Críticas de cómics

Crítica:’Un cesto lleno de cabezas’. Una historia donde el humor y el terror van cogidos de la mano.

General.
Guión.
Dibujo.
Personajes.
Edición.

Entrada por la puerta grande a España de Hill House Comics.

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Siempre he considerado el terror un género muy difícil de llevar al cómic y ese es precisamente el motivo de que no esté muy extendido. DC ha apostado por él y el año pasado inauguró un sello editorial dedicado íntegramente al género, Hill House Comics. A la cabeza de este proyecto tenemos a Joe Hill, un escritor y guionista que, si de algo sabe, es de asustar a la gente con sus historias. Bajo su supervisión, veremos a lo largo del año varias miniseries con diferentes equipos creativos y tres de ellas serán guionizadas por el propio Joe Hill. Aquí en España, ECC Ediciones tiene los derechos de publicación y se estrena con Un cesto lleno de cabezas, una miniserie de 7 números recopilados en un tomo, guionizada por Joe Hill, dibujada por el italiano Leomacs, con la gran aportación de Dave Steward al color.

La premisa de esta historia es muy singular. Todo comienza a principios de los 80 en Brody Island, un lugar bastante aislado al que solo se puede acceder atravesando un puente. Es el último fin de semana del verano y June Branch, una chica alegre y divertida va a pasarlo con su novio Liam, que ha estado trabajando en la oficina del sheriff como agente de policía en prácticas. Son una pareja joven, son felices y todo va estupendamente hasta que la cosa se tuerce. Un grupo de presos se ha fugado de la prisión cercana y por supuesto, Liam se ofrece como voluntario para ayudar a su captura pero el sheriff le comenta que ahí está todo controlado, que vayan a su casa con su mujer, allí tiene armas disponibles y estarán a salvo. Llegan a la casa del sheriff con tan mala suerte que encuentran a los presos fugados dentro. A Liam lo secuestran y lo sacan a rastras de la casa, June sigue dentro, sola y en peligro, no tiene más remedio que defenderse con lo primero que encuentra a mano y coge un hacha vikinga que el sheriff exponía en una vitrina y la usa contra su atacante. Cuál es su sorpresa cuando descubre que aunque su enemigo está muerto, decapitado para ser más exactos, la cabeza sigue viva y puede hablar y pensar como si fuera una persona normal y corriente, salvo por el hecho de que su cuerpo está tirado en medio del sótano y su cabeza ha terminado en un cesto. El horror no ha hecho más que comenzar ya que June debe salvar a su novio secuestrado. ¿Cómo acabará esta esta historia?. Seguro que el final os sorprenderá, eso lo confirmo ya.

Admito que el resultado no es para nada lo que me esperaba y aun así me ha sorprendido gratamente. Por la portada, me imaginaba una historia clásica de terror pura y dura, pero lo que Hill nos ofrece es una mezcla de thriller, terror y humor. Un humor muy negro que suelen protagonizar las cabezas parlantes, que al principio extraña, pero enseguida entiendes el motivo de usar ese alivio cómico y lo bien que le va a la obra. También me ha gustado mucho el papel de June y su evolución en la historia, ya que ella es la encargada de salvar al chico y no al revés. Eso la aleja mucho del prototipo de rubia tonta y se convierte en la heroína absoluta de la historia.

Personalmente me gusta mucho más el Joe Hill guionista de cómics que el escritor de novelas. La sombra del Señor King es tan grande que creo que afecta negativamente en el trabajo de su hijo, pero en el cómic este hombre se mueve como pez en el agua, aquí tiene personalidad, identidad y voz propia. Lo que nos cuenta Hill en esta historia es loco, fresco, divertido y terrorífico a la vez. Además incluye un giro de guión que le da a la historia más profundidad de lo que parece a primera vista y te invita a una segunda relectura. El cómic está repleto guiños a sus las novelas, la protagonista lleva un chubasquero amarillo, Brody Island está en Maine… y muchas más referencias a las novelas y a la cultura pop de los 80 que no desvelo.

El dibujo corre a cargo de Leomacs, seudónimo del dibujante Massimiliano Leonardo, autor curtido en trabajos para Bonelli tan conocidos como Tex o Dylan Dog. Se nota mucho su experiencia en el cómic europeo y lo aplica muy acertadamente en este trabajo. Le da un aspecto muy diferente al que estamos acostumbrados en el cómic americano y favorece muchísimo al estilo y la época en la que está ambientada la historia. Es un cómic de terror y por supuesto contiene viñetas de violencia y sangre que el dibujante no se corta en enseñar pero que en ningún momento resultan desagradables. Se aprecia claramente que ha disfrutado dibujándolas y ese entusiasmo se transmite al lector. El trabajo de Dave Stewart al color es excelente y complementa a la perfección el trabajo de Leomacs. Utiliza colores muy apagados, como sucios o desgastados, que le dan ese look tan ochentero. Solo usa colores más brillantes para la sangre, o para resaltar algún detalle importante en la viñeta.

Un cesto lleno de cabezas tiene una historia que no te va a cambiar la vida pero la vas a disfrutar de principio a fin. Es un cómic muy cinematográfico, muy visual y sería perfecto para ser llevado al cine. Los personajes quedan bien desarrollados en los primeros números y sientan las bases de la trama, lo que permite que el ritmo aumente conforme avanzan la páginas y lo devores de una sentada.  

En la edición original de esta obra y en todas las de Hill House Comics, al final se incluían unas páginas adicionales con una serie de historias cortas escritas por Joe Hill. ECC Ediciones ha anunciado que publicará en breve todas estas historias recopiladas en un tomo.

  • Un cesto lleno de cabezas. ECC Ediciones.
  • Cartoné. 184 páginas. 21,50 €

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