Críticas de videojuegos

Crítica: «Elden Ring», romper el círculo.

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Imprescindible

La evolución de los juegos de From Software. Simplemente increíble.

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Demon’s Soul primero, los Dark Souls después y Bloodborne junto a Sekiro más tarde hicieron de From Software una desarrolladora absolutamente particular, adorada y odiada por los millones de jugadores que se sumergían en esos universos de pesadilla donde la dificultad, la exploración, el diseño genial de escenarios y la narrativa críptica son señas de identidad. Hidetaka Miyazaki es el genio perturbado detrás de estas genialidades, diseñador de estos mundos y presidente de la compañía. Hace unos años y paralelamente al anuncio de la actual generación de consolas (PS5 y Xbox SerieS) lanzó el tráiler de su próximo título, heredero de los anteriormente mencionados. Se trataba de Elden Ring.

Con él, prometió evolucionar la franquicia y ofrecer algo nunca visto… sin perder la esencia. Ahora que ya lo hemos jugado ampliamente, lo hemos gozado y sufrido a partes iguales, podemos contaros si de verdad merece la pena adentrarse en estas Tierras Intermedias y si tienen razón los millones de jugadores que se han volcado con el.

Vaya por delante reconocer que no hemos sido capaces de acabarlo al completo, pero las decenas (y decenas) de horas invertidas nos permiten contaros de primera mano todo lo que trae el título. Está disponible en PC, PS4, PS5, Xbox One y Xbox SerieS, siendo esta última versión la que nosotros hemos disfrutado/sufrido.

Un dragón nos observa interesado

¿Yo, qué hago aquí?

Los que seáis conocedores de la obra de Miyazaki ya sabéis como empieza esto… El tutorial nos lleva directamente a la muerte de nuestro personaje y, tras su «regreso», se nos pondrá al corriente de lo que está pasando en el mundo y de que restablecer el Círculo de Elden depende de nosotros, y de otros como nosotros, conocidos como los «sin luz». Nos toca buscar a los cinco enemigos que han destruido dicho Círculo y acabar con ellos para que todo se restablezca.

Las mecánicas son muy similares a los de la saga Dark Souls, teniendo retazos de Bloodborne, incluso de Sekiro. El motor gráfico usado también es el mismo, algo que les ha valido más de una crítica pero que no hace menor la experiencia. Sí es cierto que, en un hipotético próximo título, se agradecería que la evolución se encaminara en el apartado gráfico, que las nuevas consolas dan para algo más.

La elevada dificultad es similar, también. Entonces ¿en qué se diferencia de ellos? Os preguntaréis. Y la respuesta es sencilla: el tamaño del mapa. Elden Ring es descomunal. Decir que en extensión es como cuatro Dark Souls juntos puede hacer que incluso nos quedemos cortos. Y claro, pensad que a mayor extensión, mayor cantidad de quest, de enemigos, de jefes, de cosas por descubrir, de pnj, etc. Todo aquí aumenta exponencialmente y convierte este juego en la experiencia soulike definitiva.

El primer boss de la historia. Si te parece difícil, espérate a los siguientes

La evolución de Dark Souls

Es una evolución lógica y necesaria. Lógica porque mantiene sus señas de identidad, su dificultad y su narrativa, que son inherentes a la saga y a su creador… pero sabe hacerlas encajar en un mundo brutalmente amplio que se abre al completo ante nosotros desde el mismo momento en el que ponemos nuestros pies en las Tierras Intermedias. Y ahí está, para que lo exploremos y para que investiguemos. Nos toca averiguar por donde ir a razón de la potencia o dificultad de los enemigos de cada zona, siendo nosotros los que construimos la historia con cada cosa que descubrimos. Y cuidado con dejarse algo importante por el camino, porque los secretos y opciones que ofrece son muchísimos.

Por ejemplo: solo si permanecemos durante la noche en uno de los puntos de guardado en concreto, nos encontraremos con una hechicera que nos dará la Campana de Invocación. Con ella podremos realizar, efectivamente, invocaciones. Convocar desde el más allá a monstruos o guerreros que nos ayudarán en la batalla. Hechizos y armas poderosas, armaduras y aliados… conseguir unas y no otras dependerá de como nos movamos y avancemos por este mundo.

Un mundo inmenso, insistimos, pero que también oculta niveles y «dimensiones» que abren nuevos mapas. Y con ellos, más retos, enemigos, recompensas… Una locura. De hecho, desde aquí os recomendamos uniros a algún grupo de jugadores, vía redes sociales, donde se comparten secretos y descubrimientos en esta absoluta locura inabarcable que es Elden Ring.

El diseño de arte es magnífico y variado.

Los combates de siempre, la diversión como nunca

Los combates, físicos y a distancia, así como hechizos y encantamientos, son fáciles de usar y solo tendrán como barrera el tener nivel para utilizarlos. Aquí entra el tema de evolución del personaje, que podremos hacerlo crecer invirtiendo las «almas» que dejan caer los enemigos abatidos (aunque hay más formas de conseguirlas). A la cantidad de «clases de personaje» seleccionables que tenemos al principio del juego, le añadimos el aprendizaje de determinadas características enfocadas en convertirnos en un combatiente aguerrido cuerpo a cuerpo o en un poderoso mago… y entre uno y otro, hay una buena cantidad de opciones para encarnar a nuestro alter ego.

La manera de combatir y la dificultad que presentan los enemigos también nos resultarán familiares. Las diferencias más grandes con la saga Dark Souls, en este aspecto, son la capacidad de escondernos en plan sigilo y la de usar a nuestro caballo/cabra. Se convertirá en algo indispensable lo de usar a Torrentera (que es como se llama nuestra montura) para poder recorrer grandes distancias en poco tiempo. Además, ofrece la posibilidad de combatir a caballo… y es una delicia. Cuando dominas el arte del combate ecuestre puedes disfrutar de acciones más rápidas y de esa táctica de golpear y huir, tan útil con gigantes y dragones, que de un solo golpe podrían matarte.

A este respecto, y volviendo al combate, hay que hacer hincapié en la excelente recreación que se ha hecho del uso de las armas. Las espadas de corte, las mazas o las lanzas, no hacen el mismo daño dependiendo del tipo de protección del enemigo. Solo tenéis que probar a golpear a uno de esos cangrejos gigantes con una espada… y luego hacerlo con una maza o un martillo para notar la diferencia.

El gigantesco mapa oculta niveles subterráneos, ampliando todavía más su extensión. Es que no se acaba.

Sin rastro de George R.R. Martin

El cooperativo de Elden Ring es similar (por no decir idéntico) a los otros títulos de la saga. Podemos colarnos en partidas ajenas para ayudar a otros jugadores… o solicitar su ayuda contra ese jefe o zona que se nos resiste. Pero también podemos ser invadidos por jugadores que buscan acabar con nosotros. A este respecto se han buscado zonas donde realizar las «invasiones», pues sería absurdo entrar en un mapa tan grande, para perderse buscando al anfitrión. También podemos dejar mensajes que se comparten en las partidas de otros jugadores, avisándoles de eventuales peligros o secretos. Así como podemos ver los fantasmas de otros jugadores y cómo han muerto. Vamos, lo mismo que en los otros juegos de la compañía.

Todos estos años parece que han servido para llegar hasta Elden Ring. Depurando un estilo de juego ya de por sí magnético, hipnótico, adictivo y potenciándolo con un mundo abierto nunca visto, ya no solo por su extensión, sino por su cantidad ingente de elementos que lo habitan, de cosas por descubrir… Pero manteniendo su manera enroscada de contar la historia, que se desvela ante nosotros siempre de forma parcial y sesgada, creando misterios a la par que certezas.

Según afirman, George R.R. Martin, el creador de Juego de Tronos, ha participado en la elaboración de este mundo y de su historia, pero su mano no se aprecia por ningún lado. El tono oscuro y misterioso, el corte terrorífico y demencial, es puro y duro Miyazaki. Algún dragón aparece durante nuestros correteos por el mundo, pero nada más que vincule este universo al popular y lento escritor. Y la verdad, ni falta que hace. La entidad que respira Elden Ring y su evidente esencia similar a los títulos de la saga Dark es más que suficiente.

Simpáticos PNJ nos darán conversación… y alguna que otra quest

En definitiva, ¡juégalo!

Nos encontramos ante uno de esos juegos que se vuelven imprescindibles para una generación (en este caso, para dos) y que marcan un camino a seguir. Un mundo abierto que da vértigo por su extensión y su profundidad al que tenemos que exprimir a conciencia… porque no sabemos cuándo volveremos a disfrutar de algo similar.

Si llegados a estas alturas te preguntas si este juego es para ti, dudando por su dificultad o su nivel de exigencia en cuanto a exploración o mapeado, tenemos que animarte a intentarlo. No es un título para terminarlo en una semana, ni en un mes. Está pensado para ser disfrutado durante mucho tiempo, para que nos acompañe en una larga temporada y que lo saboreemos a nuestro ritmo. Para que nos frustremos y para que nos superemos en cada sesión, descubriendo cada una de las maravillas que encierra mientras intentamos convertirnos en los señores del Círculo de Elden.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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