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Crítica de Morbid: The Seven Acolytes para Nintendo Switch.

Valoración

GRÁFICOS
SONIDO
JUGABILIDAD
DURACIÓN

Un gran juego. Imprescindible.

Morbid: The Seven Acolytes es un juego que nos sumerge en un mundo de horrores y sangre, exigiendo mucho del jugador, pero recompensando con una experiencia inolvidable.

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El mundo del ocio digital vive hoy en día una vorágine de lanzamientos repleta de juegos triple A, exclusivos de algunas plataformas, indies, remakes, remasterizaciones… Tal es el aluvión de títulos que, en muchas ocasiones, resulta complicado abarcar muchos de los mismos en sus fechas de salida.

De este modo, suele suceder que se les da más eco a títulos de compañías con altos presupuestos, con grandes campañas de marketing. Títulos que pueden eclipsar otros lanzamientos que, en muchas ocasiones, pueden llegar a sorprendernos muy gratamente.

Un souls like atractivo.

El juego que hoy nos ocupa puede haber sido uno de esos títulos que, talvez, haya pasado un poco de puntillas entre los pelotazos de los últimos meses, pero aquí vamos a daros buena cuenta de lo que puede llegar a ofrecernos, con el fin de que juzguéis por vosotros mismos y conozcáis un poco más las aventuras de este ‘souls like’.

Morbid: The Seven Acolytes es un juego desarrollado por Still Running, y distribuido en España por Tesura Games, en formato físico para PS4 y Nintendo Switch (Standard y Signature edition). Aunque también se encuentra digitalmente para Xbox One y PC.

El título nos pone en la piel de la última luchadora superviviente de Dibron, la cual tiene la misión de buscar y acabar con los siete acólitos, poseídos por los Gahars. De este modo, despertaremos rodeados de muerte y horror, recibiendo una espada y debiendo abrirnos paso hacia lo desconocido directamente.

¿Lo conseguiremos?

Morbid se nos presenta como un juego 2D en vista cenital, con gráficos en pixel art y una estética oscura, con tintes Lovecraftianos y mucho gore.

Todo bajo control.

La interface de juego nos mostrará, en la parte superior izquierda de la pantalla, nuestra barra de energía, con otra barra inferior de stamina. A la izquierda de estas barras, podremos observar un cerebro, con otra barra vertical debajo. Aquí se nos representará nuestra cordura, afectando al daño que podremos causar o recibir, así como haciendo aparecer formas fantasmales de enemigos derrotados si tenemos un nivel bajo de la misma.

Mucha sangre.

En la parte inferior izquierda de la pantalla, se nos presentarán cuatro ranuras de acceso rápido, en las cuales podremos depositar consumibles y otros objetos para utilizar de una forma rápida cuando sea necesario en nuestro periplo.

Nuestra protagonista contará con diferentes acciones, pudiendo caminar, correr, andar con sigilo, atacar y rodar para esquivar ataques. En un principio, todo puede parecernos confuso, ya que se nos deja en medio de la nada, sin ningún mapa y sin tener idea realmente de hacia dónde dirigirnos. Iremos encontrando libros esparcidos por el terreno, en los cuales se nos darán pistas de cómo movernos o utilizar algunos objetos. Esta será la tónica del juego, ya que poco a poco, a base de encontrar libros e interactuar con algunos personajes que encontraremos por el camino, se nos desgranará la historia, lo cual es muy interesante, al tener ese puntito de misterio e indefensión.

Difícil, aunque gratificante.

De repente nos aparecerán los primeros enemigos, y lo más probable es que acabemos con nuestra protagonista en el suelo, sin vida. Los primeros compases resultan un tanto exigentes, pero se nos invita a seguir intentándolo, lo cual, como comprobaremos con un poco de dedicación, se nos compensará cogiendo el punto a las mecánicas y avanzando poco a poco hasta tomar el control.

Con cuidado…

Dispondremos de zonas extensas, en las cuales iremos encontrando objetos, armas, mejoras para nuestras armas y bendiciones. Los objetos van desde pociones de energía a alimentos menores de recuperación, pasando por mejoras temporales de resistencia, entre otras. Por otro lado, encontraremos armas tipo espada, lanza, etc. y otras armas de fuego, pudiendo equiparnos con ambos tipos, a lo Bloodhorne, disparando en la distancia y atacando con armas cuerpo a cuerpo cuando no haya más remedio.

El inventario.

Las mejoras para las armas son como runas que podremos engarzar a las mismas, adquiriendo mayor potencia de ataque y otros poderes como fuego, hielo, etc. Y en cuanto a las bendiciones, podremos equipar un máximo de dos, otorgándonos habilidades pasivas como una mayor barra de energía, o mayor resistencia a la perdida de la misma, entre otras. Aparte, podremos mejorar las bendiciones conforme subamos de nivel, pero aquí no subiremos de nivel automáticamente, si no que deberemos encontrar cada aumento del mismo explorando.

Para subir de nivel, explorar.

Este es uno de los aspectos destacables, hablando de un RPG, y es que, de normal, en la mayoría de títulos vamos avanzando y luchando contra enemigos, adquiriendo experiencia que se transforma con el tiempo en una subida de nivel de nuestro personaje. Pero en Morbid, deberemos encontrar cofres con el poder de realizar sobre nosotros dicha acción para así, repartir nuestros puntos de experiencia, con lo cual, no nos queda otra que explorar si queremos que nuestro personaje mejore.

¿Cómo ha llegado esto aquí?

Para finalizar el repaso a la interface del juego, dispondremos en todo momento de un acceso a nuestro inventario, donde gestionar y combinar nuestros objetos y armas. Pero dispondremos de muy poco espacio, debiendo descartar sabiamente en ocasiones alguna arma u objeto que consideremos que no necesitamos, con el fin de transportar aquello que realmente nos haga falta. Otro punto a tener en cuenta en nuestra aventura.

Explorando sin ayuda y con grandes sorpresas.

Como he comentado anteriormente, no dispondremos de ningún mapa para guiarnos, debiendo explorar cada una de las zonas que componen el juego sin saber lo que vamos a encontrarnos, pero tendremos un pequeño aliado, de gran ayuda en todo juego de este tipo, los altares. Dentro de cada laberíntica extensión, encontraremos un altar donde poder descansar y recuperar fuerzas, a la par que nos servirá de punto de guardado, con el fin de poder retomar nuestra aventura en cualquier momento sin tener que empezar de cero. Por otro lado, desde estos altares tendremos la posibilidad de viajar a cualquier zona ya visitada, en el caso de que nos quede algo pendiente por descubrir.

Y bien, la parte más espectacular de este título se basa en el encuentro con cada uno de los siete acólitos. Después de lo mucho que se nos va exigiendo en cuanto a estudios de mecánicas de los enemigos para aprender a acabar con los mismos y avanzar sin caer agonizantes, cuando menos nos lo esperemos nos llegará la sorpresa de ver de repente un enemigo gigante esperándonos. Aquí deberemos demostrar nuestras habilidades con grandes luchas y música apoteósica, enfrentándonos a cada uno de estos “jefes finales”, cada cual, con sus características propias, virtudes y defectos que deberemos estudiar sabiamente para conseguir nuestra victoria.

Gráficos y sonido.

Gráficamente, el título posee un buen apartado visual, con un pixel art bello y modesto, pero convincente en su conjunto, consiguiendo hacernos disfrutar de un buen juego de aventuras que exige, pero recompensa mucho.

Las animaciones son bastante fluidas, con una protagonista bien diseñada y un entorno que transmite esa esencia terrorífica. Los enemigos gozan también de un buen diseño, aunque algunos pueden resultar un tanto grotescos, pero consiguen dar esa sensación de horror aberrante y mal rollo que nos tendrá en tensión en todo momento.

Pantalla de inicio.

La música queda redonda para este título, con piezas orquestales que transmiten la esencia de cada zona que pisamos, convirtiéndose en espectaculares composiciones cuando topamos con cada acólito. Así, disfrutaremos de coros y timbales, entremezclados con orquestaciones épicas que nos harán vibrar en cada uno de los momentos álgidos del título.

Los efectos de sonido también gozan de un buen cuidado, con golpes, gritos, explosiones, disparos y sonidos viscerales. Un buen trabajo que aporta un punto extra a la producción.

Conclusión.

Llegados a este punto, deciros que Morbid puede llegar a ofrecernos entre 8 y 10 horas de juego, pudiendo alargarse en torno a las 12 o 15 horas si exploramos minuciosamente e intentamos cumplir algunas de las misiones secundarias que podremos encontrar en nuestro camino.

Como podréis observar, pese a no ser un juego en 3D con gráficos abrumadores, tenemos ante nosotros una propuesta más que digna, con la exigencia que requieren los souls like, pero con una curva menos ofuscante si tenemos paciencia y vamos estudiando los movimientos de nuestros enemigos.

Signature edition de PS4.
Signature edition de Nintendo Switch.

Por mi parte, puedo deciros que es uno de los imprescindibles para todo amante de este tipo de juegos, ofreciendo mucho sin ser ostentoso a nivel artístico, aparte de poder conseguirlo con un precio muy atractivo. Por ello, voy a permitirme deciros que Morbid: The Seven Acolytes, es un juegazo.

Trailer del juego.

LO MEJOR

  • Un juego que invita a seguir jugando, recompensando nuestro esfuerzo.
  • Lo mucho que aporta sin ser un triple A.
  • El sorprendernos sin saber a dónde vamos.
  • Su cuidada BSO.

LO PEOR

  • Si buscas un juego con graficazos en 3D.
  • Si no te gustan los juegos pixel art.
  • Puede resultar difícil en un principio, pero merece la pena.

Luis Martínez Semper

Amante de la lectura, escritor de poesía, novelista en proyecto... Tengo experiencia en reseñas literarias, así como en análisis y artículos sobre videojuegos

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