Críticas de videojuegos

Crítica: «Elex II», el destino del mundo en tu mando.

Historia
Jugabilidad
Gráficos
Duración

Recomendable

Un juego largo, profundo... pero con una barrera jugable inicial que puede costar superar.

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Piranha Bytes y THQ Nordic lanzaron en 2017 un juego llamada Elex que pasó prácticamente desapercibido. Para muchos fue uno de los llamados slippers, esos juegos que pasan por debajo del radar de la mayoría de jugadores de manera injusta o injustificada, pues tienen calidad de sobra para haber destacado en su momento. No vamos a liarnos analizando los motivos de esto, aunque muy posiblemente influyeran las criticas negativas, que se cebaron con su sistema de combate, algo acartonado… además de su evidente parecido con Fallout 4. Seguramente fue una mezcla de ambas cosas, pero la cuestión es que pocos se acercaron a él y, los que lo hicieron, encontraron un juego profundo e interesante, largo y elaborado. La etiqueta de slipper no se le ha puesto por capricho.

Y tanta es la confianza que la desarrolladora tiene en el título que han dedicado cuatro años a mejorarlo y adaptarlo a las nuevas consolas (y PC), creando la secuela, Elex II, que nos llega como uno de los títulos más potentes de principios de 2022. En él encontramos un rpg todavía más intenso y, aunque mejora algunos de los fallos de su antecesor y utiliza las ventajas de la potencia que ofrecen las nuevas consolas, también cae en algunos errores similares.

Después de dedicarle muchas horas y explorar el gigantesco mapeado del juego que es el planeta Magalan, os vamos a contar nuestras impresiones sobre este título, a ver si os animamos a que le deis una oportunidad. Lo tenéis ya disponible en PC, PS4, PS5, Xbox One y Xbox Series X/S, que es la versión que nosotros hemos probado cortesía de THQ Nordic.

Lento y torpe… pero letal, este simpático troll.

Todos los comienzos son difíciles

El deus ex-machina inicial es tan inocente y evidente que da risa: Nuestro protagonista, Jax, es un héroe en Magalan, pues él solito salvó el mundo (como se vio en el juego anterior). Que mala pata que, nada más empezar esta secuela, un rayo que cae del espacio destruye su casa y con ella todas nuestras pertenencias (armas, armaduras, objetos, etc) y así tenemos la excusa perfecta para empezar de cero en un rpg puro y duro. Todo esto se ve con una cinemática impresionante que da paso a un breve tutorial de combate: hemos tenido que huir de casa con lo puesto y ahora toca luchar contra los seres que han llegado del espacio (ese rayo destructor era algo así como un portal espacial)

Descubrimos por las malas que Magalan está siendo invadida desde el espacio exterior, con rayos de transporte que aparecen aleatoriamente, aquí y allá, dejando grupos de monstruos y seres hostiles. Pero claro, la amenaza es demasiado grande para afrontarla nosotros solos, por muy héroes que seamos. Así que nos tocará viajar por este mundo a lo Mad Max, creando alianzas con las distintas facciones que habitan el planeta.

El primer problema que vemos en el juego es su escalón de dificultad inicial. Comenzamos con lo puesto, a mano viva… y los enemigos no dan tregua. Nos toca recolectar y explorar para seguir recolectando, todo lo que podamos, hasta que encontramos armas y objetos adecuados… que de poco nos servirán pues tendremos que aprender a usarlos y subir nuestros niveles y habilidades. Pero, claro, si tenemos poco nivel nos costará hacer las quest… y sin hacer las quest no podemos subir nivel. Así que las primeras horas (muchas) nos va a tocar farmear y tener paciencia infinita. Nos va acostar mucho conseguir dar los primeros pasos… pero una vez sorteada esta barrera, el juego nos va a sorprender.

Magalan es un mundo donde la magia y la tecnología se mezclan, y todo está a nuestra disposición

Lo primero, adquirir nivel

Inevitablemente y por las malas descubriremos que el juego no da tregua. Cada nueva habilidad cuesta horrores de aprender, tanto en dinero como en experiencia. Pero entre tanta exploración y entre tanto huir vamos a conseguir una cosa casi sin darnos cuenta… vamos a terminar conociendo qué es lo que el juego ofrece y lo que espera de nosotros. Lo que ofrece: un inmenso mapa plagado de personajes con los que negociar e interactuar, con cientos de misiones que cumplir. Y lo mejor, las distintas facciones que habitan el mundo, cada una con su particular sistema político/social. Unos, guerreros indómitos dispuestos a luchar para hacerse con el control del planeta… otros, rendidos a la tecnología y al afán de crear y construir un nuevo mundo… Y así varias facciones más. A nosotros nos toca negociar con cada una de ellas e intentar convencerlos para que olviden (o dejen a un lado) sus enemistades con la facción rival. Porque la invasión extraterrestre avanza y no va a distinguir entre clanes. Va a exterminar a todo humano sobre el planeta y solo unidos sobreviviremos.

Aquí llega lo verdaderamente interesante en el juego: nuestras acciones influyen en lo que pasa. Y no nos referimos a cosas puntuales o menores, sino que de nuestra habilidad negociadora y de decisión depende la supervivencia del planeta. Es algo decisivo, pues la historia en el juego avanzará según nosotros actuemos. Esa es una de las cosas que se esperaban de la nueva generación, que no todo van a ser gráficos mejorados.

Este mundo post-apocalítico ha dejado víctimas olvidadas en las más extrañas posturas. ¿Qué estaría haciendo?

Una IA que no lo es tanto

En ese aspecto, Elex II se defiende bien. El mundo de Magalan es inmenso y está bien detallado, iluminado y repleto de vida. Personajes amistosos o enemigos sanguinarios campan por doquier y tenemos total libertad para perdernos por estas tierras. Lástima que las animaciones sean un tanto robóticas, quedando las interesantes conversaciones algo deslucidas y frías y muy lejos de lo que a día de hoy ofrecen otros títulos. Menos mal que llega completamente subtitulado al español, porque si no tendríamos un problema a la hora de negociar/interactuar con los personajes.

El «acartonamiento» en los combates que lastró al primer título se ha difuminado un poco en su secuela, pero sigue pasándole factura y los combates con arma blanca se vuelven un poco incómodos. La magia y las armas a distancia, que de todo hay, son más gratificantes (y efectivas) de usar. Lástima que cuesta un horror aprenderlas, así que, una vez más… paciencia. Paciencia porque, llegado el momento, seremos capaces de armarnos con cualquier cosa, he incluso manejar armaduras que parecen más exoesqueletos. El juego goza de una apabullante variedad de armas, armaduras y componentes que recompensarán a los más pacientes y devotos.

Lo que sí obtenemos de primeras es una jet-mochila con la que podremos movernos con más facilidad y rapidez por este mundo hostil. Un acierto de artilugio que dota de verticalidad al juego y que (una vez más) cuando lo mejoramos, nos permite hacer auténticas locuras en el aire.

La primera vez que ves el mecha piensas…»¿Lo `podré pilotar?» Con paciencia, ¡sí!

No estaremos solos en esta aventura, pues podemos permitir que algunos pnj nos acompañen. Será algo que agradezcamos cuando nos aparezca ese enemigo descomunal o cuando las tropas adversarias nos rodeen. En esos momentos, los combates se vuelven frenéticos y divertidos… si la IA lo permite. Hemos detectado fallos en las reacciones de los enemigos tales como abandonar un combate a mitad y quedarse mirando el paisaje. Literalmente. Errores puntuales que hacen asomar la sonrisa y que no suponen mucho más problema que la anécdota.

Con sus defectos, Elex II es un título muy a tener en cuenta sobre todo para los aficionados a los rpg. La profundidad y versatilidad del título no debería ser pasada por alto, algo que quizá suceda en esta ocasión por la época en la que ha sido lanzado, coincidiendo con otros títulos esperados durante años.

Todo lo que ves puede ser tuyo, incluso esas armaduras tan chulas… si eres capaz de quitárselas

Es nuestra obligación poner el foco sobre él. En muchos momentos nos ha recordado al mejor Fallout, pero con una historia cambiante que se adapta a nuestras decisiones. Un juego es tremendamente largo y lleno de cosas por hacer. Eso sí, también es capaz de desesperar a los más impacientes. Se hace duro al principio y nos exige dedicación y horas. Pero cuando superas esa barrera y entras en lo que ofrece de verdad, descubres todas las posibilidades que ocultaba con su aparente insalvable dificultad.

Así que ya sabes. Si quieres convertirte en el salvador de Magalan, adelante… aunque, como no elijas bien, podrías llevarlo a su total destrucción. Tú verás.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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