y Odessa accede a una habitación contigua, donde encuentra asesinado a uno de sus hijos. Al salir de la habitación oye forcejeos procedentes de la otra sala, viendo salir a Leppo agarrando a Cary Peters, pero curiosamente, Leppo lleva el arma del crimen en la mano, como amenazando a Cary.

Por instinto, Odessa dispara a Cary Peters, pero Leppo continua hacia otra habitación con el cuchillo, cogiendo del pelo a la única hija superviviente de la masacre. Odessa no sabe que está pasando, pero de repente Leppo, clava el cuchillo en la clavícula de la niña, haciendo que la agente dispare por instinto a su compañero, el cual cae falleciendo. En ese momento, Odessa nota un olor a soldadura y cree ver una especie de sombra salir del cuerpo de su compañero.

Llegan los refuerzos y encuentran toda la escena, haciendo declarar a Odessa y apartándola temporalmente como agente, al ser investigada por abatir un compañero en acto de servicio

Portada del libro.

Personajes que calan.

Y bien, no quiero destriparos mucho más de esta novela, ya que la gracia de la misma reside en dejaros sorprender a cada página. Sólo os comentaré que, en un momento dado, a Odessa le comentan que pida ayuda a Hugo Blackwood, de una forma un tanto peculiar… Debe escribir una carta explicando su problema, meterlo en un sobre y llevarlo a un buzón que se encuentra en el 13 ½ de Stone Street, en el distrito financiero de Manhattan.

En ese momento, aparece en escena Hugo Blackwood, un personaje que nos puede recordar a Constantine o Van Helsing entre otros, encargado de buscar a seres que no son de este mundo, con el fin de… Mejor será que lo descubráis por vosotr@s mism@s.

La novela va alternando entre el presente de Odessa, el año 1962 con uno de los primeros agentes negros del FBI (Earl Solomon) y el año 1582, donde conoceremos un poco los orígenes de todo.

Ingredientes bien dosificados.

Viviremos momentos de acción, terror e investigación, mientras se nos va llevando a entender todo lo que en un principio nos deja descolocados, pero con un ritmo ligero que consigue atraparnos y desear leer más y más, ávidos de saber que va a ocurrir a continuación.

Los personajes están muy bien construidos, destacando Odessa como protagonista y Hugo Blackwood, el cual conseguirá sorprendernos por su carácter pasivo, pero con fuerza, determinación y gran sabiduría. Tendremos también a Earl Solomon como un pilar importante y nexo de unión entre Odessa y Hugo.

La lectura de esta obra me ha traído a la mente la película Fallen, en la que Denzel Washington se encuentra en busca de un demonio que va saltando de cuerpo en cuerpo. En cierto modo veremos aquí alguna similitud, pero un poco más dura, ya que aquí, los seres huecos disfrutan con la muerte de los cuerpos que poseen, extasiados por la sensación que produce el fin más horrendo posible.

Conclusión.

Aunque puede pecar de algún que otro cliché, la novela se disfruta mucho, consiguiendo que nos sintamos como viendo una buena película que aúna acción con fantasía y terror, dejando un buen sabor de boca al final, ya que, siendo auto conclusiva, nos emplaza a seguir la pista de Hugo Blackwood en sus nuevas aventuras, las cuales presuponemos que verán la luz en breve, espero que así sea, pues quiero más Hugo Blackwood.

En resumen, tenéis una buena novela para devorar a lo largo de sus 311 páginas, y a buen seguro os sabrán a poco. ¿Queréis saber más sobre los seres huecos? No dudéis en haceros con esta novela y prepararos para la tensión.

Luis Martínez Semper

Amante de la lectura, escritor de poesía, novelista en proyecto... Tengo experiencia en reseñas literarias, así como en análisis y artículos sobre videojuegos

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