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Crítica: «Sword of the Necromancer» – Mazmorreo anime con posesión infernal

¡A mazmorrear se ha dicho!

Historia
Jugabilidad
Gráficos
Duración

Así son las mazmorras, un desafío. Y el poder resucitar monstruos, la estética anime y la narrativa de este título, son motivos más que suficientes para disfrutar.

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¡Disfrutemos del mazmorreo! Y en concreto, disfrutemos del SWORD of the NECROMANCER, que en Hello Friki hemos catado para la Switch pero que también está disponible en formato físico para PS4 en dos ediciones, Normal y Ultra Collector’s.

¿Qué nos cuenta este Sword of the Necromancer? Pues la historia de dos chicas, Koko y Tama. La primera es una suerte de princesa que se lanza a un larguísimo viaje por su mundo para aprender de cuanto hay más allá de los muros de su palacio. La segunda, Tama, auténtica protagonista del juego, es una ladrona que por suerte o por desgracia, acaba convirtiéndose en la guardaespaldas de Koko. Guardaespaldas… y algo más, porque el duro viaje de estas chicas lleva a que estrechen lazos. Y claro, de repente, Koko muere. ¡Spoiler! Noooo… tranquis porque justo en ese punto es donde arranca el juego, con una Tama desconsolada que trata de resucitar a su amiga. ¿Cómo? Haciendo caso de una leyenda que habla de un artefacto capaz de devolver a la vida a los muertos. Artefacto y arma: La espada del nigromante que da título al juego. Espada que obtenemos en los primeros minutos de la aventura pero que no nos permite salvar a Koko, porque antes hemos de acabar con un ser superior que habita en lo más profundo de la mazmorra: El mismísimo nigromante. 

Así que a mazmorrear se ha dicho. El estudio de Grimorio of Games (@GrimorioG) y JanduSoft, que publica (@Jandusoft) nos invitan a recorrer niveles, matando monstruos, abriendo cofres, recopilando objetos y buscando la llave de cada planta para abrir la sala del jefe final… y machacarlo. ¿Cosicas especiales? La espada del nigromante nos permite resucitar a los monstruos que matamos y hacer que se unan a nuestro equipo. Cada criatura ocupa un espacio en nuestro inventario y la podemos invocar como si de un arma más se tratase. Esto mola, pero claro, ese inventario es de cuatro objetos y por tanto, muy limitado. Tres espacios teniendo en cuenta que llevamos la espada. A poco que dispongas de otra arma, un arco o una alabarda, por ejemplo, de un consumible o similar ya solo puedes llevar dos monstruos… aunque siempre queda la posibilidad de meterlos en un cofrecito que hace las veces de pequeña ampliación y que tiene como contrapartida que tienes que ir intercambiándolos con las armas, que es un poco engorroso. 

En la tónica general de los Dungeons, una vez vences al final boss, que tienden a ser complicados, aunque a diferencia de otros juegos del género, no alteran su mecánica de ataque según les restas vida, pues pasas al siguiente nivel. Y entre niveles, tienes momentos narrativos, escenas del pasado donde vas descubriendo la relación entre Koko y Tama. Todo el juego tiene una estética anime, y estos fragmentos de historia, que básicamente son una imagen estática, texto y voz en off, resultan muy agradables porque te van desvelando qué pasó con Koko pero además porque están escritos muy en esa línea de diálogos tan característica del anime y el manga. 

El «problema» de Sword of the Necromancer, es que recorrer estas plantas y enfrentarse a los enemigos acaba por ser algo bastante mecánico y lineal. El combate es algo tosco, porque tampoco tienes muchas más opciones más allá de dar mandobles, esquivar o invocar a un par de monstruosos sicarios zombies que son un poco empanados, la verdad sea dicha. El jugador más entrenado pues avanzará con facilidad. En mi caso, algo más torpe en el género, creo que aunque juguéis en dificultad normal, si activáis las opciones de «perder todo el inventario al morir», de «volver al principio del camino», «perder los niveles que habías ganado», etc… el juego es un verdadero (y puñetero) reto. La primera vez que me aniquillaron y perdí un arco, una alabarda y una moneda que te resucitaba maldije a todos los dioses. Tras eso entiendes que morir… es morir. Que no hay que jugársela. Pero claro, llegas a un final boss que con un rocecito te revienta… y a empezar de cero again. Un reto. 

En lo visual, lo comentado anteriormente, estética manga y pixelart minimalista que no sorprende pero funciona muy bien. A las mazmorras les falta algo de variedad y espectacularidad y la música tiende a hacerse muy repetitiva, cambiando innecesariamente cada vez que se acerca un enemigo, pero llegado el momento le coges el gustillo. Creo que Sword of the Necromancer tiene una curva de aprendizaje ligeramente de elevado ritmo inicial, pero que, una vez superados los dos primeros niveles, dadas sus mecánicas sencillas y el interés de la historia, es un título que se vuelve la mar de adictivo.

¿Qué queréis que os diga? Yo con este juego entro en bucle y me pico. Así son las mazmorras, un desafío. Y el poder resucitar monstruos, la estética anime y la narrativa con esa relación tan genial entre las dos protagonistas, son motivos suficientes para disfrutar. Además ¡hay más descargables para ampliar la experiencia!

Dandan_Friki Pills

Dani Collado. Comunicólogo. Replicante mentalmente divergente. Leo cómics en mi TARDIS. I 💙 books, sci-fi, dinosaurs 🦖 & cheesecake. Friki 24/7.

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