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Crítica: «Ready Player Two» – Vuelven Parzival y los Gunters

Resumen de la Crítica

Valoración

Es más de lo mismo, por lo que los fans de Ernest Cline lo van a gozar y van a disfrutar muchas horas de datos y anécdotas frikis a cascoporro insertadas en una aventura super divertida.

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Casi una década después de Rready Player One (ese libro megafriki con el que nos recreamos tod@s), su autor, el señor Ernest Cline, poseedor de un DeLorean (esto hay que decirlo) nos regala una secuela para saciar nuestro apetito más geek. 

Una secuela que conecta directamente con el final de Ready Player One. Wade Wats, a.k.a Parzival, ha ganado el reto de Halliday, ha heredado GSS y ha pasado de ser un chaval pobre que se desahoga en el particular Matrix de Cline, OASIS, a ser un CEO multibillonario que… bueno, que se ha vuelto un amargado y que ahora más que desahogarse, ahoga sus penas en OASIS. 

Según arrancamos, la cosa se pone interesante. Wade hace dos descubrimientos, uno en el mundo real y otro en OASIS. El huevo de Halliday lleva a Parzival a una cámara secreta en la planta 13 de Gregarious Simulation Systems donde descubre que el creador de OASIS había construído un nuevo casco llamado ONI que permite no ya solo que los usuarios de este mundo virtual accedan a él, como hacen con sus trajes hápticos, sino conectar sus cerebros al mismísimo OASIS. Como acceder a Matrix. Con el ONI, los usuarios están allí, sienten, huelen, saborean… pero además, pueden grabar experiencias en la virreal, la vida real, y subirlas a OASIS como archivo .oni para que otros usuarios vivan esas experiencias en primera persona, metiéndose literalmente en la piel de otro. Claro, esto lo cambia todo. Cambia el mundo. El modo en que nos relacionamos los humanos. El modo en que empatizamos… y queda en manos de PARZIVAL si sacar a la luz este casco que escanea nuestra sesera o no. Obviamente… lo hace.

El otro descubrimiento, el del mundo virtual: En OASIS arranca justo en ese momento una nueva gymkana, un nuevo reto, la Caza de los siete fragmentos del alma de la sirena. Los gunters están de enhorabuena. Y los Cinco Mejores: Wade, Art3mis, Shoto y Hache se ponen manos a la obra… más o menos. Porque en tres años, no sólo no descubren nada, sino que cada uno lleva su vida a su manera. Vidas alejadas unos de otros. Vidas de millonarios.

Hasta que cierto día… y hasta aquí puedo leer. 

Y ahora empecemos con la crítica. Voy al grano: Si os gustó el primer libro de Cline, ¿os va a gustar Ready Player Two? Pues depende:

  • Si lo que os moló fue la abrumadora cantidad de datos frikis que rebosa cada página de la historia y que os pueden convertir en el campeón del Trivial de cultura pop, entonces vais a flipar porque aquí puede que haya incluso más si cabe. Como me ocurre con la saga Fanhunter de Cels Piñol, este es un atractivo brutal que nos reconcilia con la nostalgia y nos conecta con otros cientos de obras frikis. Algunas las conoceremos y en otras querremos profundizar después de leer el libro. 
  • Si os gustó la estructura del primer libro, dedicado a la búsqueda de las llaves, a ese reto, esa gymkana multiplanetaria, entonces también os gustará esta secuela. Porque Ernest Cline no se ha complicado. Ha replicado esa estructura. Este libro sigue la estela de su antecesor con un nuevo reto a resolver a contrarreloj. Porque de no resolverlo, las consecuencias podrían ser catastróficas. 

Más cosas chulas de esta obra: La aparición de nuevos personajes como los Cinco Peores de Lo, un grupo similar al original, pero más jovencito y apasionado que adora a los protagonistas y les ayuda en su aventura. 

La líder de este nuevo grupo, es Lo, Lohengrin, personaje de género fluído que prefiere el pronombre ella y cuyo avatar va cambiando de chica a chico y viceversa. Esto mola como un pasito a favor de integrar a más personajes LGBTQIA+ en la cultura pop, así como la diversidad de género. Aunque ahí he de decir que considero que el autor erra un poco. Más que nada porque a veces hay pasajes al respecto un tanto forzados, incurriendo incluso en algún planteamiento un poco tontaco que lo mismo levanta polémica. Es fantástico plantear que con los ONI puedes vivir el acto sexual como hombre, como mujer, con alguien de tu mismo género, del género opuesto… pero luego Ernest pisa suelo farragoso… en fin, mejor no meto el dedo en la llaga en el pasaje concreto. Me quedo con una frase que creo que resume lo que el autor quiere decir y que es más esclarecedora que sus explicaciones: Dice WADE, “La pasión era pasión y el amor era amor, sin importar quienes fuesen los participantes involucrados o qué clase de cuerpo se les hubiese asignado al nacer”. 

Y aquí empiezan los baches. Porque donde peor funciona Ready Player Two es en el desarrollo de los personajes protagonistas. El primer libro nos plantaba delante a un chaval de los suburbios que sobrevive y salva la sociedad y a sus amigos gracias a su conocimiento friki. El problema es que ahora Parzival es un multimillonario aburrido y deprimido que ha perdido su mojo y es incapaz de resolver un solo acertijo por si mismo, llegando a recurrir constantemente a sus colegas o haciendo uso abusivo de sus nuevos poderes de super administrador de OASIS (y de su dinero). 

Hache, ni fu ni fa. Art3mis es la que sigue luchando por cambiar el mundo y se niega a desplegar los nuevos ONI, pero su mensaje queda hecho trizas y no persiste. Shoto queda relegado a asiático estándar… en fin, una pena, porque los personajes, sobretodo Wade y Art3mis y su desarrollo y crecimiento era de lo que más vida le daba a la primera novela. 

En cuanto a la lectura en sí de la obra: Cuesta arrancar. Cline ya sabéis que es mucho de recrearse en dar tropecientos mil detalles y encajar tres millones de referencias en cada página, lo cual no ayuda a que la novela despegue, haciendo falta casi 150 páginas para llegar al primer plot point interesante de la historia. A partir de ahí la cosa empieza a fluir bien y el bueno de Ernest nos va a llevar a visitar nuevos mundos que recrean diversos universos geek, revisitando desde la obra de Prince al Señor de los Anillos, las pelis de John Hughes… una pasada. Aunque eso sí, eché en falta algo más de peso videojueguil. 

Y finalmente, algo que me ha gustado mucho pero que no se ha explotado demasiado bien es que en este libro se empieza a atisbar una evolución hacia un mundo de ciencia ficción alucinante que va mucho más allá de la idea de gente conectándose a un mundo virtual. Ya he dicho que se tocan otros temas. El de la sexualidad que es una excusa para hablar de la empatía, de la humanidad como una unidad, pero además se exploran la conciencia humana, la inteligencia artificial, la vida eterna… pero no se profundiza en todo ello y es una pena. Algo similar me ocurrió con Armada, del mismo autor.

En resumen, ¿es Ready Player Two una caca de la vaca como me ha dicho alguien por ahí? Para nada, ni de lejos. Yo creo que los fans de Ernest Cline, como yo, lo van a gozar y van a disfrutar muchas horas de datos y anécdotas frikis a cascoporro insertadas en una aventura super divertida. ¿Que la literatura de Cline sufre baches y no es la mejor ni la más fluída? Es cierto, pero tampoco ha ido a peor. Este es el estilo del autor. Y, ojo, que la secuela fílmica está en desarrollo y si se acerca a la historia de esta novela, creo que en la gran pantalla puede funcionar bastante bien. 

Dandan_Friki Pills

Dani Collado. Comunicólogo. Replicante mentalmente divergente. Leo cómics en mi TARDIS. I 💙 books, sci-fi, dinosaurs 🦖 & cheesecake. Friki 24/7.

2 comentarios

  1. Aunque disfruté mucho del primer libro, este me parece un soberano aburrimiento. Te pasas todo el libro esperando que pase algo y nunca termina de arrancar. Las referencias frikis, en este segundo libro, me resultan mucho más pesadas que en el primero (donde me encantaron).
    Donde el primer libro ers adictivo, este se convierte en una obligación, en un trabajo autoimpuesto.
    Y, finalmente, es muy cutre cómo el autor parece haber utilizado una plantilla para ir incluyendo todos los ticks sociales que le aseguren una adaptación en Netflix o en Disney.
    RPO y Armada son dos libros excelentes para pasar un rato entretenido con este autor. Pero este RPT es mejor dejarlo en la estantería.

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