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Crítica: “Off Road”. Los primeros pasos de Sean Murphy.

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“Nuestra amistad nunca había sido puesta a prueba”

Punto de partida en la cronologia editorial de Sean Murphy publicada en España.

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Si la primera vez que se publicó “Off Road” en España, Murphy era un gran desconocido, la nueva edición de Spaceman Project cierra el primer ciclo de Sean Murphy en España, porque los dieciséis años que separan ambas publicaciones terminan con el autor en lo más alto del comic USA en España. Ahí están las lujosas ediciones de Punk Rock Jesus, las publicaciones de prácticamente todo lo que hace en su país y los tamaños gigantescos de tantas otras.

La publicación de la primera novela gráfica completa del autor en este momento tan cumbre para él, tiene ciertamente un punto arqueológico para el completista pero también para el que se haya subido al murphycarro en los últimos tiempos. Nada como comparar la evolución de un veinteañero profesional con ganas de comerse el mundo con su yo cuarentón de la actualidad que demuestra que la fuerza y el interés no han desaparecido. Hasta un batverso propio y autónomo tiene en su haber.

La novela gráfica contiene fuerza y pasión, y aunque se obervan muchos clichés y varios momentos están para remarcar más de un discurso ensayado que el autor pretende reivindicar para dejar claro determinada inquietud o reflexión, la obra tiene alma. Hay emoción y dedicación en sus tintas. Tiene cierta lógica si se nos quiere contar una historia humilde de superación personal y de madurez generacional, a pesar de que se trata de un obstáculo puntual pero aparatoso en la vida de tres jóvenes que no tienen claro su porvenir. Murphy se ahorra una road movie veraniega para contar en una única unidad de espacio un momento crucial en la vida de los que empiezan a enfrentarse a la vida.

Tras un caluroso y problemático percance en carretera, las relaciones se suceden y evolucionan de forma clara y creíble con los altos y bajos emocionales que ello conlleva, poniéndose a prueba la amistad entre los tres chicos. Hay mucho roce, pero también cariño y solidaridad. Sobre todo cuando parte de una decisión valiente pero imprudente, que les obliga a espabilar más que en toda su vida anterior. El desvío en carretera a un camino intransitable en plan sujétame el cubata coloca a los tres protagonistas en una suerte de “Jo, qué noche” endiablado, en un tránsito de sorpresas y giros que pondrán a prueba el autoconocimiento de cada personaje por sí mismos y el recíproco entre los tres, con el contacto de una serie de personajes de todo tipo y condición, pero donde predomina la toxicidad en abundancia.

Destaca también el crecimiento dramático de los tres protagonistas y el contrapunto ante ellos que podríamos determinar en los propios momentos dramáticos pasados por una brocha de cierta comicidad y en los personajes secundarios. Los pondrán en situaciones límite obligándoles a tomar decisiones importantes. Al mismo tiempo el lector sentirá cierta incertidumbre a medida que la situación se haga más difícil y sea inevitable empatizar emocionalmente con los tres chavales cuyo problema es cada vez más grave. Es decir, una situación que puede complicarse sustancialmente agravada por una serie de sujetos de baja calidad moral, complicando también a un lector ya entregado en este humilde y desenfadado drama que necesita conocer su desenlace.

Me imagino que Murphy ha querido autobiografiarse en Trent, estudiante de arte que no tiene nada claro de su futuro, bastante inseguro y soñador y que creo que es el que de los tres más destaca. Los otros dos Brad y Greg, también recibirán lo suyo pero en menor medida, aunque aquí creo que Murphy ha querido focalizar en Brad los problemas paternofiliales con abusos y maltrato físico, mientras que en Greg seguramente pretenda remarcar lo vacío que puede ser la vida de adolescentes adinerados cuando se les ponen situaciones de difícil salida si no cuentan con la ayuda externa de sus fortunas. Vamos, una buena cura de humildad para este personaje, bastante agresiva eso sí.

El cuanto al dibujo, estamos ante los primeros años de Sean Murphy. Narrativamente se empiezan a ver cosas muy interesantes en comparación con el Murphy contemporáneo. Sobre todo en acción y movimiento, ahora esto último se presta con mucho detalle y es sumamente espectacular, pero en esta pequeña novela podemos comprobar como se desenvuelve en sus primeros momentos como profesional cuando los personajes cohabitan entre la naturaleza y los vehículos. Aunque lógicamente el peso dramático de la obra lo tienen la construcción y evolución de los personajes, con mucho diálogo y con la expresividad corporal dominando la lectura, es importante que no haya atascos narrativos a medida que vamos pasando las páginas. Además, estila un acabado visual muy limpio y económico, lógico cuando lo que se quiere remarcar son sentimientos y emociones ya sean positivas o negativas. Hay mucha alegría y tristeza entremedias, habida cuenta la cantidad de sucesos penosos que se van encontrando los personajes.

“Off Road” es una placentera lectura muy recomendable para el verano que nos viene y muy interesante para los amantes del autor, que sirve como punto de partida y de comparativa para la guía cronológica editorial del autor publicada en España desde sus inicios hasta la actualidad.

Off Road, Oni Press. Off Road, ECC Ediciones/Spaceman Project. Cartoné (270×190 mm.). 128 páginas. Blanco y Negro. Pvp: 16 €.

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