Críticas de cómics

Crítica: «You Are Obsolete», obsolescencia mortal

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Una buena propuesta con gran crítica de fondo... que termina perdiéndose en su propio camino.

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Los más ancianos del lugar, y los más cinéfilos también, recordarán una inquietante película española de Narciso Ibáñez Serrador titulada ¿Quién puede matar a un niño? Una localidad costera en la que los niños del lugar se empoderaban de mala manera y se volvían seres crueles y sádicos. Un clásico del cine español que me ha venido a la cabeza en más de una ocasión leyendo este cómic de Aftershock que aquí publica Planeta Cómic. Las diferencias entre una obra y otra son fruto del tiempo de cada una (la película data de 1976) y la crítica implícita también es distinta merced a los cambios de época… pero en el fondo se perciben esas turbias intenciones de los creadores, que buscan removernos, inquietarnos y asustarnos utilizando como materia prima las figuras infantiles.

Si no conocéis la película mencionada os encomendamos a verla, seguro que no os arrepentís y vais a descubrir el terror que se hacía en España en aquella época en concreto. Un rara habis de género para un país que aun no había tenido tiempo de sacudirse la dictadura y mantenía una firme censura heredada. Pero no divaguemos, que aquí hemos venido a comentar este You Are Obsolete.

No es terror puro el género al que pertenece esta obra, más bien se trata de un relato malrollero con clara crítica social y tecnológica. Consigue atraparnos con el misterioso planteamiento inicial, sorprendernos con su desarrollo y dejarnos descolocados con su ambiguo final. Si el objetivo de Mathew Klickstein y Evgeniy Bornyakov, los autores, era no dejarnos indiferentes… lo han logrado.

Tenemos a una periodista, Lyla Wilton, a la que invitan a una pequeña isla de Estonia, Muhu. Isla que, por cierto, existe realmente (y esperemos que no sea tan inquietante). Lyla es una de esas periodistas incómodas que trabaja siempre desde la libertad y no duda en crearse enemigos poderosos con tal de contar la verdad. Una periodista que, en el mundo fakenews que vivimos, es tan incómoda para el establishment como necesaria para el ciudadano de a pie. Y aquí, amigos, ya tenemos el primer disparo lanzado por los autores.

Lyla viaja a Muhu para contar una historia de la que poco sabe, pero que tiene visos de ser importante. Su viaje desde EE.UU. y su estancia será cubierto por aquellos que la invitan… lo que pasa es que se va a quedar de piedra cuando descubra que sus anfitriones son los niños de la isla.

La situación en Muhu es surrealista: los adultos casi parecen comportarse como actores baratos de opereta, siempre con una sonrisa forzada en los labios. Por las calles no hay niños, solo se les ve pasar, todos juntos, dentro de un coche. Da la impresión de que Lyla no ha llegado a otro país, sino a un extraño sueño. Pero pronto descubrirá (y descubriremos) lo que allí sucede. Tiene relación con los niños, con las nuevas tecnologías, con una siniestra app… y con más cosas que no os vamos a contar para mantener el misterio.

La historia es sugerente y su narración es apasionante… pero tenemos que reconocer que, en algunos momentos del relato, su exposición se estanca ligeramente y quedan cosas por contar… o se hace de manera ambigua, en favor de estirar escenas o situaciones menos importantes. Lyla como personaje es carismática y potente, pero ningún otro está a su altura. Incluso los «malos» de la historia quedan desdibujados y a veces se pone demasiado énfasis en la «denuncia», en el mensaje, más que en el propio cómic. Eso hace que la narración pierda fuerza e intensidad. Es decir, no hace falta ser tan evidente, porque una historia bien contada sigue manteniendo su enjundia, su mensaje implícito, sin necesidad de tener que estar gritándotelo a la cara. Un poquito más de sutileza y esta historia hubiera sido redonda.

Sin embargo, insistimos en aquello del mal rollo. Una sensación que no te puedes quitar de encima durante toda la lectura. Eso es gracias a unos buenos guiones de Klickstein, una idea y argumento interesante y unos dibujos correctos y funcionales de este artista de nombre impronunciable.

Planeta Cómic nos presenta en un tomo los cinco primeros números de esta serie. Es una historia cerrada y redonda, por lo que su valor como novela gráfica puede ser mayor para aquellos que quieran evitar series largas y eternas. Sin embargo, en los títulos originales podemos ver que se trata del volumen 1… así que es posible que en algún momento veamos una continuación, que a nosotros se nos antoja completamente innecesaria y altamente arriesgada. El punto final de You are obsolete es redondo y su continuación elevaría el «problema» al que se enfrenta Lyla a una escala mundial. Así que insisto, continuar la serie puede ser demasiado arriesgado… sobre todo porque como historia cerrada funciona más que bien.

De momento nos quedamos con lo que tenemos, este tomo único de inquietante historia que es agradable a la vez que incómodo de leer y que nos plantea unas cuantas reflexiones tan interesantes como la obsolescencia programada llevada al ser humano, el control que las nuevas tecnologías tienen sobre nosotros y el uso que les damos o la importancia de controlar los medios de información. Lectura más que recomendable y otro acierto de Aftershock.

Giacco

Redactor jefe de las secciones de Cómics y Videojuegos, así como presentador de muchos de los programas de Hello Friki Podcast.

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